sábado, 17 de mayo de 2008

Lenin y el imperialismo


V. I. Lenin
El imperialismo y la escisión del socialismo
Escrito: En octubre de 1916.Primera publicación: En diciembre de 1916, en Sbórnik Sotsial-Demokrata,

núm. 2.


Preparado para el MIA: Por Juan Fajardo, diciembre de 2000.


¿Existe alguna relación entre el imperialismo y la monstruosa y repugnante victoria que el oportunismo (en forma de socialchovinismo) ha obtenido sobre el movimiento obrero en Europa?
Este es el problema fundamental del socialismo contemporáneo. Después de haber dejado plenamente sentado en nuestra literatura de partido, en primer lugar, el carácter imperialista de nuestra época y de la guerra actual, y, en segundo lugar, el nexo histórico indisoluble que existe entre el socialchovinismo y el oportunismo, así como su igualdad de contenido ideológico y político, podemos y debemos pasar a examinar este problema fundamental.
Hay que empezar por definir, del modo más exacto completo y posible, qué es el imperialismo. El imperialismo es una fase histórica especial del capitalismo. Su carácter específico tiene tres peculiaridades: el imperialismo es 1) capitalismo monopolista; 2) capitalismo parasitario o en descomposición; 3) capitalismo agonizante. La sustitución de la libre competencia por el monopolio es el rasgo económico fundamental, la esencia del imperialismo. El monopolismo se manifiesta en cinco formas principales: 1) cártels, sindicatos y trusts; la concentración de la producción ha alcanzado el grado que da origen a estas asociaciones monopolistas de los capitalistas; 2) situación monopolista de los grandes Bancos: de tres a cinco Bancos gigantescos manejan toda la vida económica de los EE.UU., de Francia y de Alemania; 3) apropiación de las fuentes de materias primas por los trusts y la oligarquía financiera (el capital financiero es el capital industrial monopolista fundido con el capital bancario); 4) se ha iniciado el reparto (económico) del mundo entre los cártels internacionales. ¡Son ya más de cien los cártels internacionales que dominan todo el mercado mundial y se lo reparten "ami gablemente", hasta que la guerra lo redistribuya! La exportación del capital, como fenómeno particularmente característico a diferencia de la exportación de mercancías bajo el capitalismo no monopolista, guarda estrecha relación con el reparto económico y político-territorial del mundo. 5) Ha terminado el reparto territorial del mundo (de las colonias).
El imperialismo, como fase superior del capitalismo en Norteamérica y en Europa, y después en Asia, se formó plenamente en el período 1898-1914. Las guerras hispano-norteamericana (1898), anglo-bóer (1899-1902) y ruso-japonesa (1904-1905), y la crisis económica de Europa en 1900, son los principales jalones históricos de esta nueva época de la historia mundial.
Que el imperialismo es el capitalismo parasitario o en descomposición se manifiesta, ante todo, en la tendencia a la descomposición que distingue a todo monopolio en el régimen de la propiedad privada sobre los medios de producción. La diferencia entre la burguesía imperialista democrático-republicana y la monárquico-reaccionaria se borra, precisamente, porque una y otra se pudren vivas (lo que no elimina, en modo alguno, el desarrollo asombrosamente rápido del capitalismo en ciertas ramas industriales, en ciertos países, en ciertos períodos). En segundo lugar, la descomposición del capitalismo se manifiesta en la formación de un enorme sector de rentistas, de capitalistas que viven de "cortar cu pones". En los cuatro países imperialistas avanzados -- Inglaterra, América del Norte, Francia y Alemania --, el capital en valores asciende, en cada país, de cien a ciento cincuenta mil millones de francos, lo cual significa, por lo menos, una renta anual de cinco mil a ocho mil millones de francos. En tercer lugar, la exportación de capital es el parasitismo elevado al cuadrado. En cuarto lugar, "el capital financiero tiende a la dominación, y no a la libertad". La reacción política en toda la línea es rasgo característico del imperialismo. Venalidad, soborno en proporciones gigantescas, un verdadero Panamá[1]. En quinto lugar, la explotación de las naciones oprimidas, ligada indisolublemente a las anexiones, y, sobre todo, la explotación de las colonias por un puñado de "grandes" potencias, convierte cada vez más el mundo "civilizado" en un parásito que vive sobre el cuerpo de centenares de millones de hombres de los pueblos no civilizados. El proletario romano vivía a expensas de la sociedad. La sociedad actual vive a expensas del proletario moderno. Marx subrayaba especialmente esta profunda observación de Sismondi[2]. El imperialismo modifica algo la situación. Una capa privilegiada del proletariado de las potencias imperialistas vive, en parte, a expensas de los centenares de millones de hombres de los pueblos no civilizados.
