El 12 de octubre ha sido denominado como el día de la “raza”, eufemismo que pretende manejar una visión ecléctica del “encuentro” de dos mundos diametralmente opuestos.
En verdad, no hay nada que celebrar, cierto es, porque la conquista de América y particularmente de los pueblos que habitaban las tierras que comprometen el Ecuador de hoy, fue a sangre y fuego, y no precisamente por una “raza” superior, sino por un modo de producción más avanzado: el feudalismo.
Una visión sesgada, indigenista, nos quiere vender la idea de que antes de la llegada de los españoles nuestros territorios eran alamedas de paz, armonía, igualdad y otras tantas cosas más sin considerar que previa a la llegada de los españoles, aquellos pueblos que se desarrollaban en la comunidad primitiva fueron violentamente sometidos por los cusqueños (Incas) quienes también trajeron dolor, miseria, explotación, sangre, instaurando un régimen esclavista. Basta analizar la historia de Huayna Capac y sus campañas militares de sumisión a nuestros pueblos, entre otros, pastos, caranquis, cayambis, quitus, cañaris, chachas, cuyos habitantes fueron convertidos en pínas o pinacunas (esclavos) o el largo destierro forzado de pueblos enteros que pasaron a convertirse en esclavos de los cusqueños.
¿Qué queremos decir con esto?, que el problema del indio antes de la conquista ya no era un problema de razas, de etnias, sino de clases, porque ya hubo propiedad privada sobre los medios de producción y con ella la existencia de clases con antagonismos irreconciliables.
La criminal, cruenta y explotadora presencia de los ganapanes de las clases dominantes de España, feudales y coloniales, desplazaron del Poder a las clases dominantes, cruentas y explotadoras de los Incas que impusieron el esclavismo, también a sangre y a fuego.
No hay nada que celebrar con la venida de los españoles, como tampoco había nada que celebrar con la llegada de los cuzqueños (Incas) pues de una u otra manera interrumpieron el proceso de formación de nuestra nacionalidad y el desarrollo de sus fuerzas productivas en el marco de la lucha de clases y la lucha por el Poder.
Si España nos sometió en condiciones de colonia, hoy somos subyugados por el imperialismo yanqui, principalmente, que ha hecho de nuestro país una semicolonia.
Si con los Incas fuimos sometidos a una condición de esclavos, con los españoles fuimos sometidos a un régimen feudal que se ha dado modo de subsistir en el tiempo, cuyas expresiones en las relaciones de producción y en el campo de la conciencia hoy se manifiestan o exponen como semifeudalidad.
Somos un país semicolonial y semifeudal donde el imperialismo desenvuelve un capitalismo burocrático, de dictadura de grandes burgueses y grandes terratenientes. Bajo este antecedente, lo que corresponde al campesinado pobre independientemente de su etnicidad, en alianza con el proletariado, desarrollar una revolución de Nueva Democracia, una forma cómo se expresa la dictadura del proletariado en una sociedad con nuestras características y acorde a los requerimientos que tiene el proletariado, el campesinado pobre y demás masas oprimidas por destruir el dominio imperialista, principalmente yanqui, destruir el capitalismo burocrático, confiscando la propiedad monopolista estatal y no estatal; destruir la propiedad terrateniente bajo la premisa de que la tierra es de quien la trabaja.
EL PROBLEMA DEL INDIGENADO POBRE ES EL PROBLEMA DE LA TIERRA Y SOLO SE RESUELVE CON GUERRA POPULAR
POR LA REVOLUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA: ¡VENCEREMOS!
O próximo 19 de Outubro o tribunal especial para represom política do Regime, a Audiência Nacional, herdeiro do TOP franquista, inícia o juízo contra 12 pessoas da Galiza com diversa militância. Estas 12 pessoas som nossas amigas, nossas camaradas ou, nossos companheiros, polo que temos que ter mui presente a sua situaçom. As acusadas e acusados da “Operaçom Jaro” somam umhas petiçons de condenas que superam os 100 anos. Entre as petiçons de condena incluem a ilegalizaçom de Ceivar, umha associaçom de apoio às presas e presos políticos do independentismo galego e, tamém inclue a ilegalizaçom do partido político Causa Galiza. Quando nasceu Causa Galiza era umha coordinadora do movimento independentista na que dum jeito ou doutro participava a grande maioria das pessoas que reclamam a independência da Galiza, tanto desde o nacionalismo, como desde o socialismo científico.
O juízo da Operaçom Jaro implica um salto repressivo na política do Regime Espanhol. Estamos diante dum “tudo é ETA”, sem ETA, nem bascos. Estamos diante da persecuiçom de recevementos a presos políticos, da celebraçom do 11 de Outubro Dia da Galiza Combatente, etc. Trátasse da tentativa do Regime de censurar a própria história do Movimento de Libertaçom Nacional da Galiza, para tentar ocultar às grandes massas que formam o povo galego a nossa história de luita contra a opressom. Buscam ocultar o caráter de classe do Estado como inimigo do povo galego em geral e do proletariado galego em particular. Para deste jeito tentar que as grandes massas asumam as mentiras da burguesia galega e da oligarquia espanhola sobre a criaçom do próprio Estado Espanhol e sobre o parlamentarismo.
Qualquer pessoa com escrúpulos democráticos tem a obriga moral de protestar contra esta política de censura total que terá consequências permanenetes na jurisprudência.
Na luita do proletariado revolucionário dos povos do mundo nom é a primeira vez que se tenta ocultar a nossa história. Na Turquia durante anos estivo proibido pronunciar o nome de Ibrahim Kaypakkaya, mas hoje o proletariado da Turquia e o proletariado consciente do mundo lembra o seu nome, de jeito que a tentativa de ocultar a existência do Camarada Kaypakkaya só serviu para estender a sua memória e transforma-lo num símbolo do Movimento Maoísmo Internácional. Do mesmo jeito as tentativas do Regime Espanhol por ocultar a histórica luita do Movimento de Libertaçom Nacional Galego nom serviram para que o proletariado galego consciente esqueça esta luita, nem tampouco a de levar a que deixemos de reivindicar os seu heróico legado.
