PCP: Las condiciones y las bases sobre las que el Presidente Mao Tsetung preparó y dirigió la Gran Revolución Cultural Proletaria
Anteriormente hemos publicado bajo el título El Partido Comunista
del Perú y la Gran Revolución Cultural Proletaria, la parte
correspondiente del documento partidario ¡ELECCIONES, NO! ¡GUERRA
POPULAR SÍ!, para servir a la celebración internacional del 50
aniversario de la GRCP, que la llevamos a cabo como parte de las dos
campañas aunadas: la campaña por el maoísmo y la campaña por la defensa
de la Jefatura del Presidente Gonzalo.
Hoy, entregamos a ustedes, con el mismo propósito y del mismo
documento la parte que le antecede: SOBRE EL SOCIALISMO Y LA DICTADURA
DEL PROLETARIADO, donde el Presidente Gonzalo sistematiza magistralmente
y documenta las condiciones y las bases sobre las que el Presidente Mao
Tsetung preparó y dirigió la Gran Revolución Cultural Proletaria,
leamos en:
!ELECCIONES, NO! GUERRA POPULAR, SI!
Neuen Demokratie.
SOBRE EL SOCIALISMO Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.
Socialismo
y dictadura del proletariado es otra cuestión fundamental del
marxismo-leninismo-maoísmo; más aún hoy cuando, convergentemente, la
nueva ofensiva contrarrevolucionaria revisionista de Gorbachov y Teng y
la nueva arremetida imperialista niegan el socialismo y sus grandes
conquistas con Lenin, Stalin y el Presidente Mao, así como central y
principalmente la dictadura del proletariado. Por esto, hoy más que
nunca, el proletariado, el pueblo y los comunistas, principalmente,
debemos enarbolar mas todavía la teoría del marxismo sobre socialismo y
dictadura del proletariado, defender las grandiosas victorias del
proletariado Internacional en estos campos y proseguir indeclinablemente
el mismo camino; pues, es el único camino para la emancipación de la
humanidad, para llegar al verdadero reino de la libertad, el comunismo
El gran fundador, Marx, en el Manifiesto, nos enseñó: "La revolución
comunista es la ruptura mas radical con las relaciones de propiedad
tradicionales; nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo
rompa de la manera mas radical con las ideas tradicionales." Y en su
carta, de 1852, a Weydemeyer: "En cuanto a mi, no me cabe el mérito de
haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna
ni su lucha entre si. Mucho antes que yo, algunos historiadores
burgueses habían expuesto el desarrollo histórico de esta lucha de las
clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de estas.
Lo nuevo que yo he aportado ha sido demostrar:
l) que la existencia de las clases solo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción;
2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado,
3)
que esta dictadura no constituye de por si mas que el tránsito hacia la
abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases." Y sobre
el socialismo, su limitación y la subsistencia del derecho burgués:
"De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha
desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir
precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta
todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el
intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede.
Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la
sociedad -después de hechas las obligadas deducciones-exactamente lo que
ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota
individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se
compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo
individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la
jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La
sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual
cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el
fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios
de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La
misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la
recibe de ésta bajo otra forma distinta.
Aquí reina,
evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de
mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado
la forma y el contenido, porque bajo las nuevas condiciones nadie puede
dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a
ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de
consumo. Pero, en lo que se refiere a la distribución de éstos entre los
distintos productores, rige el mismo principio que en el intercambio de
mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de trabajo, bajo una
forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta.
Por
eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho
burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los
pelos, mientras que en el régimen de intercambio de mercancías, el
intercambio de equivalentes no se da más que como termino medio, y no en
los casos individuales.
A pesar de este progreso, este derecho
igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de
los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad,
aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo.
Pero
unos individuos son superiores física o intelectualmente a otros y
rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más
tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en
cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida.
Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No
reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es
mas que un obrero como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros
tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes de los
individuos, y, por consiguiente, la desigual capacidad de rendimiento.
En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la
desigualdad. El derecho solo puede consistir, por naturaleza, en la
aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no
serían distintos individuos si no fuesen desiguales) solo pueden medirse
por la misma medida siempre y cuando que se les enfoque desde un punto
de vista igual, siempre y cuando que se les mire solamente en un aspecto
determinado; por ejemplo, en el caso concreto, sólo en cuanto obreros, y
no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo
demás. Prosigamos: unos obreros están casados y otros no; unos tienen
más hijos que otros, etc.,etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a
igual participación en el fondo social de consumo, unos obtienen de
hecho más que otros, unos son más ricos que otros, etc. Para evitar
todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino
desigual.
Pero estos defectos son inevitables en la primera fase
de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista
después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser
nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la
sociedad por ella condicionado." ("Critica al Programa de Gotha").
Así como sobre el comunismo:
"En
la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la
subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo,
y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo
manual cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la
primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en
todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a
chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces
podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y
la sociedad podrá escribir en su bandera: De cada cual, según su
capacidad; a cada cual, según sus necesidades!" (Ibídem ).
En cuanto a la dictadura del proletariado, la imborrable conclusión sentada en la misma "Critica al Programa de Gotha"
"Entre
la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la
transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este
período corresponde también un período político de transición, cuyo
Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del
proletariado "
Y:
"Al destruir las condiciones existentes
de opresión mediante la entrega de todos los medios de trabajo a los
trabajadores productores, y obligando de esta manera a cada individuo
físicamente capaz a trabajar para ganarse la vida, quedara eliminada la
única base de la dominación y opresión de clase Pero antes de que pueda
con sumarse semejante cambio es necesaria una dictadura del
proletariado, y su primera premisa es un ejército del proletariado"
("Discurso con motivo del VII aniversario de la Internacional").
Lenin
analizó magistralmente la cuestión fundamental de socialismo y
dictadura del proletariado, desarrollando el marxismo; profundizó
principalmente el socialismo como "período de transición" y el ejercicio
de la dictadura del proletariado. En su gran obra "El Estado y la
revolución" sobre el socialismo como primera fase del comunismo
escribió: "Esta sociedad comunista, que acaba de salir de la entraña del
capitalismo al mundo de Dios y que lleva en todos sus aspectos el sello
de la sociedad antigua, es la que Marx llama `primera' fase o fase
inferior de la sociedad comunista.
Los medios de producción han
dejado de ser ya propiedad privada de los individuos. Los medios de
producción pertenecen a toda la sociedad. Cada miembro de la sociedad,
al ejecutar una cierta parte del trabajo socialmente necesario, obtiene
de la sociedad un certificado acreditativo de haber realizado tal o cual
cantidad de trabajo. Por este certificado recibe de los almacenes
sociales de artículos de consumo la cantidad correspondiente de
productos. Deducida la cantidad de trabajo que pasa al fondo social,
cada obrero, por tanto, recibe de la sociedad lo que entrega a ésta.
Reina, al parecer, la `igualdad'.
Pero
cuando Lassalle, refiriéndose a este orden social (al que se suele dar
el nombre de socialismo, pero que Marx denomina la primera fase del
comunismo), dice que esto es una `distribución justa', que es `el
derecho igual de cada uno al producto igual del trabajo', Lassalle se
equivoca, y Marx pone al descubierto su error.
`Aquí -dice
Marx-tenemos realmente un `derecho igual', pero esto es todavía `un
derecho burgués', que, como todo derecho, presupone la desigualdad. Todo
derecho significa la aplicación de un rasero igual a hombres distintos,
a hombres que en realidad no son idénticos, no son iguales entre si;
por tanto, el `derecho igual' es una infracción de la igualdad y una
injusticia'. En efecto, cada cual obtiene, si ejecuta una parte de
trabajo social igual que el otro, la misma parte de producción social
(después de hechas las deducciones indicadas).