Queda claro por qué el imperialismo es un capitalismo agonizante, en transición hacia el socialismo: el monopolio, que nace del capitalismo, es ya capitalismo agonizante, el comien~o de su tránsito al socialismo. La misma significación tiene la gigantesca socialización del trabajo realizada por el imperialismo (lo que sus apologistas, los economistas burgueses, llaman "entrelazamiento").
Al definir de este modo el imperialismo, nos colocamos en plena contradicción con C. Kautsky, que se resiste a considerar el imperialismo como una "fase del capitalismo" y lo define como política "preferida" del capital financiero, como tendencia de los países "industriales" a anexionarse los países "agrarios"[*]. Desde el punto de vista teórico, esta definición de Kautsky es completamente falsa. La peculiaridad del imperialismo no es precisamente el dominio del capital industrial, sino el del capital financiero, precisamente la tendencia a anexionarse no sólo países agrarios, sino toda clase de países. Kautsky separa la política del imperialismo de su economía, separa el monopolismo en política del monopolismo en economía, para desbrozar el camino a su vulgar reformismo burgués tal como el "desarme", el "ultraimperialismo" y demás necedades por el estilo. El propósito y el objeto de esta falsedad teórica se reducen exclusivamente a disimular las contradicciones más profundas del imperialismo y a justificar de este modo la teoría de la "unidad" con sus apologistas: con los oportunistas y socialchovinistas descarados.
Ya hemos hablado bastante de esta ruptura de Kautsky con el marxismo, tanto en el Sotsial-Demokrat como en el Kommunist [3]. Nuestros kautskianos rusos, los del CO con Axelrod y Spectator[4] al frente, sin excluir a Mártov y, en grado considerable, a Trotski, han preferido silenciar el kautskismo como tendencia. No se han atrevido a defender lo que Kautsky ha escrito durante la guerra limitándose simplemente a elogiar a Kautsky (Axelrod en su folleto alemán que el Comité de Organización[5] ha prometido publicar en ruso) o aludir a cartas particulares de Kautsky (Spectator) en las que afirma que pertenece a la oposición y trata de anular jesuíticamente sus declaraciones chovinistas.
Observamos que, en su "interpretación" del imperialismo -- que equivale a embellecerlo -- , Kautsky retrocede no sólo en relación a El capital financiero de Hilferding (¡por muy empeñadamente que el mismo Hilferding defienda ahora a Kautsky y la "unidad" con los socialchovinistas!), sino también en relación al social-liberal J. A. Hobson. Este economista inglés, que ni por asomo pretende merecer el título de marxista, define de un modo mucho más profundo el imperialismo y pone de manifiesto sus contradicciones en su obra de 1902**. Veamos lo que dice este escritor (en cuyas obras podemos encontrar casi todas las vulgaridades pacifistas y "conciliadoras" de Kautsky) sobre la cuestión, que tiene singular importancia, del carácter parasitario del imperialismo:
Dos clases de circunstancias han debilitado, a juicio de Hobson, la potencia de los viejos imperios: 1) el "parasitismo económico" y 2) la formación de ejércitos con hombres de los pueblos dependientes. "La primera es la costumbre del parasitismo económico, en virtud de la cual el Estado dominante utiliza sus provincias, sus colonias y los países dependientes, con objeto de enriquecer a su clase dirigente y de sobornar a sus clases inferiores para que se estén quietas". Refiriéndose a la segunda circunstancia Hobson escribe:
"Uno de los síntomas más extraños de la ceguera del imperialismo" (en boca del social-liberal Hobson esta cantinela sobre la "ceguera" de los imperialistas es más apropiada que en el "marxista" Kautsky) "es la despreocupación con que la Gran Bretaña, Francia y otras naciones imperialistas emprenden este camino. La Gran Bretaña ha ido más lejos que ningún otro país. La mayor parte de las batallas por medio de las cuales conquistamos nuestro imperio de la India, fueron sostenidas por nuestras tropas indígenas. En la India, y últimamente en Egipto, grandes ejércitos permanentes están mandados por ingleses; casi todas las guerras de conquista en Africa, a excepcion de la del Sur, han sido llevadas a cabo, para nosotros, por los indígenas".