O proletariado galego consciente deve movilizar-se contra o juízo da Operaçom Jaro. Nom podemos permitir que nos impedam revindicar a liberdade das presas e presos políticos, ou dumha data que nós achamos fulcral na nossa memória como povo. Devemos parar esta grande tentativa de censurar a nossa própria história.
Hemos tenido conocimiento del asedio que están sufriendo nuestros camaradas en el Brasil en manos del fascista Jair Bolsonaro y el Alto Mando militar que le sostiene.
Desde su toma de posesión, Bolsonaro ha jurado la guerra contra la clase obrera, el campesinado pobre y las masas más profundas del Brasil. Lanzando arengas en pos de la dictadura militar, el fascista Bolsonaro quiere revivir los tiempos de terror y genocidio contra la población para salvar al capitalismo burocrático en crisis y al viejo latifundio que está condenado a perecer ante el avance del pueblo.
Para justificar la guerra contra el pueblo, el viejo estado lanza toda clase de patrañas, como las que actualmente se utilizan contra la Liga de Campesinos Pobres en el Campamento “Tiago do Santos”, acusando a la LCP de asesinar a dos policías militares. El señalamiento busca crear las condiciones mediáticas y judiciales para desalojar a las familias rurales y devolver la tierra al latifundio, además de crear una masacre, a manera de escarmiento, para que los pobres desistan en su lucha.
Según un informe reciente del periódico A Nova Democracia (La nueva Democracia) “El 10 de octubre de 2020 en el estado de Rondônia, cerca de 300 policías de la Policía Militar, Fuerza Nacional, Fuerza Táctica y otros dispositivos de represión llevaron a cabo desalojos ilegales y criminales de 600 familias organizados por la Liga de Campesinos Pobres en el Campamento Tiago dos Santos”.
Esto es verdaderamente grave, pues pese a las múltiples quejas y denuncias promovidas por personalidades y organizaciones democráticas en Brasil y a nivel internacional, el gobierno de Bolsonaro llevó a cabo su operación militar en el algo que además, se antoja como un ensayo del cómo actuará el viejo estado en una respuesta militar contra la población civil …”En una acción cobarde y desproporcionada, las familias, incluidos cientos de niños, fueron atacadas con bombas lacrimógenas, gas pimienta, etc. Se organizó una verdadera operación de guerra invadiendo el campamento e incluso utilizando helicópteros. La operación comenzó a las 9 de la mañana. Los campesinos informaron que fueron amenazados, torturados psicológicamente con amenazas de muerte. Colocaron a hombres y mujeres sentados en la parte central del campamento y amenazaron con que, si no entregaban a los líderes, morirían. Registraron todas las chozas, se llevaron dinero, documentos personales, herramientas de trabajo, teléfonos celulares, etc. Al mediodía llegaron tres alguaciles que pidieron hacer cola a las familias y dijeron que solo podían llevarse aquellas pertenencias que pudieran llevar en sus manos. Al mostrar un video de Bolsonaro, la policía dijo que "el presidente autorizó a matar a todos los sin tierra". Humillaron y amenazaron a todos. Les retiraron las mascarillas y cubrebocas a todos y pusieran a hombres, mujeres y niños como ganado encima de un camión y camionetas tipo pickup (privadas, propiedad del latifundio) y autobuses, arrojándolos inhumanamente en medio de la calle en un pueblo cercano llamado Vila Penha. Mientras conducían, pasaron frente a la sede de la finca, donde había dos helicópteros, muchos patrulleros que festejaban el desalojo. Los agentes no utilizaron identificación durante la acción. Destruyeron toda la cocina colectiva, derribaron las chozas, destruyeron las pertenencias de los campesinos. Los campesinos TAMBIÉN INFORMAN AGRESIONES FÍSICAS Y DESAPARICIONES DE VARIAS PERSONAS” …
Según informa el periódico democrático, la orden de desalojo fue concedida por un juez federal la noche anterior y ejecutada en menos de doce horas, sin llamar a audiencia a los campesinos, cancelando su derecho a controvertir y el debido proceso que debe imperar.
En México, diversas organizaciones democráticas se han pronunciado en apoyo hacia el Campamento “Tiago do Santos”; la solidaridad se ha dado de múltiples formas, incluida la entrega de una carta diplomática a la embajada de Brasil en la Ciudad de México en donde se demanda el cese inmediato de las hostilidades hacia la Liga de Campesinos Pobres y las familias rurales del Campamento "Tiago do Santos".
A continuación, compartimos con nuestros lectores algunos de los actos de solidaridad del pueblo mexicano con la Liga de Campesinos Pobres del Brasil.
Consignas en la Plaza de la Dignidad durante la jornada del 9 de octubre.
por Comité de Redacción Periódico El Pueblo
El plebiscito por una nueva constitución ha abierto nuevamente un problema muchas veces antes tratado en la historia de los movimientos revolucionarios a nivel internacional ¿reforma o revolución?
Cuando los de arriba ya no pueden seguir gobernando como lo han hecho hasta ahora, y los de abajo ya no quieren seguir siendo gobernados como lo han sido hasta ahora -en palabras del gran Lenin-, nos encontramos frente a una situación revolucionaria en desarrollo. Esto es precisamente lo que enfrenta Chile y muchos otros países del mundo. El mundo transita por una nueva ola de revolución y las luchas de nuestro país son parte de ésta, en la medida que los sectores más avanzados de las clases revolucionarias van comprendiendo las bases profundas de la opresión y explotación del pueblo y van planteándose el problema práctico de la revolución.
Cuando ya se reconoce que los sucesivos gobiernos no han estado con el pueblo, sino contra el pueblo, al servicio de las grandes familias y los capitales imperialistas; cuando las fuerzas armadas, Carabineros, la PDI y gendarmería -en todos sus rangos- están sistemáticamente envueltos en corrupción y crímenes contra el pueblo; cuando los tribunales de justicia entregan una y otra vez nuevos ejemplos de ser serviles a los intereses de los ricos; cuando ya se sabe que todos y cada uno de los partidos electoreros -en último término- no desean una profunda transformación de este sistema de opresión y explotación, sino sólo desean estar a la cabeza del mismo.