Sin embargo, los
hombres no son todos iguales, unos son más fuertes y otros más débiles,
unos son casados y otros solteros, unos tienen más hijos que otros, etc.
`A
igual trabajo--concluye Marx--y, por consiguiente, a igual
participación en el fondo social de consumo, unos obtienen de hecho más
que otros, unos son más ricos que otras, etc. Para evitar todos estos
inconvenientes, el derecho tendría que ser no igual, sino desigual...'
Consiguientemente,
la primera fase del comunismo no puede proporcionar todavía justicia ni
igualdad: subsisten las diferencias de riqueza, diferencias injustas;
pero no será posible ya la explotación del hombre por el hombre, puesto
que no será posible apoderarse, a titulo de propiedad privada, de los
medios de producción, de las fabricas, las maquinas, la tierra, etc.
Pulverizando la frase confusa y pequeño burguesa de Lassalle sobre la
`igualdad' y la `Justicia' en general, Marx muestra el curso de
desarrollo de la sociedad comunista, que en sus comienzos se vera a
destruir solamente aquella injusticia que consiste en que los medios de
producción sean usurpados por individuos aislados, pero que no estará en
condiciones de destruir de golpe también la otra injusticia,
consistente en la distribución de los artículos de consumo `según el
trabajo' (y no según las necesidades).
Los economistas...
reprochan constantemente a los socialistas el olvidarse de la
desigualdad de los hombres y el `soñar' con destruir esta desigualdad.
Este reproche solo demuestra, como vemos, la extrema ignorancia de los
señores ideólogos burgueses.
Marx no solo tiene en cuenta del
modo mas preciso la inevitable desigualdad de los hombres, sino que
tiene también en cuenta que el solo paso de los medios de producción a
propiedad común de toda la sociedad (el `socialismo', en el sentido
corriente de la palabra) no suprime los defectos de la distribución y la
desigualdad del `derecho burgués' el cual sigue imperando, por cuanto
los productos son distribuidos `según el trabajo'.
'...Pero estos
defectos -prosigue Marx-son inevitables en la primera fase de la
sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista, tras
largos dolores para su alumbramiento. El derecho no puede ser nunca
superior a la estructura económica y al desarrollo cultural de la
sociedad por ella condicionado...'
Así, pues, en la primera fase
de la sociedad comunista (a la que suele darse el nombre de socialismo)
el `derecho burgués no se suprime completamente, sino solo parcialmente,
solo en la medida de la transformación económica ya alcanzada, es
decir, solo en lo que se refiere a los medios de producción. El `derecho
burgués reconoce la propiedad privada de los individuos sobre los
medios de producción. El socialismo los convierte en propiedad y común.
En este sentido -y solo en este sentido-desaparece el `derecho burgués'.
Sin
embargo, este derecho persiste en otro de sus aspectos, persiste como
regulador de la distribución de los productos y de la distribución del
trabajo entre los miembros de la sociedad. `El que no trabaja, no come':
es el principio socialista es ya una realidad; `a igual cantidad de
trabajo, igual cantidad de productos': también es ya una realidad este
principio socialista. Sin embargo, esto no es todavía el comunismo, ni
suprime todavía el derecho burgués que da una cantidad igual de
productos a hombres que no son iguales y por una cantidad desigual
(desigual de hecho) de trabajo.
Esto es un `defecto', dice Marx,
pero un defecto inevitable es la primera fase del comunismo, pues, sin
caer en utopismo, no se puede pensar que, al derrocar el capitalismo,
los hombres aprenderán a trabajar inmediatamente para la sociedad sin
sujeción a ninguna norma de derecho; además, la abolición del
capitalismo no sienta de repente tampoco las premisas económicas para
este cambio."
Y, en la misma obra, sobre el control social y estatal:
`Mientras
llega la fase `superior' del comunismo, los socialistas exigen el más
riguroso control por parte de la sociedad y por parte del Estado sobre
la medida de trabajo y la medida de consumo, pero este control sólo debe
comenzar con la expropiación de los capitalistas, con el control de los
obreros sobre los capitalistas, y no debe llevarse a cabo por un Estado
de burócratas, sino por el Estado de los obreros armados.
La
defensa interesada del capitalismo por los ideólogos burgueses (Y sus
acólitos por el estilo de señores como los Tsereteli, los Chernov y Cia )
consiste precisamente en suplantar por discusiones y charlas sobre un
remoto porvenir la cuestión mas candente y mas actual de la política de
hoy: la expropiación de los capitalistas, la transformación de todos los
ciudadanos en trabajadores y empleados de un gran `consorcio' único, a
saber, de todo el Estado, y la subordinación completa de todo el trabajo
de todo este consorcio a un Estado realmente democrático, el Estado de
los Soviets de Diputados Obreros y Soldados."
Así como su gran conclusión sobre el "Estado burgués, sin burguesía":
"En
su primera fase, en `su primer grado, el comunismo no puede presentar
todavía una madurez económica completa, no puede aparecer todavía
completamente libre de las tradiciones o de las huellas del capitalismo.
De aquí un fenómeno tan interesante como la subsistencia del `estrecho
horizonte del derecho burgués' bajo el comunismo, en su primera fase. El
derecho burgués respecto a la distribución de los artículos de consumo
presupone también inevitablemente, como es natural, un Estado burgués,
pues el derecho no es nada sin un aparato capaz de obligar a respetar
las normas de aquél.
De donde se deduce que bajo el comunismo no
sólo subsiste durante un cierto tiempo el derecho burgués, sino que
subsiste incluso el Estado burgués, sin burguesía!
Esto podrá
parecer una paradoja o un simple juego dialéctico de la inteligencia,
que es de lo que acusan frecuentemente a los marxistas gentes que no se
han impuesto ni el menor esfuerzo para estudiar el contenido
extraordinariamente profundo del marxismo.
En realidad, la vida
nos muestra a cada paso los vestigios de lo viejo en lo nuevo, tanto en
la naturaleza como en la sociedad. Y Marx no trasplantó caprichosamente
al comunismo un trocito de `derecho burgués', sino que tomó lo que es
económica y políticamente inevitable en una sociedad que brota de la
entraña del capitalismo." (Ibídem).
Lenin, en "Economía y
política en la época de la dictadura del proletariado",en su parte I
trata el "período de transición" y la negación del mismo por
revisionistas y oportunistas:
"Teóricamente no cabe duda de que
entre el capitalismo y el comunismo media cierto período de transición.
Este período no puede por menos de aunar los rasgos o las, propiedades
de estos dos sistemas de economía social. No puede ser más que un
período de lucha entre el capitalismo agonizante y el comunismo naciente
o, en otras palabras, entre el capitalismo derrotado, pero no
aniquilado, y el comunismo ya con vida, pero todavía muy débil.
La
necesidad de toda una época histórica caracterizada por estos rasgos
del período de transición, tiene que ser evidente por si misma, no sólo
para el marxista, sino para cualquier persona culta que de un modo u
otro, conozca la teoría del desarrollo. Y sin embargo, todos los
razonamientos que sobre el tránsito al socialismo escuchamos de los
actuales representantes de la democracia pequeño burguesa (como lo son,
pese a su pretendido rótulo socialista, todos los representantes de la
II Internacional, incluyendo a individuos tales como Macdonald y Jean
Longuet, Kautsky y Friedrich Adler) se distinguen por el completo olvido
de esta verdad evidente. Los demócratas pequeñoburgueses se
caracterizan por su aversión a la lucha de clases, por sus sueños acerca
de la posibilidad de eludir esta lucha, por su tendencia a limar,
paliar y conciliar las cortantes aristas. De ahí que esa clase de
demócratas se desentiendan de cualquier reconocimiento de toda una etapa
histórica de tránsito del capitalismo al comunismo o consideren que su
cometido consiste en cavilar planes encaminados a reconciliar a las dos
fuerzas beligerantes, en lugar de dirigir la lucha de una de ellas."