La perspectiva del reparto de China dio lugar a la siguiente apreciación económica de Hobson: "La mayor parte de la Europa Occidental podría adquirir entonces el aspecto y el carácter que tienen actualmente ciertos lugares de estos países: el sur de Inglaterra, la Riviera, los sitios de Italia y de Suiza más frecuentados por los turistas y poblados por los ricachos, es decir, pequeños grupos de aristócratas acaudalados, que reciben dividendos y pensiones del Lejano Oriente, con un grupo algo más numeroso de empleados y comerciantes y un número más considerable de criados y obreros del ramo del transporte y de la industria dedicada al ultimo retoque de los artículos manufacturados. En cambio, las ramas principales de la industria desaparecerían y los productos alimenticios de gran consumo, los artículos semimanufacturados de uso corriente afluirían, como un tributo, de Asia y de Africa". "He aquí qué posibilidades abre ante nosotros una alianza más vasta de los Estados occidentales una federación europea de las grandes potencias; dicha federación no sólo no haría avanzar la civilización mundial, sino que podría implicar un peligro gigantesco de parasitismo occidental: formar un grupo de las naciones industriales avanzadas, cuyas clases superiores percibirían inmensos tributos de Asia y de Africa, por medio de los cuales mantendrían a grandes masas domesticadas de empleados y servidores, ocupados no ya en la producción agrícola e industrial de gran consumo, sino en prestar servicios personales o realizar un trabajo industrial secundario, bajo el control de una nueva aristocracia financiera. Que los que estén dispuestos a rechazar esta teoría" (debería decirse: perspectiva), "como poco digna de atención, reflexionen sobre las condiciones económicas y sociales de las regiones del sur de Inglaterra que se hallan ya en esta situación. Que piensen en las enormes proporciones que podría adquirir dicho sistema si China se viera sometida al control económico de tales grupos financieros, de "inversionistas de capital" (rentistas), de sus funcionarios políticos y empleados comerciales e industriales que extraerían beneficios del más grande depósito potencial que jamás ha conocido el mundo, con objeto de consumir dichos beneficios en Europa. Naturalmente, la situación es excesivamente compleja, el juego de las fuerzas mundiales es demasiado difícil de calcular para que resulte muy verosimil esa u otra interpretación unilateral del futuro. Pero las influencias que rigen el imperialismo de la Europa Occidental en el presente se orientan hacia esa dirección, y, si no encuentran resistencia, si no son desviadas hacia otra dirección, orientarán en ese sentido la consumación del proceso".
El social-liberal Hobson no ve que esta "resistencia" sólo puede oponerla el proletariado revolucionario, y sólo en forma de revolución social. ¡Por algo es social-liberal! Pero ya en 1902 abordaba admirablemente tanto el problema de la significación de los "Estados Unidos de Europa" (¡sépalo el kautskiano Trotski!) como todo lo que tratan de disimular los kautskianos hipócritas de diversos países, a saber: que los oportunistas (socialchovinistas) colaboran con la burguesía imperialista precisamente para formar una Europa imperialista sobre los hombros de Asia y de Africa; que los oportunistas son, objetivamente, una parte de la pequeña burguesía y de algunas capas de la clase obrera, parte sobornada con las superganancias imperialistas, convertida en perros guardianes del capitalismo, en elemento corruptor del movimiento obrero.
Más de una vez, y no sólo en artículos, sino en resoluciones de nuestro Partido, hemos señalado esta relación económica, la más honda, precisamente entre la burguesía imperialista y el oportunismo, que ahora (¿será por mucho tiempo?) ha vencido al movimiento obrero. De ello deducíamos, entre otras cosas, que es inevitable la escisión con el socialchovinismo. ¡Nuestros kautskianos han preferido eludir este problema! Mártov, por ejemplo, ya en sus conferencias, recurría al sofisma que se ha expresado del modo siguiente en el Boletín del Secretariado en el Extranjero del Comité de Organización[6] (núm. 4, del 10 de abril de 1916):-- ". . . Muy mala, incluso desesperada, sería la situación de la socialdemocracia revolucionaria si los grupos de obreros, que por su desarrollo espiritual están más cerca de los "intelectuales", y los más calificados, la abandonaran fatalmente para pasar al oportunismo . . ."
¡Empleando la tonta palabreja "fatalmente" y con un poco de "trampa", se elude el hecho de que ciertas capas obreras se han pasado al oportunismo y a la burguesía imperialista! ¡Y este es el hecho que querían eludir los sofistas del Comité de Organizaciónl Salen del paso con el "optimismo oficial" de que ahora hacen gala tanto el kautskiano Hilferding como muchos otros, ¡diciendo que las condiciones objetivas garantizan la unidad del proletariado y la victoria de la tendencia revolucionaria!, ¡diciendo que nosotros somos "optimistas" en lo que respecta al proletariado!
Y, en realidad, todos estos kautskianos, Hilferding, los partidarios del CO, Mártov y Cía. son optimistas . . . en lo que respecta al oportunismo. ¡Este es el quid de la cuestión!