Cuando queda cada vez más claro que todo este viejo y podrido Estado y cada una de sus instituciones están construidos sobre los intereses de clase de los grandes capitalistas locales, terratenientes y capitales imperialistas y a contrapelo de los intereses de todo el pueblo.
Cuando el enorme levantamiento popular iniciado el 18 de Octubre demuestra una vez más que todo se conquista con lucha. Y todos los instrumentos de este viejo Estado se han unido para defender su “Estado de Derecho”, ejerciendo la violencia sistemática contra el pueblo por todos los medios, golpeando, mutilando, persiguiendo, encarcelando y asesinando.
Cuando todo esto ya está meridianamente claro ¿Cómo pueden mantenerse esperanzas en que este viejo Estado pueda aceptar la voluntad del pueblo? ¡Simplemente marcando una línea en un papel!
Este problema ha sido tratado con gran profundidad por todos los grandes revolucionarios, desde Marx hasta el Presidente Gonzalo en el Perú, y sus invaluables lecciones guían nuestra posición respecto al verdadero papel que cumple el plebiscito constituyente: solo otro instrumento contrarrevolucionario que realmente no sirve a los intereses de la clase y el pueblo, sino a la necesidad de desviar la lucha por caminos infructuosos y así mantener el Poder en las manos de los mismos de siempre.
Revolución y contrarrevolución
Marx dejó una verdad bien establecida: “’A los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años ¡qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento!”. Y esto es más válido aun tratándose de elecciones para sancionar cartas constitucionales, pues como Lenin termina por esclarecer en El Estado y La Revolución: “El Estado actual es, ante todo, una organización de la clase dominante, y si ejerce diversas funciones de interés general en beneficio del desarrollo social es únicamente en la medida en que dicho desarrollo coincide en general con los intereses de la clase dominante”.
En el momento presente, cuando todas las instituciones del viejo Estado sin excepción (gobierno, parlamento, tribunales, ejército, policías) y también sus medios de difusión ideológica como la prensa monopólica y las iglesias se encuentran completamente desacreditados, deslegitimados frente a la gran mayoría del pueblo, son las clases reaccionarias las que requieren recuperar esta “legitimación” por medio de esta “nueva constitución”.
Y es que revolución y contrarrevolución no son ya categorías abstractas, sino que van tomando forma concreta. El campo revolucionario se va gestando en medio de las masas que combaten y resisten en las calles, en las asambleas populares, en las ollas comunes, cuando se discute el límite que tienen las actuales formas de lucha y formas de organización de las que se ha dotado el pueblo, el límite de las formas propias de la democracia liberal (burguesa) sancionadas por la “legalidad” de ésta o cualquier “nueva” constitución; cuando se discute cuál será la forma en que el pueblo podrá verdaderamente arrancar y defender conquistas, por medio de la lucha. En esta discusión, desde el lado de la revolución, ya se ha abierto también el problema del papel histórico de la violencia revolucionaria como el único camino para realizar transformaciones en la sociedad, la única forma efectiva para conquistar las numerosas demandas en pensiones, salud, educación, trabajo -y, por supuesto, la necesidad de defenderlas- y se ha concebido así la necesidad de una lucha prolongada “hasta que la dignidad se haga costumbre”.
Como contraparte, las clases gobernantes deben buscar todo tipo de mecanismos para mantenerse en el Poder y sobrellevar la crisis general en la que están inmersas, desenvolviendo sus tres tareas reaccionarias: reimpulsar su economía, reestructurar su viejo y podrido Estado y conjurar la revolución desde su cuna. Así es como se ha impuesto para ellos la necesidad de combatir al pueblo alzado con todos los medios represivos que tiene a su alcance (policías y tribunales, militares, paramilitares y grupos fascistas), al mismo tiempo que la necesidad de entregar algunas concesiones para aplacar la ira popular. ¿Y cuál concesión era la menos “dolorosa”? Aquella que no afecte las relaciones sociales de producción, las bases económicas y políticas de su dominación de clase: una nueva constitución levantada en el marco de su propia legalidad.
Así, la oferta de nueva constitución no es sino un instrumento de su guerra contrarrevolucionaria, su guerra contra el pueblo, guerra constrasubversiva que aún se desarrolla en forma de “guerra de baja intensidad”, que junto con golpear cada atisbo de rebelión popular, prefiere gobiernos e instituciones que salgan de elecciones para darles “autoridad” y “legitimidad” frente al pueblo.
Con todo esto cada vez más claro, entre nuestro pueblo hay un amplio sector que, aun intuyendo la trampa de la nueva constitución, mantiene ciertas esperanzas en ésta. No podemos culparlas por ello. Por mucho tiempo los reaccionarios, oportunistas y revisionistas se han esforzado por convencer a nuestro pueblo de que la lucha revolucionaria “no es posible”, que “no hay condiciones”, que las elecciones son la “única forma” de “participación democrática” posible, que sólo nos queda aceptar una “democracia en la medida de lo posible”. Estas ideas han conseguido penetrar en amplios sectores de masas que plantean que hoy esta elección constituyente podría ser “un avance”. Habrá también otros muchas y muchos que, con gran desconfianza, de todas decidirán hacerse parte del proceso constituyente diciendo “es lo que hay”. Y es que ¿hay otro camino?