Así como en la parte IV trata el trascendental punto de la supresión de las clases:
"El socialismo es la supresión de las clases.
Para
suprimir las clases lo primero que hace falta es derrocar a los
terratenientes y capitalistas. Hemos cumplido esta parte de la tarea,
pero es sólo una parte y no la más difícil. Para acabar con las clases
es preciso, en segundo lugar, suprimir la diferencia existente entre
obreros y campesinos, convertir a todos en trabajadores. Y no es posible
hacerlo de le noche a la mañana.
... ... ...
Para
resolver esta segunda parte de la tarea que es la más difícil, el
proletariado, después de vencer a la burguesía debe mantener de modo
inquebrantable la siguiente línea política fundamental respecto de los
campesinos: separar, diferenciar a los campesinos trabajadores de los
propietarios, a los campesinos laboriosos de los campesinos
comerciantes, a los campesinos trabajadores de los campesinos
especuladores.
En esta diferenciación está la esencia del socialismo."
En tanto que, en la V parte, remata magistralmente tratando socialismo, clases y dictadura del proletariado:
"El
socialismo es la supresión de las clases. La dictadura del proletariado
ha hecho para lograrlo cuanto estaba a su alcance. Pero las clases no
pueden suprimirse de golpe.
Durante la época de la dictadura del
proletariado subsisten y subsistirán las clases. La dictadura dejará de
ser necesaria cuando no existan clases. Pero éstas no desaparecerán sin
la dictadura del proletariado.
Subsisten las clases pero cada una
de ellas cambió de aspecto en la época de la dictadura del
proletariado, lo mismo que cambiaron sus relaciones mutuas. La lucha de
clases no desaparece bajo la dictadura del proletariado; lo único que
hace es asumir nuevas formas.
Bajo el capitalismo, el
proletariado era una clase oprimida, carente de toda propiedad sobre los
medios de producción, la única clase directa y totalmente contra puesta
a la burguesía, y por lo tanto la única capaz de ser revolucionaria
hasta el fin. Después de derrocar a la burguesía y de conquistar el
poder político, el proletariado ha pasado a ser la clase dominante:
tiene en sus manos el poder estatal, dispone de los medios de producción
ya socializados, dirige a los elementos y clases vacilantes e
intermedios y aplasta la creciente energía de la resistencia de los
explotadores. Todas estas son tareas específicas de la lucha de clases,
tareas que antes no se planteaba ni podía plantearse el proletariado.
La
clase de los explotadores, los terratenientes y capitalistas no ha
desaparecido ni puede desaparecer en seguida bajo la dictadura del
proletariado. Los explotadores han sido derrotados, pero no aniquilados.
Conservan una base internacional, el capital internacional, del cual
son parte integrante. Conservan, en parte, algunos medios de producción,
conservan el dinero, conservan enormes relaciones sociales. Y como
consecuencia precisamente de su derrota se ha multiplicado en cien y en
mil veces su fuerza de resistencia. El `arte' de dirigir el Estado, el
ejército y la economía les da una enorme superioridad, y en consecuencia
su importancia es muchísimo mayor que su proporción numérica dentro de
la cifra global de la población. La lucha de clase de los explotadores
derrocados contra la vanguardia victoriosa de los explotados, es decir,
contra el proletariado, se ha hecho encarnizada en grado considerable. Y
no puede ser de otro modo, si en realidad nos referimos a la revolución
y no suplantamos este concepto (como lo hacen todos los héroes de la II
Internacional) por ilusiones reformistas.
Por último, el
campesinado, como toda la pequeña burguesía en general, ocupa también
bajo la dictadura del proletariado una situación intermedia: por una
parte se trata de una masa bastante considerable (en la atrasada Rusia,
inmensa) de trabajadores, unida por el interés común de los
trabajadores, de liberarse de los terratenientes y de los capitalistas;
por otra parte, se trata de pequeños patronos, propietarios y
comerciantes individuales. Esta situación económica provoca de modo
inevitable su actitud vacilante entre el proletariado y la burguesía. Y
al agudizarse la lucha entre estas dos clases, al producirse un viraje
increíblemente brusco en todas las relaciones sociales, y dado que entre
los campesinos y los pequeños burgueses en general se advierte una
mayor propensión hacia lo viejo, lo rutinario, lo inmutable, es natural
que se manifiesten entre ellos oscilaciones de un campo a otro,
vacilaciones, cambios de frente, inseguridad, etc.
Con respecto a
esta clase o a estos elementos sociales la tarea del proletariado
consiste en dirigir, en luchar por someterlos a su influencia. Lo que el
proletariado debe hacer es conducir a los vacilantes, a los inseguros,
tras de si.
Si enfocamos en su conjunto a todas las fuerzas o
clases fundamentales, en sus relaciones mutuas, tal como fueron
modificadas por la dictadura del proletariado, nos daremos cuenta de
cuán ilimitadamente absurdo es, desde el punto de vista teórico, y qué
estupidez tan grande representa esa idea pequeñoburguesa corriente del
paso al socialismo `a través de la democracia' en general, que
encontramos en todos los representantes de la II Internacional. La base
sobre la que descansa este error es el prejuicio, heredado de la
burguesía, acerca de lo que se considera como contenido de una
`democracia' absoluta, situada por encima de las clases. En realidad,
con la dictadura del proletariado también la democracia entra en una
fase totalmente nueva, y la lucha de clases se eleva a una etapa
superior, haciendo que se supediten a ella cada una de las diversas
formas.
Las frases generales sobre la libertad, la igualdad y la
democracia no son, en realidad, otra cosa que la ciega repetición de
conceptos calcados sobre el molde de las relaciones de producción
mercantil. Querer resolver por medio de estas frases generales las
tareas concretas de la dictadura del proletariado equivale a pasarse en
toda la línea a las posiciones teóricas, de principio, de la burguesía.
Desde el punto de vista del proletariado, el problema se formula así y
sólo así: libertad con respecto a la opresión de qué clase? Igualdad
entre qué clases? Democracia en base a la propiedad privada, o en base a
la lucha por la abolición de la propiedad privada?, etc.
Hace
mucho tiempo que Engels explicó en el Anti-Dühring que el concepto de
igualdad, calcado sobre el molde de las relaciones de producción
mercantil, se convierte en un prejuicio, a menos que la igualdad se
entienda en el sentido de la supresión de las clases. Esta verdad
elemental acerca de la diferencia entre el concepto democrático-burgués y
el socialista de igualdad, suele olvidarse siempre. Cuando no se la
olvida, se comprende con toda evidencia que el proletariado, al derrocar
a la burguesía, da el paso decisivo hacia la supresión de las clases, y
que, para alcanzar esa meta, el proletariado debe proseguir su lucha de
clase utilizando para ello el aparato del poder estatal y empleando
diversos métodos de lucha, de influencia y acción con respecto a la
burguesía derrocada y a la pequeña burguesía vacilante."
Y sobre lo central: la dictadura del proletariado, tener presente siempre muy seria y profundamente lo establecido por Lenin:
"Quien
reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede
mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de la
política burguesa. Limitar el marxismo a la doctrina de la lucha de
clases significa cercenar el marxismo, tergiversarlo, reducirlo a algo
aceptable para la burguesía. Sólo es un marxista quien hace extensivo el
reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura
del proletariado. En ello estriba la más profunda diferencia entre un
marxista y un pequeño (o un gran) burgués ordinario. Esta es la piedra
de toque en la que deben comprobarse la comprensión y el reconocimiento
reales del marxismo." ("El Estado y la revolución").