El proletariado es fruto del capitalismo, pero del capitalismo mundial, y no sólo del europeo, no sólo del imperialista. En escala mundial, cincuenta años antes o cincuenta años después -- en tal escala esto es un problema secundario --, el "proletariado", naturalmente, "llegará" a la unidad y en él triunfará "ineludiblemente" la socialdemocracia revolucionaria. No se trata de esto, señores kautskianos, sino de que ustedes, ahora, en los países imperialistas de Europa, se prosternan como lacayos ante los oportunistas, que son extraños al proletariado como clase, que son servidores, agentes y portadores de la influencia de la burguesía y, si no se desembaraza de ellos, el movimiento obrero seguirá siendo un movimiento obrero burgués. Vuestra prédica de la "unidad" con los oportunistas, con los Legien y los David, los Plejánov y los Chjenkeli, los Potrésov, etc., es, objetivamente, la defensa de la esclavización de los obreros por la burguesía imperialista a través de sus mejores agentes en el movimiento obrero. La victoria de la socialdemocracia revolucionaria en escala mundial es absolutamente ineludible, pero marcha y marchará, avanza y avanzará sólo contra ustedes, será una victoria sobre ustedes.
Las dos tendencias, incluso los dos partidos del movimiento obrero contemporáneo, que tan claramente se han escindido en todo el mundo en 1914-1916, fueron observadas por Engels y Marx en Inglaterra durante varios decenios, aproximadamente entre 1858 y 1892.
Ni Marx ni Engels vivieron para ver la época imperialista del capitalismo mundial, que sólo se inicia entre 1898 y 1900. Pero ya a mediados del siglo XIX, era característica de Inglaterra la presencia, por lo menos, de dos principales rasgos distintivos del imperialismo: 1) inmensas colonias y 2) ganancias monopolistas (a consecuencia de su situación monopolista en el mercado mundial). En ambos sentidos, Inglaterra representaba entonces una excepción entre los países capitalistas, y Engels y Marx, analizando esta excepción, indicaban en forma completamente clara y definida que estaba en relación con la victoria (temporal) del oportunismo en el movimiento obrero inglés.
En una carta a Marx, del 7 de octubre de 1858, escribía Engels: "El proletariado inglés se está aburguesando, de hecho, cada día más; así que esta nación, la más burguesa de todas, aspira aparentemente a llegar a tener al lado de la burguesía, una aristocracia burguesa y un proletariado burgués Naturalmente, por parte de una nación que explota al mundo entero, esto es, hasta cierto punto, lógico". En una carta a Sorge, fechada el 2I de septiembre de 1872, Engels comunica que Hales promovió en el Consejo Federal de la Internacional un gran escándalo, logrando un voto de censura contra Marx por sus palabras de que "los líderes obreros ingleses se habían vendido". Marx escribe a Sorge el 4 de agosto de 1874: "En lo que respecta a los obreros urbanos de aquí (en Inglaterra), es de lamentar que toda la banda de líderes no haya ido al Parlamento. Sería el camino más seguro para librarse de esa canalla". En una carta a Marx, del 11 de agosto de 1881, Engels habla de "las peores tradeuniones inglesas, que permiten que las dirija gente vendida a la burguesía, o, cuando menos, pagada por ella". En una carta a Kautsky, del 12 de septiembre de 1882, escribía Engels: "Me pregunta usted ¿qué piensan los obreros ingleses acerca de la política colonial? Lo mismo que piensan de la política en general. Aquí no hay un partido obrero, sólo hay conservadores y radicales liberales, y los obreros se aprovechan con ellos, con la mayor tranquilidad, del monopolio colonial de Inglaterra y de su monopolio en el mercado mundial".
El 7 de diciembre de 1889, escribía Engels a Sorge: ". . . Lo más repugnante aquí (en Inglaterra) es la respectability (respetabilidad) burguesa que se ha hecho carne y sangre de los obreros. . .; hasta el propio Tom Mann, a quien considero el mejor de todos ellos, le gusta mencionar que habrá de comer con el lord mayor. Basta compararlos con los franceses para convencerse de hasta qué punto en este aspecto influye saludablemente la revolución". En otra carta, del 19 de abril de 1890: "El movimiento (de la clase obrera en Inglaterra) avanza bajo la superficie, abarca sectores cada vez más amplios que, en la mayoría de los casos, pertenecen a la masa más inferior (subrayado por Engels), inerte hasta ahora; y no está ya lejano el día en que esta masa se encuentre a sí misma, en que vea claro que es ella misma, precisamente, la colosal masa en movimiento"[7]. El 4 de marzo de 189I: "el revés del fracasado sindicato de los obreros del puerto, las 'viejas' tradeuniones conservadoras, ricas y por ello mismo cobardes, quedan solas en el campo de batalla". . . El 14 de septiembre de 1891: en el Congreso de las tradeuniones, celebrado en Newcastle, son derrotados los viejos tradeunionistas, enemigos de la jornada de 8 horas, "y los periódicos burgueses reconocen la derrota del partido obrero burgués " (subrayado en todas partes por Engels)[8]. . .