El camino de Recabarren
La inmensa mayoría del pueblo ha demostrado el deseo de construir una nueva sociedad que haga valer sus derechos. Pero ¿Podrá ésta surgir pacíficamente reformando leyes o cambiando la constitución? ¿Aceptarán pacíficamente las clases gobernantes perder sus privilegios en beneficio del pueblo? ¿Restituirán las tierras usurpadas al pueblo mapuche o arrebatadas a campesinos pobres? ¿Dejarán los capitales imperialistas de expropiar la economía nacional sólo porque lo exijamos? ¿Permitirán ellos que se impida hacer negocios con nuestros derechos elementales a educación, salud o pensiones? Nunca ha ocurrido esto en la historia. Por el contrario, toda la historia de la lucha de clases nos muestra que sólo quien tiene el Poder político –y el monopolio de la fuerza- construye la sociedad a su imagen y semejanza; primero de hecho, y luego en el derecho. Que cuando más ha avanzado el pueblo en arrancar conquistas es cuando más firmemente ha luchado. Y que cuando por fin ha conseguido voltear la pirámide y ponerse a la cabeza de la construcción de una nueva sociedad ha sido mediante luchas revolucionarias exitosas. Las constituciones y leyes, finalmente, sólo sancionan aquello que ya antes ha sido impuesto por la fuerza. Así, la historia nos muestra que nueva constitución que haga valer efectivamente los derechos del pueblo en su conjunto sólo será posible con la conquista del Poder para la clase obrera y el pueblo, por la vía de la revolución. Antes de eso nada estará garantizado y cualquier conquista parcial arrancada mediante la lucha popular deberá ser defendida permanentemente también mediante la lucha. Esto es lo que nos coloca en la perspectiva de la lucha prolongada.
Quienes queremos servir al camino revolucionario, debemos saber demarcar esa línea divisoria entre reforma y revolución, señalar la imposibilidad histórica y teórica de “humanizar” o “democratizar” la sociedad actual por medio de reformas. Quienes aún conscientes de esto rechacen el camino de la revolución y se dispongan sólo por a camino de reformas, sincérese y dígalo. Quienes estamos por el camino revolucionario, debemos trabajar aún más firmemente por unirnos a las masas en lucha y servir a la construcción de los instrumentos necesarios para llevar la revolución hasta el fin, por retomar y desarrollar el camino abierto por Luis Emilio Recabarren, a la luz de las experiencias de la revolución proletaria mundial y las guerras populares. El hecho es que el avance de la lucha de clases obligará a tomar uno u otro camino muy pronto.
Para sintetizar el marxismo, el presidente Mao Tsetung dijo que éste se compone de miles de verdades, pero que todas se resumen en una sola: “la rebelión se justifica”. Esta consigna ya está internalizada en las luchas del pueblo chileno y del pueblo mapuche, porque la propia realidad ha mostrado que hay más de mil razones para levantarse y luchar. Nosotros, desde nuestro lugar en la prensa popular, atentos a las luchas populares del país y del mundo, tomamos esta posición bien definida e invitamos a todas las organizaciones populares a profundizar la discusión sobre este proceso constituyente, la perspectiva de las luchas actuales y la necesidad de una revolución democrática nacional para Chile.
Invitamos a todas y todos a ver con perspectiva la realidad de la lucha de clases en el país y en el mundo, y, a quienes anhelan la revolución, a desechar las ilusiones constitucionales y prepararse para una lucha prolongada, en medio de la cual se deberán construir los instrumentos necesarios para llevar la revolución hasta el fin.
Vemos que esta es la experiencia y la perspectiva de la revolución mundial, y que sólo en este curso el pueblo podrá imponer una nueva constitución que ordene la nueva sociedad en beneficio de las grandes mayorías del pueblo, conquistando con lucha una nueva democracia en curso ininterrumpido al socialismo y al comunismo.
The Communist Party of the Philippines (CPP) commends the New People’s Army (NPA) for the series of successful tactical offensives across the country over the past two months. Various NPA units have mounted scores of ambushes, harassment and demolition operations and other tactical offensives against the regime’s fascist armed troops, paramilitaries and other armed agents, as well as sanctions against environmentally destructive big mining, logging and plantation operations. Offensives have been mounted across Mindanao and in Eastern Visayas, Negros, Panay, Bicol, Southern Tagalog and Cagayan Valley.
The Party acclaims the NPA’s Red fighters and commanders and pays tribute to those who have fallen in battle. They will forever be remembered and extolled as the people’s heroes and martyrs.
The broad masses of the Filipino people applauds the NPA’s offensives. These offensives underscore the people’s determination to resist Duterte’s tyrannical regime and inspire and embolden them to fight back against the reign of state terrorism, corruption and national treachery.
The NPA ambush last October 4 in Lianga, Surigao del Sur is particularly outstanding. It dealt a headblow against the 3rd IB’s paramilitary group Magahat-Bagani and served justice to the Lumad masses. These armed agents have been determined to be responsible for the 2015 Lianga massacre and are being used by the military and mining companies to intimidate and suppress the people. Outstanding as well is the September 2 ambush in Kalamansig, Sultan Kudarat against the 37th IB which wiped out a platoon of troops assigned to secure the logging road project of the big comprador Consunji.
Based on initial summation of publicly available information and internal reports during the first three quarters of the year, NPA units have been able to mount at least 36 offensives since the start of August or almost one tactical offensive every other day. Red fighters have took the guerrilla initiative in the provinces of Albay, Negros Occidental, Surigao del Sur, Oriental Mindoro, Misamis Oriental, Capiz, Agusan del Sur, Sultan Kudarat, Iloilo, Northern Samar, Occidental Mindoro, Surigao del Norte, Eastern Samar, Samar, Sarangani, Negros Oriental and Cagayan. At least 289 fascist troops, the equivalent of a small battalion, were killed in action in encounters since the start of the year. While the NPA lost 146 fighters during the same period, at a ratio of 1 NPA fighter killed for every 2 fascist, this has gone down to 1:3 in favor of the NPA since July. These numbers are subject to change as more reports come in.
There is a marked reduction in the number of defensive encounters or battles initiated by the AFP. From almost 60 last April, when the AFP mounted nationwide offensives to take advantage of the NPA ceasefire by way of responding to the United Nation’s call for a global ceasefire, the number of defensives has dropped to less than 10 a month. The NPA must aim to bring this down to zero.
The reduced number of defensives indicates how NPA guerrilla units have adopted and adjusted to the AFP’s focused military operations that aim to blockhouse and encircle the NPA. Guerrilla units are mastering tactics of shifting, concentration and dispersal, in order to avoid the enemy’s main force, take advantage of wide gaps between enemy operating units and strike at its weak flanks. While some suffered losses, the large majority of NPA units, supported by the masses, have effectively adopted the appropriate policies and tactics to keep the enemy deaf and render ineffective its military superiority.