"En toda
transición del capitalismo al socialismo, la dictadura es necesaria por
dos razones principales o en dos direcciones principales. Primero: es
imposible vencer y desarraigar el capitalismo sin aplastar
implacablemente la resistencia de los explotadores que no pueden ser
privados de una vez de sus riquezas, de sus ventajas en cuanto a
organización y conocimientos, y en consecuencia tratarán
inevitablemente, durante un período bastante largo, de derrocar el
odiado Poder de los pobres. Segundo: toda gran revolución, y
particularmente una revolución socialista, incluso cuando no existe una
guerra exterior, es inconcebible sin guerra interior, es decir, sin
guerra civil, que acarrea una ruina aún mayor que la ocasionada por una
guerra exterior, que significa miles y millones de casos de vacilación y
de paso de un campo a otro, que significa un estado de extrema
incertidumbre, desequilibrio y caos. Y naturalmente todos los elementos
de descomposición de la vieja sociedad, fatalmente muy numerosos y
ligados sobre todo a la pequeña burguesía (pues es a ésta a la que toda
guerra y toda crisis arruinan y destruyen en primer termino), no pueden
dejar de `manifestarse' en una revolución tan profunda. Y esos elementos
de descomposición no pueden `manifestarse' más que por medio de un
aumento de la delincuencia, la golfería, el soborno, la especulación y
toda clase de excesos. Para acabar con todo esto se requiere tiempo y
hace falta una mano de hierro.
La historia no conoce ninguna gran
revolución en la que el pueblo no sintiera esto instintivamente y no
manifestara una firmeza salvadora fusilando a los ladrones en flagrante.
La desgracia de las revoluciones anteriores consistía en que el
entusiasmo revolucionario de las masas, que las mantenía en un estado de
tensión y les daba la Fuerza para reprimir implacablemente a los
elementos de descomposición, no duraba mucho tiempo. La causa social, o
sea, de clase, de tal inestabilidad del entusiasmo revolucionario de las
masas residía en la debilidad del proletariado, el único capaz (si es
bastante numeroso, consciente y disciplinado) de atraerse a la mayoría
de los trabajadores y explotados (la mayoría de los pobres, empleando un
término más sencillo y popular),y de mantener el Poder durante un plazo
suficientemente largo para aplastar por completo a todos los
explotadores y a todos los elementos de descomposición.
Esta
experiencia histórica de todas las revoluciones, esta lección -económica
y política-histórica mundial, fue sintetizada por Marx en su fórmula
breve, aguda, precisa y clara: dictadura del proletariado." ("Las tareas
inmediatas del Poder soviético").
"La dictadura del proletariado
es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un
enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se decuplica
con su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuyo
poderío consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la
fuerza y solidez de las relaciones internacionales de la burguesía,
sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña
producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y
mucha pequeña producción y la pequeña producción engendra capitalismo y
burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en
masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es
necesaria, y la victoria sobre la burguesía es imposible sin una guerra
prolongada, tenaz, encarnizada, a muerte, una guerra que exige
serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad única."
("La enfermedad infantil del `izquierdismo' en el comunismo").
"Nosotros
en Rusia (en el tercer año posterior al derrocamiento de la burguesía)
estamos dando los primeros pasos en la transición del capitalismo al
socialismo, o a la etapa inferior del comunismo. Las clases aún existen y
seguirán existiendo durante años, en todas partes, después de la
conquista del Poder por el proletariado. Quizás en Inglaterra donde no
hay campesinado (pero donde existen pequeños propietarios!), este
período pueda ser más corto. Abolir las clases no sólo significa echar a
los terratenientes y a los capitalistas, cosa que nosotros hicimos con
relativa facilidad; significa también abolir a los pequeños productores
de mercancías, y éstos no pueden ser echados o aplastados; hay que vivir
en buena armonía con ellos. Se puede (y se debe) transformarlos,
reeducarlos, sólo mediante una labor de organización muy prolongada,
lenta y prudente. Ellos rodean al proletariado, por todas partes, con un
ambiente pequeño burgués que penetra y corrompe al proletariado;
provocan constantemente en el proletariado reincidencias en la
pusilanimidad pequeñoburguesa, la desunión, el individualismo y la
transición de la exaltación al abatimiento. Para contrarrestar esto,
para permitir que el proletariado ejerza acertada, eficaz y
victoriosamente su papel de organizador (y ése es su papel principal),
son imprescindibles la centralización y la disciplina más rigurosas en
el partido político del proletariado. La dictadura del proletariado es
una lucha persistente, cruenta e incruenta, violenta y pacifica, militar
y económica, educacional y administrativa, contra las fuerzas y las
tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y
decenas de millones de personas es la fuerza más terrible. Sin un
partido férreo, templado en la lucha, sin un partido que goce de la
confianza de todas las personas honestas de la clase de que se trata,
sin un partido capaz de observar el estado de ánimo de las masas e
influir sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha. Es
mil veces más fácil vencer a la gran burguesía centralizada que `vencer'
a los millones y millones de pequeños propietarios; éstos, con su
actividad corruptora, cotidiana, prosaica, invisible, imperceptible,
producen los mismos resultados que necesita la burguesía y que restauran
a la burguesía. Quien debilita en lo mas mínimo la disciplina férrea
del partido del proletariado (en especial durante su dictadura), ayuda
de hecho a la burguesía contra el proletariado." (Ibídem).
"Entre
los ingenieros soviéticos, entre los maestros soviéticos, y entre los
obreros privilegiados, es decir, los más calificados y colocados en las
mejores condiciones, en las fábricas soviéticas, observamos un constante
renacimiento de absolutamente todos los rasgos negativos propios del
parlamentarismo burgués, y sólo mediante una lucha repetida, incansable,
prolongada y tenaz basada en la organización y la disciplina
proletarias estamos venciendo--poco a poco--este mal." ("La enfermedad
infantil del `izquierdismo' en el comunismo").
"La revolución que
hemos iniciado, que hemos estado realizando durante dos años y que
estamos firmemente resueltos a llevar hasta el fin (aplausos), es
posible y factible solo a condición de que logremos traspasar el Poder a
la nueva clase, a condición de que la burguesía, los esclavistas
capitalistas, los intelectuales burgueses, los representantes de todos
los poseedores, de todos los propietarios, sean reemplazados de abajo
arriba por la nueva clase en todas las esferas del gobierno, en toda la
causa de la construcción estatal, en toda la dirección de la nueva
vida." ("Informe en el II Congreso de Sindicatos de Toda Rusia").
El
Presidente Mao Tsetung en su elevación del marxismo a una nueva,
tercera y superior etapa ha desarrollado extraordinariamente el
socialismo científico como teoría y practica de la revolución,
principalmente con su inmarcesible desarrollo de la gran revolución
cultural proletaria. Así, el Presidente Mao con la revolución cultural
proletaria, como continuación de la revolución bajo la dictadura del
proletariado, profundizo y desarrollo grandiosamente la cuestión
fundamental del socialismo y la dictadura del proletariado; estableció
la forma como desarrollar la revolución, en las condiciones de la
sociedad socialista y bajo el Estado de dictadura del proletariado, para
proseguir la marcha inexorable hacia el comunismo.