Que estas ideas, repetidas por Engels durante décadas enteras, también fueron expresadas por él públicamente, en la prensa, lo prueba su prólogo a la segunda edición de La situación de la clase obrera en Inglaterra (1892)[9]. Habla aquí de una "aristocracia en el seno de la clase obrera", de la "minoría privilegiada de obreros" frente a "la gran masa obrera". "Una pequeña minoría, privilegiada y protegida", de la clase obrera es la única que obtuvo "prolongadas ventajas" de la situación privilegiada de Inglaterra en 1848-1868, mientras que, "la gran masa, en el mejor de los casos, sólo gozaba de breves mejoras". . . "Cuando quiebre el monopolio industrial de Inglaterra, la clase obrera inglesa perderá su situación privilegiada". . . Los miembros de las "nuevas" tradeuniones, los sindicatos de obreros no calificados, "tienen una enorme ventaja: su mentalidad es todavía un terreno virgen, absolutamente exento de los 'respetables' prejuicios burgueses heredados, que trastornan las cabezas de los 'viejos tradeunionistas' mejor situados. . ." En Inglaterra se habla de "los llamados representantes obreros" refiriéndose a gentes a las que "se perdona su pertenencia a la clase obrera porque ellos mismos están dispuestos a ahogar esta cualidad suya en el océano de su liberalismo. . ."
Hemos citado deliberadamente las declaraciones directas de Marx y Engels en forma bastante extensa, para que los lectores puedan estudiarlas en conjunto. Es imprescindible estudiarlas y merece la pena de que se reflexione atentamente sobre ellas. Porque son la clave de la táctica del movimiento obrero que prescriben las condiciones objetivas de la época imperialista. También aquí Kautsky ha intentado ya "enturbiar el agua" y sustituir el marxismo por una conciliación dulzona con los oportunistas. Polemizando con los socialimperialistas francos y cándidos (como Lensch), que justifican la guerra por parte de Alemania, como destrucción del monopolio de Inglaterra, Kautsky "corrige " esta evidente falsedad con otra falsedad igualmente palmaria. ¡En lugar de una falsedad cínica coloca una falsedad dulzona! El monopolio industrial de Inglaterra, dice, está hace tiempo roto, destruido: ni se puede ni hay por qué destruirlo.
¿Por qué es falso este argumento?
En primer lugar, porque pasa por alto el monopolio colonial de Inglaterra. ¡Y Engels, como hemos visto, ya en 1882, hace 34 años, lo indicaba con toda claridad! Si está deshecho el monopolio industrial de Inglaterra, su colonial no sólo se mantiene, sino que se ha recrudecido extraordinariamente, porque ¡todo el mundo está ya repartido! Con sus mentiras dulzonas, Kautsky hace pasar de contrabando la idea, pacifista-burguesa y oportunista-pequeñoburguesa de que "no hay por qué hacer la guerra". Por el contrario, los capitalistas no sólo tienen ahora por qué hacer la guerra, sino que no pueden dejar de hacerla, si, quieren conservar el capitalismo, porque sin un nuevo reparto de las colonias por la fuerza, los nuevos países imperialistas no podrán obtener los privilegios de que disfrutan las potencias imperialistas más viejas (y menos fuertes ).
En segundo lugar, ¿por qué explica el monopolio de Inglaterra la victoria (temporal) del oportunismo en este país? Porque el monopolio da superganancias, es decir, un exceso de ganancias por encima de las ganancias normales, ordinarias del capitalismo en todo el mundo. Los capitalistas pueden gastar una parte de estas superganancias (¡e incluso una parte no pequeña!) para sobornar a sus obreros, creando algo así como una alianza (recuérdense las famosas "alianzas" de las tradeuniones inglesas con sus amos descritas por los Webb), alianza de los obreros de un pais dado, con sus capitalistas contra los demás países. A fines del siglo XIX, el monopolio industrial de Inglaterra estaba ya deshecho. Eso es indiscutible. Pero ¿cómo se produjo esa destrucción? ¿De modo que hiciera desaparecer todo monopolio?