Conservative estimates put AFP spending at P100 million for a few weeks of focused military operations to mobilize at least 1,000 ground troops to scour a small area covering several villages in border areas, combined with the use of drones, helicopters and jet fighters for bombing raids, and showcase psywar projects. These large-scale operations have proved to be a huge waste of money. Corruption is rampant as large amounts of funds are diverted to the pockets of military officers in the form of overpricing, overdeclaration of expenses, skimming of the “community integration” funds, delaying release of salaries for troops and CAFGU personnel, false reports of achievements to pocket rewards, selling unspent artillery in the black market, and so on.
The fascist regime has resorted to waging a dirty all-out war that consider and treat civilians as adversaries in the armed conflict. Entire communities are subjected to gross abuses, extrajudicial killings, endless intimidation and harassment to force people to “surrender” to the AFP. The AFP has extended its dirty war to the cities and seeks to suppress the organizing efforts of workers, unemployed, students, teachers, and other democratic sector.
Duterte’s dirty war, however, is a self-defeating war. The more it resorts to state terrorism, the more people are driven to join the armed struggle. It makes the countryside ever more fertile ground for NPA recruitment. The peasant masses support and join the people’s army in order that they could defend themselves and their communities, advance their struggle for land and agrarian reforms, and build the democratic organs of the people’s government.
The growing strength of the NPA exposes the futility of the US-designed counterinsurgency which relies primarily on military superiority and the suppression of people’s resistance. The so-called “whole-of-nation approach” is a shibboleth that vainly hides the overarching military control of all aspects of governance and civilian life.
The rising number of NPA offensives during the past months show that Duterte’s declared goal of “ending local communist armed conflict” is bound to fail. These puncture a big hole on the AFP’s repeated pronouncements of having weakened the NPA, that NPA fighters are “surrendering” in droves, and that it has lost the support of the people. Duterte’s declared goal of crushing the NPA before the end of his term is set to fail and will surely be rescheduled for the nth time.
The increasing number of tactical offensives mounted by the NPA are indubitable proof that the people’s army continues to grow in strength and enjoy the deep support among the peasant masses. As a guerrilla army with inferior weapons and limited resources, the NPA could not have mounted these offensives if not for the support of the masses. The masses support the NPA’s tactical offensives because these serve their interests and are carried out in their defense.
The Party calls on all NPA units to vigorously wage revolutionary armed struggle in all parts of the country by way of response to the brazen fascism, massive corruption and squandering of people’s money and national treachery of the tyrannical Duterte regime. The NPA must heed the Filipino people’s clamor for justice. The Party leadership has directed all commands of the NPA to mount more frequent tactical offensives, and mobilize its companies, platoons and squads. Use all possible types of weapons—from rifles and command-detonated explosives, to spears and punji sticks—against the enemy. The NPA must make the tyrant bleed from a thousand cuts and punish the fascists for all their crimes.
All NPA units should mount ambushes, harassments, demolitions, raids, sniping operations and other tactical offensives against the most notorious units of the AFP, counterguerrilla units of the PNP and their paramilitary groups. They must avoid hitting at hard targets and aim at the weak and isolated units of the enemy, and at all times, avoid situations that could put civilians at risk of getting caught in the crossfire. The NPA must also temporarily dispatch partisan teams in the cities and town centers to strike at military transport and communication systems, ;and carry out the orders of duly-authorized people’s courts to arrest or punish fascist officers, plunderers and despotic bureaucrat capitalists and landlords who are wanted for crimes against the people.
The NPA must also intensify armed resistance against the expansion of anti-people mining, logging, plantation, energy and tourism operations which dispossess and displace the peasant and minority masses.
In particular, the revolutionary movement must take effort to frustrate plans of the Duterte regime to allow the further expansion of Chinese companies, especially those involved in the construction of seven Chinese military bases and in the plunder and destruction of Philippine marine resources in the West Philippine Sea in violation of Philippine sovereignty. Some of these same Chinese companies are involved in some big-ticket infrastructure projects for the construction of mining roads and dams that are encroaching deeper and deeper into the ancestral lands of the national minorities and forests in various parts of the country. These infrastructure projects not only displace thousands of peasants and minorities from their lands, they also wreak havoc to the natural ecosystem of the country’s remaining forests.
By mounting tactical offensives against the armed agents of the state, the NPA is helping the Filipino people advance their resistance against Duterte’s tyrannical regime and cause its downfall. Although the NPA does not yet have the strength to overthrow the entire ruling system, it is in a position to help weaken the reactionary armed forces, draw its attention away from the suppression of the democratic mass movement and force it to dissipate its strength. The more NPA tactical offensives, big and small, the more difficult it will be for Duterte to carry out his scheme to perpetuate himself and his family and minions in power; and the better for the democratic forces to grow in strength and thrive.
As the NPA wages armed struggle in the countryside, the broad masses of the people are encouraged to continue intensifying their democratic mass struggles in the cities. The Party calls on the people to unite and advance the struggle for wage increases, job security, economic, education and health subsidies and other urgent socioeconomic reforms in the face of the acute economic crisis and the failure of the Duterte regime to manage the pandemic. They must oppose additional tax burdens on the people and tax exemptions for the big capitalists, meager budget allocations for health, education and other social services, budget increases for counterinsurgency, debt-servicing and pork barrel projects, and anti-people and foreign debt-funded infrastructure projects.
While encouraging the democratic mass movement in the cities, the Party calls on workers, the unemployed masses, nurses and health workers, teachers, students and other sectors to join the New People’s Army in the countryside and help wage people’s war across the country. In advancing the people’s war, the Filipino people gain strength not only to end Duterte’s tyrannical reign, but to advance the overall cause for national and social liberation.
GRAVÍSSIMA AGRESSÃO AOS CAMPONESES EM RONDÔNIA É TERRORISMO DE ESTADO! TODO APOIO À LUTA DO MOVIMENTO CAMPONÊS!