Veamos puntos
y situaciones que llevaron a esta conclusión trascendente. Sobre la
revolución, en "Sobre la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng", el
Presidente Mao escribió: "Excepto la revolución que sustituyo a la
comunidad primitiva por la esclavitud, es decir, que reemplazó un
sistema en el que no existía la explotación por otro de explotación,
todas las demás revoluciones del pasado concluyeron en el reemplazo de
un sistema de explotación por otro. Para ellas no era necesario ni
posible aplastar definitivamente la contrarrevolución. Sólo nuestra
revolución, la revolución de las masas populares dirigida por el
proletariado y el Partido Comunista, tiene como meta la eliminación
definitiva de todos los sistemas de explotación y todas las clases". Y
sobre la "regla universal" de primero tomar el Poder para transformar la
sociedad:
"Desde el punto de vista de la historia mundial, la
revolución burguesa y el establecimiento de Estados burgueses tuvieron
lugar antes y no luego de la revolución industrial. Aquí también la
superestructura tuvo que ser transformada primero y el aparato de Estado
puesto en su lugar antes que fuesen propagadas las ideas que permitían
adquirir el poder real. Resulto de ello un sacudimiento profundo de las
relaciones de producción. Cuando las nuevas relaciones de producción
fueron bien establecidas, abrieron la vía al desarrollo de las fuerzas
productivas. Pero un gran desarrollo de las fuerzas productivas proviene
siempre de la transformación de las relaciones de producción. Tomemos
el ejemplo de la historia del desarrollo del capitalismo. Al comienzo no
hubo sino: un simple reagrupamiento de actividades; luego se crearon
fábricas y talleres artesanales. En este estadio se establecieron las
relaciones de producción capitalistas, pero los talleres artesanales no
eran todavía la producción mecanizada. Las relaciones de producción
capitalistas hicieron nacer necesidades de transformaciones técnicas,
creando así las condiciones para la utilización de máquinas. En
Inglaterra, la revolución industrial (fines del siglo XVIII--comienzos
del siglo XIX) se produce luego de la revolución burguesa (que tuvo
lugar después del siglo XVII). Igualmente en Alemania, Francia, Estados
Unidos y Japón, el gran desarrollo industrial capitalista no comenzó si
no luego de la transformación de la superestructura y de las relaciones
de producción, transformación cuya forma varió según los países.
Primeramente
crear opinión pública y apoderarse del poder político. Resolver el
problema de los sistemas de propiedad luego, para llegar por fin a un
gran desarrollo de las fuerzas productivas, he aquí la regla universal.
Sobre tal punto, la revolución proletaria y la revolución burguesa se
parecen fundamentalmente a pesar de ciertas diferencias. (Las relaciones
de producción socialistas, por ejemplo, no existían antes de la
revolución proletaria, mientras que las relaciones de producción
capitalistas comenzaron a desarrollarse en la sociedad feudal." ("Notas
de lectura sobre el `Manual de Economía Política' de la Unión
Soviética").
Así como sobre la necesidad de demoler la vieja superestructura para abolir las antiguas relaciones de producción:
"La
historia de todas las revoluciones ha probado que no era necesario
tener previamente desarrolladas las fuerzas productivas en su plenitud
para poder transformar las relaciones de producción envejecidas. La
revolución China comenzó por la propagación del marxismo. Gracias a esta
propagación, nació una nueva opinión pública, facilitando así la
revolución. Es necesario antes que nada demoler la antigua
superestructura por la revolución para que las antiguas relaciones de
producción puedan ser abolidas. Es después de la eliminación de éstas
que se pueden crear nuevas relaciones de producción, abriendo una vía al
desarrollo de las fuerzas productivas de la nueva sociedad. Solamente
luego se puede desarrollar una gran revolución tecnológica, para
desarrollar vigorosamente las fuerzas productivas, continuando al mismo
tiempo la transformación de las relaciones de producción y las
ideologías. El Manual no habla de las premisas materiales y no aborda
más que raramente la superestructura.
Es decir el Estado de
clase, la filosofía de clase y las ciencias de clase. La ciencia
económica tiene por principal objeto de estudio las relaciones de
producción. Pero es difícil separar la economía política y la concepción
materialista de la historia. Es difícil explicar claramente los
problemas relativos a la base económica y a las relaciones de producción
sin tener en cuenta los problemas concernientes a la superestructura."
(Ibídem).
En cuanto a como surgió la Nueva China:
"Nuestra
República Popular no fue formada de la noche a la mañana, sino que se
desarrolló poco a poco partiendo de las bases revolucionarias. Algunas
personalidades demócratas se han templado también en la lucha, en mayor o
menor grado, y sufrieron junto a nosotros tribulaciones y penas.
Algunos intelectuales se templaron en la lucha contra el imperialismo y
las fuerzas reaccionarias, y muchos de ellos pasaron, después de la
Liberación, por un proceso de transformación ideológica encauzada a
trazar una clara distinción entre nosotros y el enemigo. La
consolidación de nuestro Estado se debe, además, al hecho de que las
medidas económicas que adoptamos son básicamente acertadas, a que la
vida del pueblo es segura y mejora gradualmente, a que nuestra política
respecto a la burguesía nacional y otras clases es asimismo correcta,
etc." ("Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno
del pueblo").
Y en cuanto a la dictadura y sus funciones:
"Nuestro
Estado es un Estado de dictadura democrática popular, dirigido por la
clase obrera y basado en la alianza obrero-campesina. Cuáles son las
funciones de esta dictadura? Su primera función es reprimir dentro del
país a las clases y elementos reaccionarios y a los explotadores que
oponen resistencia a la revolución socialista, reprimir a los que
sabotean la edificación socialista, es decir, resolver las
contradicciones entre nosotros y el enemigo dentro del país. En esta
esfera de nuestra dictadura están incluidas, por ejemplo, la detención y
la condena a ciertos contrarrevolucionarios y, durante un determinado
tiempo, la privación de derechos electorales y libertad de palabra a los
terratenientes y los elementos de la burguesía burocrática. Para
mantener el orden social y defender los intereses de las grandes masas
populares, es igualmente necesario ejercer la dictadura sobre los
ladrones, estafadores, asesinos, incendiarios, las bandas de malhechores
y los diversos elementos perniciosos que violan seriamente el orden
social. La dictadura tiene además otra función: defender nuestro país
contra las actividades subversivas y la posible agresión de los enemigos
exteriores. Cuando surge tal situación, la dictadura tiene a su cargo
la tarea de resolver las contradicciones entre nosotros y el enemigo del
exterior. El objetivo de la dictadura consiste en proteger a todo el
pueblo para que pueda trabajar en paz y transformar a China , mediante
la construcción , en un país socialista con una industria, una
agricultura, una ciencia y una cultura moderna. Quiénes ejercen la
dictadura? Naturalmente, la clase obrera y el pueblo entero dirigido por
ésta. La dictadura no se aplica dentro del pueblo. El pueblo no puede
ejercer la dictadura sobre si mismo, ni una parte del pueblo puede
oprimir a otra. Los que, en el seno del pueblo, violan las leyes,
también deben ser castigados con arreglo a la ley, pero entre esto y la
dictadura que reprime a los enemigos del pueblo existe una diferencia de
principios. Dentro del pueblo se practica el centralismo democrático."
(Ibídem).
Y en lo referente a libertad y democracia:
"En
realidad, en el mundo sólo hay libertad y democracia concretas, y no
existen libertad ni democracia abstractas. En una sociedad donde existe
lucha de clases, si hay libertad para que las clases explotadoras
exploten al pueblo trabajador, no hay libertad para que éste no sea
explotado; si hay democracia para la burguesía, no la hay para el
proletariado y el resto del pueblo trabajador. En algunos países
capitalistas también se permite la existencia legal de los Partidos
Comunistas, pero únicamente en la medida en que esto no pone en peligro
los intereses fundamentales de la burguesía; no esta permitida mas allá
de ese limite. Los que piden libertad y democracia en abstracto creen
que la democracia es un fin y no un medio. A veces la democracia parece
un fin, pero en realidad es solo un medio. El marxismo nos enseña que la
democracia forma parte de la superestructura y pertenece a la categoría
de la política. Esto significa que, en fin de cuentas, la democracia
sirve a la base económica. Lo mismo ocurre con la libertad. Tanto la
democracia como la libertad son relativas y no absolutas, han surgido y
se desarrollan en el curso de la historia. En el seno del pueblo, la
democracia es correlativa con el centralismo, y la libertad, con la
disciplina. Son dos aspectos opuestos de un todo único, contradictorios y
a la vez unidos. No debemos recalcar unilateralmente uno de ellos
negando el otro. En el seno del pueblo, no se puede prescindir de la
libertad, tampoco se puede excluir la disciplina; no se puede prescindir
de la democracia, tampoco se puede excluir el centralismo. Tal unidad
de democracia y centralismo, de libertad y disciplina, constituye
nuestro centralismo democrático. Bajo este sistema, el pueblo disfruta
de una democracia y una libertad amplia, pero al mismo tiempo debe
mantenerse dentro de los limites de la disciplina socialista. Esta
verdad la comprenden bien las grandes masas populares." (Ibídem).