Si así fuera, la "teoría" de Kautsky de la conciliación (con el oportunismo) estaría hasta cierto punto justificada. Pero precisamente se trata de que no es así. El imperialismo es el capitalismo monopolista. Cada cártel, cada trust, cada sindicato, cada Banco gigantesco es un monopolio. Las superganancias no han desaparecido, sino que prosiguen. La explotación por un país privilegiado, financieramente rico, de todos los demás, sigue y es aún más intensa. Un puñado de países ricos -- son en total cuatro, si se tiene en cuenta una riqueza independiente y verdaderamente gigantesca, una riqueza "contemporánea: Inglaterra, Francia, los Estados Unidos y Alemania -- ha extendido los monopolios en proporciones inabarcables, obtiene centenares, si no miles de millones de superganancias, "vive sobre las espaldas" de centenares y centenares de millones de hombres de otros países, entre luchas intestinas por el reparto de un botín de lo más suntuoso, de lo más pingue, de lo más fácil.
En esto consiste precisamente la esencia económica y política del imperialismo, cuyas profundísimas contradicciones Kautsky oculta en vez de ponerlas al descubierto.
La burguesía de una "gran" potencia imperialista puede económicamente sobornar a las capas superiores de "sus" obreros, dedicando a ello alguno que otro centenar de millo nes de francos al año, ya que sus superganancias se elevan probablemente a cerca de mil millones. Y la cuestión de cómo se reparte esa pequeña migaja entre los ministros obreros, los "diputados obreros" (recordad el espléndido análisis que de este concepto hace Engels), los obreros que forman parte de los comités de la industria armamentista[10], los funcionarios obreros, los obreros organizados en sindicatos de carácter estrechamente gremial, los empleados, etc., etc., es ya una cuestión secundaria.
Desde 1848 a 1868, y en parte después, Inglaterra era el único país monopolista; por esto pudo vencer allí, para decenios, el oportunismo; no había más países ni con riquísimas colonias ni con monopolio industrial.
El último tercio del siglo XIX es un periodo de transición a una nueva época, a la época imperialista. Disfruta del monopolio no el capital financiero de una sola gran potencia, sino el de unas cuantas, muy pocas. (En el Japón y en Rusia, el monopolio de la fuerza militar, de un territorio inmenso o de facilidades especiales para despojar a los pueblos alógenos, a China, etc., completa y en parte sustituye el monopolio del capital financiero más moderno.) De esta diferencia se deduce que el monopolio de Inglaterra pudo ser indiscutido durante decenios. En cambio, el monopolio del capital financiero actual se discute furiosamente; ha comenzado la época de las guerras imperialistas. Entonces se podía sobornar, corromper durante decenios a la clase obrera de un país. Ahora esto es inverosimil, y quizá hasta imposible. Pero, en cambio, cada "gran" potencia imperialista puede sobornar y soborna a capas más reducidas (que en Inglaterra entre 1848 y 1868) de la "aristocracia obrera". Entonces, como dice con admirable profundidad Engels, sólo en un país podia constituirse un "partido obrero burgués ", porque sólo un país disponía del monopolio, pero, en cambio, por largo tiempo. Ahora, el "partido obrero burgués" es inevitable y tipico en todos los países imperialistas, pero, teniendo en cuenta la desesperada lucha de éstos por el reparto del botín, no es probable que semejante partido triunfe por largo tiempo en una serie de países. Ya que los trusts, la oligarquía financiera, la carestía, etc., permiten sobornar a un puñado de las capas superiores y de esta manera oprimen, subyugan, arruinan y atormentan con creciente intensidad a la masa de proletarios y semiproletarios.
Por una parte, está la tendencia de la burguesía y de los oportunistas a convertir el puñado de naciones mas ricas, privilegiadas, en "eternos" parásitos sobre el cuerpo del resto de la humanidad, a "dormir sobre los laureles" de la explotación de negros, hindúes, etc., teniéndolos sujetos por medio del militarismo moderno, provisto de una magnífica técnica de exterminio. Por otra parte, está la tendencia de las masas, que son más oprimidas que antes, que soportan todas las calamidades de las guerras imperialistas, tendencia a sacudirse cse yugo, a derribar a la burguesía. La historia del movimiento obrero se desarrollará ahora, inevitablemente, en la lucha entre estas dos tendencias, pues la primera tendencia no es casual, sino que tiene un "fundamento" económico. La burguesía ha dado ya a luz, ha criado y se ha asegurado "partidos obreros burgueses" de socialchovinistas en todos los países. Carecen de importancia las diferencias entre un partido oficialmente formado, como el de Bissolati en Italia, por ejemplo, partido totalmente socialimperialista, y, supongamos, el quasipartido, a medio formar, de los Potrésov, Gvózdiev, Bulkin, Chjeídze, Skóbeliev y Cía. Lo importante es que, desde el punto de vista económico, ha madurado y se ha consumado el paso de una capa de aristocracia obrera a la burguesía, pues este hecho económico, este desplazamiento en las relaciones entre las clases, encontrará sin gran "dificultad" una u otra forma política.