No 10 de outubro de 2020 no Estado de Rondônia cerca de 300 policiais da Polícia Militar, Força Nacional, Força Tática e outros aparatos de repressão efetuaram despejo ilegal e criminoso de 600 famílias organizadas pela Liga dos Camponeses Pobres no Acampamento Tiago dos Santos. O Acampamento Tiago dos Santos está localizado nas fazendas NorBrasil e Arco-Iris, em União Bandeirantes, Porto Velho/RO, faz parte de um grande latifúndio de mais de 57 mil hectares, cujo suposto proprietário seria a empresa Leme Empreendimentos Ltda, de propriedade de Antônio Martins (Galo Velho), um conhecido e criminoso grileiro de terras públicas.
Numa ação covarde e desproporcional, as famílias, inclusive centenas de crianças, foram atacadas com bombas de gás lacrimogêneo, sprays de pimenta, etc. Uma verdadeira operação de guerra foi montada invadindo o acampamento e se utilizando inclusive de helicópteros. A operação se iniciou às 9 horas da manhã. Os camponeses denunciaram que foram ameaçados, torturados psicologicamente com ameaças de morte. Colocaram homens e mulheres sentadas na parte central do acampamento e ameaçaram que se não entregassem as lideranças iriam morrer. Revistaram todos os barracos, tomaram dinheiro, documentos, ferramentas de trabalho, celulares, etc. Ao meio dia chegou três oficiais de justiça. Pediram para fazer uma fila e disseram que podiam pegar apenas um pequeno volume de seus pertences que desse para levar nas mãos. Mostrando um vídeo do Bolsonaro a polícia dizia que “o presidente autorizou matar todos os sem terra”. Humilharam e ameaçaram a todos. Pediu que todos tirassem as máscaras, colocaram homens, mulheres e crianças feito gado em cima de caminhão e caminhonete (particulares) e ônibus e os despejaram de forma desumana no meio da rua de uma Vila próxima chamada de Vila Penha. Na condução, passaram na frente da sede da fazenda, onde havia dois helicópteros, muitos carros oficiais da polícia e festejos (estavam comemorando o despejo). Os policiais não usavam identificação durante a ação. Destruíram toda a cozinha coletiva, derrubaram os barracos sobre os pertences dos camponeses, sendo permitida apenas que levassem uma sacolinha nas mãos. Os camponeses RELATAM TAMBÉM AGRESSÕES FÍSICAS E DESAPARECIMENTO DE VÁRIAS PESSOAS. Há relatos de prisões de camponeses em cidades próximas algumas horas depois da ação de despejo. Uma verdadeira caçada aos camponeses pobres que apenas reivindicam o direito às terras da União para prover o sustento de suas famílias.
A operação de reintegração de Posse ilegal rasgou o véu do “Estado democrático de Direito” e expôs a real face do Estado Brasileiro, do avanço do Estado Policial e o ataque aos direitos constitucionais do Povo.
ATAQUE COVARDE E ILEGAL
O covarde despejo ocorreu pela manhã do dia 10 de outubro, em pleno sábado. A liminar foi concedida na sexta-feira às 17h45m, dia 09 de outubro, no fim do expediente, para cumprimento no final de semana. Isto impossibilitou qualquer chance de defesa por parte dos camponeses. Nos autos eletrônicos referentes à ação possessória constava apenas a seguinte movimentação: “CONCEDIDA A MEDIDA LIMINAR”, datada de 09 de outubro de 2020, sem o documento anexado. Grave questão, sobretudo, em um processo de relevante envergadura social onde o princípio da publicidade deveria ser o balizador, dado o interesse público.
O processo tramita perante a 7ª Vara Cível de Porto Velho, ação possessória contra as famílias, a ação de número 7030469-20.2020.8.22.0001, promovida por LEME EMPREENDIMENTOS E PARTICIPACOES LTDA – ME contra os camponeses sem terra. A equipe jurídica atuante no processo foi praticamente impedida de demonstrar o quão absurdo e arbitrário seria o despejo dessas famílias, pois, como exposto acima, o tempo entre o deferimento da liminar e a execução da ordem de despejo foi a madrugada de uma sexta-feira para um sábado! Também não há notícia da intervenção da Defensoria Pública em demanda que deveria atuar como custus vulnerabilis. Os camponeses do Acampamento nunca foram citados ou intimados acerca dessa ação possessória, não sabiam sequer da sua existência, mas o direito ao contraditório e ampla defesa não foi óbice para que o juízo determinasse a reintegração de posse das centenas de famílias que ali se encontravam. Em menos de 12h os cães de guarda já estavam a postos para cumprir o despejo.
A liminar por si só é arbitrária no sentido de que o processo se encontra repleto de vícios que ferem princípios constitucionais e processuais basilares do ordenamento jurídico brasileiro, qual seja, o direito ao devido processo legal, do contraditório e da ampla defesa. Tal ordem de despejo além de ilegal é uma verdadeira farsa jurídica, pois somente foi proferida após a efetivação do início do cumprimento da reintegração forçada, revelando ter o único objetivo de dar “legalidade” ao ato criminoso já impetrado pelo Estado. A Polícia Militar já estava na área desde antes da publicação do mandado cercando o acampamento.
Há uma conivência do Estado com o grileiro de terras Galo Velho, que armou os assassinatos de policiais para possibilitar a reintegração de posse ilegal. Tal grileiro se encontra preso por integrar uma organização criminosa que envolve também membros do Judiciário, especializada nesta rendosa ocupação de tomar terras públicas e expulsar povos que vivem da terra. Tal terra pública deveria consequentemente ser usada para o programa nacional de Reforma Agrária.
O despejo dessas famílias foi absurdo e ilegal pela questão de claramente ser uma ação desproporcional do Estado contra trabalhadores rurais em vulnerabilidade social, especialmente, nesse momento de crise e pandemia. Tal decisão contrariou as recomendações de isolamento social do Poder Público para o enfrentamento da pandemia de Covid-19. Máscaras foram impedidas de serem usadas e as pessoas foram aglomeradas no meio da rua de uma pequena vila.