Mas
ya en marzo del 49 el Presidente Mao dijo: "Triunfar en todo el país es
solo el primer paso de una larga marcha de diez mil li. Este paso,
aunque sea digno de nuestro orgullo, resulta relativamente minúsculo; lo
que aun esta por venir será mucho más digno de nuestro orgullo. La
victoria de la revolución democrática popular de China, mirada
retrospectivamente después de varios decenios, parecerá solo el breve
prólogo de un largo drama. Un drama comienza por el prólogo, pero el
prólogo no es la culminación. La revolución China es grandiosa, pero
después de la revolución, el camino será aun mas largo y nuestra tarea,
aún mas grandiosa y mas ardua". Así como en "Sobre el tratamiento
correcto de las contradicciones en el seno del pueblo", su gran obra de
febrero del 57, especifico: "Pero nuestro sistema socialista acaba de
instaurarse; aun no esta cabalmente establecido ni consolidado por
completo". Y: "Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su
crecimiento. Sueña quien crea que la causa del socialismo es como
navegar viento en popa, empresa de éxito fácil en la que no se tropieza
con dificultades ni se sufren reveses ni se requieren inmensos
esfuerzos".
En este mismo texto se reafirma la lucha de clases en
el socialismo, y principalmente se sienta que en definitiva no esta
resuelto quien vencerá a quien; esto es si el socialismo o el
capitalismo vencerá políticamente. es decir en la lucha de clases
actualmente en desarrollo, pues históricamente, en perspectiva, el
socialismo necesariamente se impondrá; vencerá ineluctablemente:
"En
China, aunque en lo fundamental se ha consumado la transformación
social es la de la propiedad y han terminado las vastas y tempestuosas
luchas de clase de las masas, características de los anteriores períodos
revolucionarios, subsisten remanentes de las clases derrocadas: la
clase terrateniente y la burguesía compradora; subsiste la burguesía, y
la transformación de la pequeña burguesía solo acaba de empezar. La
lucha de clases no ha terminado. La lucha de clases entre el
proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas políticas y
entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será aun
larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. El proletariado aspira a
transformar el universo según su concepción del mundo, y la burguesía,
según la suya. A este respecto, aun no ha sido resuelta en definitiva la
cuestión de quien vencerá: el socialismo o el capitalismo."
En
"Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el trabajo de propaganda", febrero de 1957, el Presidente Mao
trata sobre las grandes transformaciones que genera el socialismo, su
consolidación gradual, su necesidad de un largo período histórico para
consolidarse y la seguridad de construir un Estado socialista:
"Estamos
viviendo un período de grandes cambios sociales. Durante un largo
tiempo la sociedad China ha estado sufriendo grandes transformaciones.
La Guerra de Resistencia contra el Japón fue una de ellas y, la otra, la
Guerra de Liberación. Pero el carácter del cambio actual es mucho mas
profundo que el de los anteriores. Estamos ahora construyendo el
socialismo. Cientos de millones de personas participan en el movimiento
de transformación socialista. Las relaciones de clase están cambiando en
todo el país. La pequeña burguesía agrícola y artesanal y la burguesía
de la industria y el comercio han sufrido ambas un cambio. Se ha
transformado el sistema económico de la sociedad; la economía
individuales ahora economía colectiva y la propiedad privada capitalista
esta siendo transformada en propiedad publica socialista. Cambios de
tal magnitud, por supuesto se reflejan en la mentalidad de la gente. La
existencia social del hombre determina su conciencia. La gente de
diferentes clases, estratos y grupos sociales reaccionan de diverso modo
ante los grandes cambios de nuestro sistema social. Las grandes masas
del pueblo vehementemente los apoyan, dado que la vida misma confirmó
que el socialismo es el único camino para China. Eliminar el antiguo
sistema social y establecer uno nuevo, el sistema del socialismo, es una
gran batalla, un gran cambio en el sistema social y en las relaciones
de los hombres entre si. Debe decirse que, básicamente, la situación es
saludable. Pero el nuevo sistema social recién ha sido establecido y
requiere tiempo para su consolidación. No debe suponerse que el nuevo
sistema puede ser totalmente consolidado en el mismo momento en que se
implanta, porque eso es imposible. La consolidación debe ser gradual.
Para lograr su firmeza final es necesario no sólo llevar a cabo la
industrialización socialista del país y perseverar en la revolución
socialista en el frente económico, sino también sostener constante y
ardua lucha revolucionaria socialista y poner en ejecución la educación
socialista en los frentes político e ideológico. Además, se requiere la
contribución de diversos factores internacionales. En China la lucha
para consolidar el sistema socialista, la lucha para decidir cual
prevalecerá: el socialismo o el capitalismo, cubrirá un largo período
histórico. Pero todos debemos advertir que este nuevo sistema del
socialismo, incuestionablemente se consolidara. Con toda seguridad
podemos construir un Estado socialista con moderna industria, moderna
agricultura, y modernas ciencia y cultura."
Otro problema
sustantivo de la cuestión fundamental analizada, socialismo y dictadura
del proletariado, es la construcción y desarrollo del socialismo; sobre
éste el maoísmo parte de: "qué pasara si nuestro país no establece una
economía socialista? Se convertirá en un país revisionista, de hecho en
un Estado burgués, y la dictadura del proletariado se transformara en
dictadura de la burguesía; es mas, en una dictadura reaccionaria y
fascista. Este es un problema que merece nuestra alta vigilancia y
espero que los camaradas reflexionen seriamente sobre él". "En cuanto a
la construcción de una poderosa economía socialista, China requiere, no
ya 50 años, sino cien o un tiempo aún más largo. En su país
(Inglaterra), el desarrollo del capitalismo llevó varios centenares de
años. Quedo fuera de la cuenta el siglo XVI, que forma parte de la Edad
Media. Del siglo XVII hasta ahora, ya han pasado más de 360 años. En
nuestro país, la construcción de una poderosa economía socialista, según
mi cálculo, requerirá más de una centuria". "Más de tres siglos de
desarrollo han necesitado las fuerzas productivas del capitalismo para
llegar a lo que son hoy día. En comparación con el capitalismo, el
socialismo tiene muchas ventajas. El desarrollo económico de nuestro
país será mucho más rápido que el de los países capitalistas. Sin
embargo, China tiene una inmensa población, su base es débil y su
economía atrasada". "Si se emplearon tres siglos y varios decenios para
construir una poderosa economía capitalista, qué tiene de malo construir
una poderosa economía socialista en nuestro país en un período de unos
50 a unos 100?". Y llama a pensar en que: "Respecto a la construcción
socialista, aún actuamos muy a ciegas. Para nosotros, la economía
socialista es, en muchos aspectos, un incógnito reino de la necesidad".
Así como, por otro lado, establece:
"Socialismo o comunismo? En
qué momento se puede decir que ha acabado la construcción del
socialismo? Hemos formulado dos criterios:
1. La conclusión de la
construcción del socialismo se manifiesta por la aplicación general del
sistema socialista de propiedad de todo el pueblo.
2. Cuando el sistema de propiedad de todo el pueblo haya reemplazado al sistema de propiedad colectiva de las comunas populares.