Sobre la indicada base económica, las instituciones políticas del capitalismo moderno -- prensa, parlamento, sindicatos, congresos, etc. -- han creado privilegios y dádivas políticos, correspondientes a los económicos, para los empleados y obreros respetuosos, mansos, reformistas y patrioteros. La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes y partidarios de los "partidos obreros burgueses" con lucrativos y tranquilos cargos en el gobierno o en el comité de industrias de guerra, en el parlamento y en diversas comisiones, en las redacciones de periódicos legales "serios" o en la dirección de sindicatos obreros no menos serios y "obedientes a la burguesía".
En este mismo sentido actúa el mecanismo de la democracia política. En nuestros días no se puede pasar sin elecciones; ni nada se puede hacer sin las masas, pero en la época de la imprenta y del parlamentarismo no es posible llevar tras de sí a las masas sin un sistema ampliamente ramificado, metódicamente aplicado, sólidamente organizado de adulación, de mentiras, de fraudes, de prestidigitación con palabrejas populares y de moda, de promesas a diestro y siniestro de toda clase de reformas y beneficios para los obreros, con tal de que renuncien a la lucha revolucionaria por derribar a la burguesía. Yo llamaría a este sistema lloydgeorgismo, por el nombre de uno de sus representantes más eminentes y hábiles de este sistema en el país clásico del "partido obrero burgués", el ministro inglés Lloyd George. Negociante burgués de primera clase y político astuto, orador popular, capaz de pronunciar toda clase de discursos, incluso r-r-revolucionarios, ante un auditorio obrero; capaz de conseguir, para los obreros dóciles, dádivas apreciables como son las reformas sociales (seguros, etc.), Lloyd George sirve admirablemente a la burguesía[***] y la sirve precisamente entre los obreros, extendiendo su influencia precisamente en el proletariado, donde le es más necesario y más difícil someter moralmente a las masas.
¿Pero es tanta la diferencia entre Lloyd George y los Scheidemann, los Legien, los Henderson, los Hyndman, los Plejánov, los Renaudel y Cía.? Se nos objetará que, de estos últimos, algunos volverán al socialismo revolucionario de Marx. Es posible, pero ésta es una diferencia insignificante en proporción, si se considera el problema en escala política, es decir, en su aspecto de masas. Algunos de los actuales líderes socialchovinistas pueden volver al proletariado. Pero la corriente socialchovinista o (lo que es lo mismo) oportunista no puede desaparecer ni "volver" al proletariado revolucionario. Donde el marxismo es popular entre los obreros, esta corriente política, este "partido obrero burgués", invocará a Marx y jurará en su nombre. No se le puede prohibir, como no se le puede prohibir a una empresa comercial que emplee cualquier etiqueta, cualquier rótulo, cualquier anuncio. En la historia ha sucedido siempre que, después de muertos los jefes revolucionarios cuyos nombres son populares en las clases oprimidas, sus enemigos han intentado apropiárselos para engañar a estas clases.
El hecho de que en todos los países capitalistas avanzados se han constituido ya "partidos obreros burgueses", como fenómeno político, y que sin una lucha enérgica y despiadada, en toda la línea, contra esos partidos -- o, grupos, corrientes, etc., todo es lo mismo -- no puede ni hablarse de lucha contra el imperialismo, ni de marxismo, ni de movimiento obrero socialista. La fracción de Chjeídze[11], Nashe Dielo [12] y Golos Trudá [13] en Rusia, y los partidarios del CO en el extranjero, no son sino una variante de uno de estos partidos. No tenemos ni asomo de fundamento para pensar que estos partidos pueden desaparecer antes de la revolución social. Por el contrario, cuanto más cerca esté esa revolución, cuanto más poderosamente se encienda, cuanto más bruscos y fuertes sean las transiciones y los saltos en el proceso de su desarrollo, tanto mayor será el papel que desempeñe en el movimiento obrero la lucha de la corriente revolucionaria, de masas, contra la corriente oportunista, pequeñoburguesa. El kautskismo no es ninguna tendencia independiente, pues no tiene raíces ni en las masas ni en la capa privilegiada que se ha pasado a la burguesía. Pero el peligro que entraña el kautskismo consiste en que, utilizando la ideología del pasado, se esfuerza por conciliar al proletariado con el "partido obrero burgués", por mantener su unidad con este último y levantar de tal modo el prestigio de dicho partido. Las masas no siguen ya a los socialchovinistas descarados: Lloyd George ha sido silbado en Inglaterra en asambleas obreras, Hyndman ha abandonado el partido; a los Renaudel y los Scheidemann, a los Potrésov y los Gvózdiev les protege la policía. Lo más peligroso es la defensa encubierta que los kautskianos hacen de los socialchovinistas.