PM, IMPRENSA MARROM E GOVERNO DE RONDÔNIA TENTARAM ORGANIZAR UM MASSACRE CONTRA OS CAMPONESES
Uma verdadeira armação perpetrada pela PM, governo de Rondônia, e em conluio com a imprensa “marrom”, tentou associar o assassinato de dois policiais, ocorrido no município em 2 e 3 de outubro, aos camponeses. Tal campanha difamatória tinha o intuito de criar uma opinião pública favorável a um massacre contra os camponeses e criminalizar a LCP - Liga dos Camponeses Pobres. Além do acampamento Tiago dos Santos ser bastante longe do local dos assassinatos, a Liga dos Camponeses Pobres em suas notas públicas desmentiu ponto por ponto toda a farsa. Como modus operandi a polícia criminalizou os moradores do acampamento e estabeleceu um criminoso cerco desde o dia 03 de outubro da área impedindo a entrada de alimentos, atirando nas motos que tentavam levar leite para as crianças. que ficaram uma semana sem leite tomando água de arroz. Logo após os assassinatos, o advogado do grileiro entrou com ação de despejo mostrando a clara intenção de aproveitar a oportunidade para se livrar daqueles trabalhadores.
Desde o dia 03 de outubro o Estado utiliza de todos os tipos de ilegalidades, abusos e violações de direitos. Utilizando da imprensa marrom, noticiou que estava em curso uma operação “sigilosa” com diversos mandados de prisões expedidos, mas em verdade, o que se observou foi à utilização desses “mandados em segredo” para praticar todo tipo de chantagem, ilegalidade e ameaças aos camponeses. Assim, como a liminar de reintegração de posse que veio tentar dar “legalidade” a reintegração de posse ilegal já efetivada pela Polícia Militar, os “mandados em segredo” serviu como pretexto para o Estado violar os direitos e garantias constitucionais, em especial o Direito de Defesa! Os “mandados em segredo” foram a autorização e a armação jurídica para a Polícia praticar suas ilegalidades e a certeza de que todos os abusos e ilegalidades seriam “contornados” posteriormente “legalizados”.
Em que lugar se investiga crimes retirando ilegalmente pessoas das terras que vivem e estão em litígio? Em Rondônia, com certeza, por precedentes de ligação clara de latifundiários, grileiros, policiais e juízes.
DEFENDER A LUTA DO MOVIMENTO CAMPONÊS É DEVER DE TODOS VERDADEIROS DEMOCRATAS, PROGRESSISTAS E DEFENSORES DOS DIREITOS DO POVO!
“Se o campo não planta a cidade não come”
A mobilização feita pelo CEBRASPO, ABRAPO e demais entidades e ativistas defensores dos direitos do povo, foi muito importante para impedir um massacre à semelhança do que houve, por exemplo, em Corumbiara em 1995.
Tais crimes e arbitrariedades exigem de todos os democratas uma posição firme. Este conluio entre o latifúndio e os órgãos do Estado tem que acabar. A terra tem função social e as terras públicas devem ser destinadas aos camponeses que nela vivem e trabalham.
É inadmissível que num país onde existem 14 milhões de desempregados e que o governo teve que dar auxílio emergencial para 63,5 milhões de pessoas para que não passem fome, por causa da epidemia de COVID-19, os órgãos do Estado em Rondônia virem jagunços a soldo de grileiros de terras públicas e impeçam 600 famílias (cerca de 2.000 pessoas) de tirarem seu sustento de um pequeno pedaço de terra.
ABAIXO A CRIMINALIZAÇÃO DO MOVIMENTO CAMPONÊS!
JUSTIÇA PARA OS CAMPONESES DO ACAMPAMENTO TIAGO DOS SANTOS EM UNIÃO BANDEIRANTES - RONDÔNIA!
TERRA PARA QUEM NELA VIVE E TRABALHA!
CENTRO BRASILEIRO DE SOLIDARIEDADE AOS POVOS – CEBRASPO
ASSOCIAÇÃO BRASILEIRA DOS ADVOGADOS DO POVO GABRIEL PIMENTA – ABRAPO
Rio de Janeiro, Belo Horizonte, 11 de outubro de 2020.
¡Bancos llenos de dinero y la gente sin con qué comprar sus alimentos, el vestuario y la vivienda!
¡Fábricas y empresas cerradas o funcionando a media marcha y millones de trabajadores sin empleo!
¡Almacenes y bodegas repletos de mercancías necesarias; y quienes las producen sin poderlas disfrutar!
¡Plazas y supermercados abarrotados de comida y las masas populares aguantando hambre!
¡Casas y apartamentos desocupados y mucha gente viviendo en covachas de plástico y cartón!
¡Hospitales abandonados, cerrados o medio-abiertos y los enfermos muriendo en sus aceras!
Pareciera todo, como una maldición contra el pueblo humilde y trabajador a quien de encime le toca colocar los muertos en la guerra y por la pandemia de la COVID-19.
Sin embargo, no existe tal maleficio, ni un perverso destino, ni una suerte funesta, ni un castigo sobrenatural. La causa de todos esos males está en el fondo de la sociedad, en su base económica donde el gran desarrollo de los instrumentos de trabajo y de la experiencia productiva de los trabajadores, es amordazado, asfixiado, constreñido, por las relaciones entre los dueños de los medios de producción (capitalistas) y los dueños de la fuerza de trabajo (obreros), porque son relaciones de explotación asalariada, mediante la cual la riqueza producida socialmente se la apropia un puñado de parásitos capitalistas, y a quienes con su fuerza de trabajo han forjado esa riqueza, se les condena a vivir de un mísero salario.
Y aún más, en épocas de crisis del capitalismo como ahora, esas relaciones de explotación se tornan más sangronas y esclavistas; crisis cuyo inicio fue en el 2008 y desde entonces persiste y se profundiza a través de relativos vaivenes o altibajos.