Ciertos
camaradas no están de acuerdo en distinguir ambos sistemas de
propiedad. Pretenden que en las comunas populares sólo existe el sistema
de propiedad de todo el pueblo. En realidad hay dos sistemas: Uno es el
sistema de propiedad de todo el pueblo del tipo Aceria de Anshan, el
otro es el sistema de propiedad de la gran colectividad de la comuna
popular.
Si se ignora esto, para qué sirve entonces la
edificación socialista? Stalin trazó la línea de demarcación entre los
dos sistemas y preconizó tres condiciones para pasar al comunismo.
Dichas tres condiciones fundamentales no son malas.
Las dos primeras pueden ser resumidas como sigue:
1)
aumento de la producción social; 2) pasaje del sistema de propiedad
colectiva al sistema de propiedad de todo el pueblo; sustitución del
sistema de intercambio de mercancías por un sistema de intercambio de
productos; pasaje de la etapa del valor de cambio a la etapa del valor
de uso. En China las dos condiciones significan: 1) aumentar
enérgicamente la producción y desarrollar simultáneamente la industria y
la agricultura, siempre conservando el principio de crecimiento
preferencial de la industria pesada; 2) llevar el sistema de propiedad
de la pequeña colectividad al nivel de sistema de propiedad de todo el
pueblo. Quienes entre nosotros trazan líneas demarcatorias y pretenden
que ya entramos en la era del sistema de propiedad de todo el pueblo se
equivocan.
La tercera condición fijada por Stalin concierne a la
cultura: preconiza un incremento de la educación física y de la
educación de todo el pueblo. Para alcanzar este objetivo, Stalin propone
cuatro medidas: 1) la jornada de trabajo de seis horas; 2) la
institucionalización de la educación politécnica; 3) el mejoramiento de
las condiciones de vivienda; 4) el aumento de salarios y la disminución
de los precios.
Las tres condiciones de Stalin son excelentes,
pero falta una condición político-ideológica. Dichas condiciones,
citadas arriba, tienden esencialmente a aumentar la producción. Una
abundancia muy grande de producción facilita, en efecto, el pasaje del
sistema de producción colectiva al sistema de propiedad de todo el
pueblo. Pero para aumentar la producción es preciso producir más, mas
rápidamente, mejor y de una manera más económica. Y si se quiere llegar a
ese resultado es preciso poner la política en el puesto de mando y
esforzarse para alcanzar simultáneamente los cuatro objetivos: cantidad,
rapidez, calidad, economía. También es preciso lanzar movimientos de
rectificación para destruir la ideología del poder legal de la
burguesía.
Sumar una forma de estructura tal como la comuna
popular a un país como China es volver más fácil la realización de los
cuatro objetivos: cantidad, rapidez, calidad, economía.
Cuál es
la significación del sistema general de propiedad de todo el pueblo?
Este sistema significa: 1) que los medios de producción de la sociedad
pertenecen a todo el pueblo; 2) que los productos de la sociedad
pertenecen a todo el pueblo.
Cuál es la naturaleza de la comuna
popular? Es la unidad de base de la estructura social China que agrupa
obreros, campesinos, soldados, intelectuales y comerciantes. Actualmente
constituye la organización administrativa de base.
En cuanto a la milicia, está destinada a enfrentar al extranjero, particularmente al imperialismo.
La
comuna popular es la mejor forma de organización para la realización de
los dos pasajes: el pasaje del socialismo de hoy al sistema general de
propiedad de todo el pueblo, y el pasaje del sistema general de
propiedad de todo el pueblo al comunismo. Luego de estos pasajes, la
comuna popular constituirá la estructura de base de la sociedad
comunista." ("Sobre `Problemas económicos del socialismo en la URSS' de
Stalin").
Y sobre mercancía, valor y planificación: "Si
desarrollamos sensiblemente la producción mercantil, no es teniendo como
objetivo un beneficio, sino en el interés del campesinado, de la
alianza entre los obreros y los campesinos, del desarrollo de la
producción". "Luego de las campañas de rectificación contra los
derechistas, el trabajo no es más una mercancía. No se trabaja más para
obtener dinero sino para servir al pueblo. Esto es posible solamente si
el trabajo no es más una mercancía". "La ley del valor no desempeña un
poder regulador. Este papel lo juega la planificación y el principio que
consiste en poner la política en el puesto de mando. En la sociedad
China, la ley del valor no desempeña un papel regulador, es decir un
papel decisivo. Lo que juega un papel decisivo en la producción es la
planificación." ("Notas sobre `Problemas económicos del socialismo en la
URSS' "). Y: "En el dominio del trabajo de planificación, si rehusamos
hacer un balance y adoptamos la política de dejar hacer, si nos
mostramos demasiado prudentes y excluimos toda audacia, se termina por
destruir el desarrollo proporcionado. Estos métodos de trabajo son ambos
erróneos. Un plan es una ideología. La ideología es el reflejo de una
realidad y ella actúa sobre la realidad...Ello muestra claramente que
cosas como los planes, que forman parte de las ideologías, tienen una
gran influencia sobre el progreso o la ausencia de progreso de la
economía, tanto como el ritmo de desarrollo económico." ("Notas de
lectura sobre el `Manual de Economía Política' de la URSS").
Y
combatiendo la posición revisionista de los "estímulos materiales":
"Algunos dicen que el socialismo debe prestar mayor atención al estimulo
material que el capitalismo. Tal tesis no tiene verdaderamente ningún
sentido!" "Considerar la distribución de los medios de consumo como una
fuerza motriz decisiva es revisar el punto de vista de Marx..." Así
como: "El Manual prosigue en estos términos: `Antes que nada debemos
extraer beneficios del factor que es el estimulo material'. Habla como
si la actividad creadora de las masas dependiera de los intereses
materiales. El Manual no pierde ocasión de hablar de los intereses
materiales personales, como si buscara sin cesar llamar a dichos
intereses para atraer a la gente. Ello refleja el espíritu de una parte
considerable de los cuadros de los servicios económicos y de los cuadros
dirigentes. Refleja igualmente una situación en la cual el trabajo
político e ideológico no ha retenido suficientemente la atención. En
estas condiciones no hay otra salida que apoyarse en los estímulos
materiales. La primera mitad de la frase `de cada uno según a su
capacidad, a cada uno según su trabajo' se refiere a la necesidad de
hacer un esfuerzo máximo por la producción. Por qué entonces recortar
dicha frase en dos y hablar de una manera parcial de los estímulos
materiales? Si así se publicitan los intereses materiales el capitalismo
se convierte en invencible". Y además: "Incluso si se admite que el
estimulo material es un principio importante no puede ser de ninguna
manera el único. Debe haber otro principio: aquél del estimulo del
espíritu en el dominio político-ideológico. Además el estímulo material
no puede ser tratado únicamente en términos de intereses personales.
Debe ser tratado también en términos de intereses colectivos, de
primacía de los intereses colectivos sobre los intereses personales, de
prioridad de los intereses a largo plazo sobre los intereses
provisorios, de primacía de los intereses generales sobre los intereses
particulares." (Ibídem).
Y considerando la vital importancia que
para el desarrollo del socialismo tiene el campesinado, recordemos lo
dicho por el Presidente Mao ya en el período de la resistencia
antijaponesa: "Durante miles de años, ha reinado entre las masas
campesinas la economía individual, en la cual cada familia y hogar
constituye una unidad productiva. Esta forma de producción individual,
dispersa, fue el cimiento económico del régimen feudal, y hundió a los
campesinos en una pobreza perpetua. El único camino para cambiar tal
estado de cosas es la colectivización gradual". Y en 1953, al establecer
las transformaciones socialistas de la agricultura como parte de la
línea general: "Si hablamos de la agricultura, el único camino para la
agricultura de nuestro país es el camino socialista". Así como al
criticar el otorgamiento de tierras predicado por el "Manual", plantea
el método de trabajo con el campesinado:
"Esto significa que el
gobierno confisca las tierras para darlas a los campesinos a fin de que
ellos puedan redistribuirlas. Se trata aquí de un espíritu de
otorgamiento; no se compromete en la lucha de clases ni en los
movimientos de masa. Esta concepción es en la realidad una concepción
derechista. Nuestro método consiste en apoyarnos en los campesinos
pobres, unirnos con los campesinos medios (campesinos medios inferiores)
y apoderarnos de las tierra de los terratenientes. El Partido debe
asumir la dirección de este proceso sin monopolizar el trabajo. Debemos
adoptar una serie de medidas concretas: visitar a los campesinos pobres
para encuestarlos sobre sus sufrimientos, reclutar activistas, reunir a
todos aquellos que tienen el mismo origen de clase, constituir un núcleo
sólido, convocar asambleas para que todos los que sufren cuenten sus
sufrimientos, organizar las fuerzas de clase y desatar la lucha de
clases." (El ya citado "Notas...").
Y sobre la alianza
obrero-campesina, sustento de la dictadura del proletariado, y su
desarrollo ligado a las transformaciones socialistas de la agricultura:
"Entre
nosotros, la alianza de los obreros y de los campesinos pasó ya por dos
etapas: la primera fundada sobre la revolución agraria; la segunda
fundada en el movimiento de las cooperativas. Sin el movimiento de las
cooperativas ciertamente se habría producido una bipolarización del
campesinado, impidiendo así la consolidación de la alianza entre los
obreros y campesinos tanto como el mantenimiento de una política de
compras y ventas agrupadas por el Estado. Es solamente sobre la base de
la cooperativización que la política de compras y ventas agrupadas del
Estado puede ser mantenida y aplicada. Ahora nuestra alianza
obrero-campesina deberá progresar apoyándose en la mecanización. Si no
hay más que los movimientos cooperativos y de las comunas populares sin
mecanización, la alianza obrero-campesina no podrá consolidarse. En el
movimiento de las cooperativas, si no hay más que una pequeña
cooperativización, la alianza obrero-campesina no podrá tampoco
consolidarse. El movimiento de las cooperativas debe por consiguiente
pasar a las comunas populares. Y la propiedad de los equipos de
producción de base debe convertirse en propiedad de las comunas
populares de base. La propiedad de las comunas populares debe, a su vez,
convertirse en propiedad del Estado. Entonces, sobre la base de una
combinación de la nacionalización y de la mecanización, nosotros
podremos realmente consolidar la alianza obrero-campesina, haciendo
desaparecer progresivamente las diferencias entre obreros y campesinos."
(Ibídem).
Así como sobre la transformación de los intelectuales:
"Ahora
bien, es preciso transformar no solamente a los intelectuales burgueses
sino también a los intelectuales de origen obrero o campesino que en
muchos aspectos están influenciados por la burguesía. En el medio
literario y artístico esta transformación ha sido demostrada por el caso
de Liu Chao-Tang que, convertido en escritor, atacó vigorosamente al
socialismo. La concepción del mundo de los intelectuales se manifiesta a
menudo en su actitud ante el saber. Este pertenece a ciertos individuos
o a todo el mundo? Algunos consideran el conocimiento como su propiedad
privada y esperan venderlo al mejor precio. Rehúsan venderlo mientras
el precio no sea suficientemente elevado. Ellos son solamente expertos
pero no son `rojos'. Ellos dicen que el Partido es `incompetente' por lo
tanto incapaz de dirigir a los `competentes'. Los que trabajan en el
cine dicen que el Partido no puede dirigir el cine. Los que hacen danza
afirman que el Partido no puede dirigir la danza. Y los que se embarcan
en la investigación atómica afirman que el Partido no puede dirigir la
investigación científica sobre la energía atómica. En una palabra, el
Partido no puede dirigir absolutamente nada.
En el conjunto del
proceso de la revolución socialista y de la edificación socialista, la
transformación de los intelectuales constituye un problema muy
importante. Nos equivocamos si no subrayamos este problema y adoptamos
una actitud de compromiso frente a todo lo que es burgués." (Ibídem).
Y
en cuanto al proceso de la humanidad, la gran comprensión dialéctica de
concebir el paso del socialismo al comunismo y el desarrollo de éste a
través de la revolución:
"Ciertamente, el pasaje al comunismo no
significa el derrocamiento de una clase por otra clase. Pero no puede
decirse que no sea una revolución social, puesto que la sustitución de
una relación de producción por otra relación de producción es un salto
cualitativo, es decir una revolución. En China, la transformación de la
economía individualista en economía colectiva y la transformación de la
economía colectiva en economía de todo el pueblo constituyen
revoluciones en el dominio de las relaciones de producción. No se puede
decir que la conversión del principio socialista `a cada uno según su
trabajo' en el principio comunista `a cada uno según su necesidad' no
constituya una revolución en el dominio de las relaciones de producción.
Ciertamente, el principio `a cada uno según sus necesidades' será
puesto en aplicación progresivamente. Es posible que cuando el
aprovisionamiento de artículos de primera necesidad llegue a ser
suficiente, nosotros los distribuyamos a cada uno según sus necesidades.
Dicha distribución será extendida a otros artículos a medida que las
fuerzas productivas se desarrollen.
Tomemos el ejemplo del
desarrollo de las comunas populares chinas. En el momento de la
conversión del sistema de propiedad en el nivel del equipo de base en
sistema de propiedad en el nivel de comuna de base, no se arriesga
producir conflictos en una parte de la población? Dicho problema merece
ser estudiado. Para realizar esta conversión, una de las condiciones
determinantes es que los ingresos que provienen de la economía comunal
constituyan más de la mitad de los ingresos globales de la comuna
popular. La aplicación del sistema de propiedad en el nivel de la comuna
popular de base es provechosa a los miembros ordinarios de la comuna.
Por ello estimamos que la inmensa mayoría de la gente no se opondrá a
dicho cambio. Pero en el momento del mismo, los antiguos cuadros de los
equipos de producción perderán la dirección de dichos equipos y su poder
administrativo disminuirá de manera pareja. Se opondrán ellos entonces a
dicha transformación?
En dicho proceso de transformación, es
posible que surja el problema de ciertos `grupos que hayan adquirido
privilegios' y ello a despecho de que en una sociedad socialista las
clases hayan sido abolidas. Los miembros de estos grupos, satisfechos
del sistema existente, no desearan cambiar. La aplicación de los
principios `a cada uno según su trabajo' o `ganar más trabajando más',
por ejemplo, les es provechosa. En consecuencia, puede suceder que se
sientan mal cuando dichos principios cedan su lugar al principio `a cada
uno según sus necesidades'.. Ahora bien, el establecimiento de todo
nuevo sistema exige necesariamente la destrucción del anterior. La
construcción sin destrucción no existe. Si se destruye se provoca la
oposición de una parte de la gente. El hombre es un animal extraño.
Cuando se encuentra en una situación privilegiada se muestra
arrogante...No tener en cuenta ello es muy peligroso." (Ibídem).
Y:
"Aunque
no haya guerra en el sistema socialista, la lucha existe siempre, lucha
de diferentes sectores en el seno del pueblo. Aunque en el sistema
socialista no haya revolución en el curso de la cual una clase derroquea
la otra, la revolución existe siempre. El paso del socialismo al
comunismo es una revolución. El paso de un estadio a otro estadio del
comunismo es también una revolución. Existen igualmente revoluciones
técnicas y revoluciones culturales. El comunismo pasará necesariamente
por muchos estadios. Habrá por consiguiente muchas
revoluciones."(Ibídem).
..........
Mayo, 1990.
COMITE CENTRAL
PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