De las crisis, unos pocos capitalistas se hacen más fuertes, la mayoría ganan menos pero no dejan de ganar, pero sí aprovechan esta situación para afirmar que sus negocios venían en recuperación y los dañó la pandemia. ¡Falso! La crisis económica venía desde antes, no se ha recuperado y la pandemia simplemente la profundizó. A los capitalistas no les gusta hablar ni aceptar la gravedad y sobre todo la inevitabilidad de las crisis económicas de su sistema, porque ellas muestran en la carne viva de los trabajadores las abominables consecuencias de la explotación asalariada. Las crisis económicas son una enfermedad incurable del capitalismo, causadas por la contradicción fundamental del sistema y su forma anárquica de producción que no puede planificar nada, pues no produce para cubrir las necesidades de la población, sino para aumentar el insaciable apetito de ganancia de los capitalistas. En medio de la abundancia de mercancías, las masas no pueden acceder a ellas y por el contrario durante las crisis se ahonda mucho más su miseria.
Se le llama fundamental a la lucha entre la producción cada vez más social y su apropiación cada vez más privada, o en otras palabras, a la contradicción entre los ricos cada día más ricos y los pobres cada vez más pobres; contradicción antagónica, inconciliable e insostenible que tarde o temprano hará estallar desde adentro este sistema de explotación y anarquía, porque a los capitalistas solo les interesa ganar y acumular capital, sin pensar en las verdaderas necesidades de la población; lo cual sí lo resuelve la planificación en el socialismo.
Es así que durante este año, la crisis económica agravada por la pandemia, causó un fenomenal decrecimiento de la economía del país llegando en abril hasta un -15,7% y un -35,8% de caída en la producción industrial manufacturera, llevando a una rebaja general de las ganancias de los empresarios donde unos cuantos sí logran acaparar y monopolizar los despojos de las quiebras y cierres de cientos de empresas sobre todo medianas y pequeñas. Así mismo fueron 5,4 millones los despedidos, de los cuales muchos engrosaron las filas del desempleo crónico o ejército industrial de reserva que ya sobrepasa los 4,5 millones, y otros se refugiaron en el ejército de los trabajadores “informales” que aguanta hambre por cuenta propia y ya ronda los 15 millones en el país. Entre marzo y septiembre 689 hombres y 170 mujeres se suicidaron en su mayoría a causa del desespero por el hambre y la miseria.
Los capitalistas siempre chillan porque no pueden ganar más, y si disminuyen sus ganancias por la crisis, chillan más y de brazo con su gobierno mafioso, so pretexto de ahorrar costos, despiden trabajadores, roban sus prestaciones, aumentan la carga y rebajan el salario a quienes quedan con empleo, decretan leyes suprimiendo derechos a todos los asalariados… y si estos protestan y piden pan y trabajo, les dan palo y plomo.
La crisis es en el fondo la voz de las fuerzas productivas, la voz de los expropiados, que exige romper las ataduras de la explotación asalariada y de toda otra forma de explotación.
Las desastrosas consecuencias de la crisis en la humanidad de los pobres indican que es imposible seguir viviendo en este infierno, que es inaceptable seguir siendo sumisos y resignados, y así muy bien lo han entendido los trabajadores encabezados hoy por la juventud, que hastiados de tanta hambre, miseria y terror dictatorial de los capitalistas, se lanzan a la calle a enfrentar a los guardianes de la esclavitud asalariada; a exigir, no las limosnas que distribuye el régimen entre sus huestes, sino las reivindicaciones necesarias para recuperar unas mejores condiciones vida y de trabajo.
Tales son los objetivos inmediatos de la lucha de masas cuyo derrotero próximo no puede ser otro, que ir al Paro General Indefinido para conquistar por la fuerza las reivindicaciones económicas básicas y los derechos políticos y sindicales conculcados, para enfrentar el hambre, la miseria y el terror dictatorial de los capitalistas.
La batalla del Paro General Indefinido para poder hablar de tú a tú con los representantes políticos de los explotadores, debe ser más radical y masivo que los levantamientos del 21 y 22 de noviembre del año pasado y del 9 y 10 de septiembre de este año.
No se puede permitir que las movilizaciones de masas y el Paro General Indefinido, sean aprovechadas por los politiqueros para cambiar el gobierno en las próximas elecciones, por otro que supuestamente administre con guante de seda el hambre, la miseria y la dictadura capitalista.
Un Paro General Indefinido con la participación activa de los trabajadores del campo y la ciudad en la movilización y en la huelga, pondrá a tambalear el debilucho régimen uribista, y causará su caída no para reemplazarlo por otro monigote defensor de la explotación asalariada, sino para avanzar hacia la derrota revolucionaria de todo el poder político de los capitalistas, y entonces sí, el pueblo armado de la ciudad y el campo, usará su poder para garantizarle a los trabajadores el pan, el trabajo y la emancipación.
Tunisie le 6 octobre 2020 Communiqué de déclaration
L ' autorité du système de l'emploi poursuit ses politiques et ses choix non patriotiques et systématiques qui n'ont produit que plus de pauvreté, de marginalisation, de chômage et d'exacerber la corruption et la criminalité. Cette approche est la cause fondamentale de la catastrophe sanitaire que vit notre pays après que le secteur de la santé publique a été détruit au cours des dernières années par une réduction fréquente du budget qui lui est alloué et un manque d'investissement, ce qui a conduit à un manque de matériel et à une grave pénurie de cadres médicaux et Semi-médical et l'inciter à émigrer à l'étranger et au secteur privé J ' ai également perdu la couverture sanitaire et une partie importante des médicaments essentiels. Malgré la propagation rapide de l'épidémie de Corona dans le pays (des milliers d'infections et des dizaines de décès quotidiennement), la coalition de classe au pouvoir nous a montré ce que le Premier ministre a appelé dans son dernier discours une série de mesures ′′ strictes ′′ qui ne servent que l'intérêt des barons du capital pillé, qui ont été abandonnés Il incombe à l'État de protéger les citoyens et de pousser les couches populaires et de vastes couches sociales à faire face à son sort seul sans toutes les possibilités de résistance à cette épidémie. Face à la gravité de la situation actuelle, nous appelons toutes les forces nationales et progressives et l'ensemble de notre peuple à unir leurs efforts et à assumer leurs responsabilités historiques en tirant l'option de résistance aux politiques de cette coalition de classe dévastatrice du pays.