Uno de los sofismas más difundidos de los kautskistas es el remitirse a las "masas". ¡No queremos, dicen, separarnos de ellas ni de sus organizaciones! Pero obsérvese cómo plantea Engels esta cuestión. Las "organizaciones de masas" de las tradeuniones inglesas estuvieron en el siglo XIX al lado del partido obrero burgués. Y no por eso se conformaron Marx y Engels con este partido, sino que lo desenmascararon. No olvidaban, en primer lugar, que las organizaciones de las tradeuniones abarcan, en forma inmediata, una minoría del proletariado. Tanto entonces en Inglaterra como ahora en Alemania está organizada no más de una quinta parte del proletariado. Bajo el capitalismo no puede pensarse seriamente en la posibilidad de organizar a la mayoría de los proletarios. En segundo lugar -- y esto es lo principal --, no se trata tanto del número de miembros de una organización, como del sentido real, objetivo, de su política: de si esa política representa a las masas, sirve a las masas, es decir, sirve para liberarlas del capitalismo, o representa los intereses de una minoría, su conciliación con el capitalismo. Precisamente esto último, que era justo en relación con Inglaterra en el siglo XIX, es justo hoy día en relación con Alemania, etc.
Del "partido obrero burgués" de las viejas tradeuniones, de la minoría privilegiada, distingue Engels la "masa inferior ", la verdadera mayoría' y apela a ella, que no está contaminada de "respetabilidad burguesa". ¡Ese es el quid de la táctica marxista!
Ni nosotros ni nadie puede calcular exactamente qué parte del proletariado es la que sigue y seguirá a los socialchovinistas y oportunistas. Sólo la lucha lo pondrá de manifiesto, sólo la revolución socialista lo decidirá definitivamente. Pero lo que sí sabemos con certeza es que los "defensores de ila patria" en la guerra imperialista sólo representan una minoría. Y por esto, si queremos seguir siendo socialistas, nuestro deber es ir más abajo y más a lo hondo, a las verdaderas masas: en ello está el sentido de la lucha contra el oportunismo y todo el contenido de esta lucha. Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden de hecho los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que extienden ideas e influencias burguesas, que, en realidad, son aliados y agentes de la burguesía, de este modo enseñamos a las masas a comprender cuáles son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y por la revolución, a través de todas las largas y penosas peripecias de las guerras imperialistas y de los armisticios imperialistas.
La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él, en aprovechar la experiencia de la guerra para desenmascarar todas las infamias de la política obrera liberal-nacionalista, y no para encubrirlas.
En el artículo siguiente trataremos de resurnir los principales rasgos distintivos de esta línea, en contraposición al kautskismo.
NOTAS
* "EI imperialismo es un producto del capitalismo industrial altamente desarrollado. Consiste en la tendencia de toda nación capitalista industrial a someter y anexionarse cada vez más regiones agrarias cualesquiera sean los pueblos que las habitan" (véase Kautsky, Die Neue Zeit, II. IX. 1914).
** J. A. Hobson: Imperialismo, Londres, 1902.
*** Hace poco he leído en una revista inglesa un artículo de un tory, adversario político de Lloyd George: Lloyd George desde el punto de vista de un tory. ¡La guerra ha abierto los ojos a este adversario, haciéndole ver qué magnífico servidor de la burguesía es Lloyd George! ¡Y los tories se han reconciliado con él!
[
1] Panamá (francesa): gran fraude en una empresa capitalista surgido en 1892-1893 en Francia, ligado a abusos y al soborno de activistas esta tales, funcionarios y periódicos. Esta palabra adquirió tal significación por ser una compañía francesa la que inició las obras de apertura del canal de Panamá y de los enormes abusos por ella cometidos.
[
2] Véase C. Marx, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.
[
3] Kommunist: revista organizada por Lenin, que en 1915 editó en Ginebra la Redacción de Sotsial-Demokrat. Apareció un número (doble) en el que se insertaban tres artículos de Lenin; "La bancarrota de la II Internacional", "La voz honrada de un socialista francés" e "Imperialismo y socialismo en Italia". En el seno de la redacción de la revista, Lenin combatió contra el grupo de Bujarin-Piatakov, hostil al Partido, denunciando sus concepciones antibolcheviques y sus intentos de utilizar la revista con móviles fraccionalistas. Considerando la posición de este grupo, contraria al Partido, Lenin propuso a la Redacción de Sotsial-Demokrat romper con él y cesar la publicación conjunta de la revista. En octubre de 1916, la Redacción del periódico empezó a editar su Sbórnik Sotsial-Demokrata.
[
4] Spektator: economista ruso M. I. Nagimson.
[
5] Comité de Organización (CO), (OK en ruso, sus miembros se denominaban okistas): centro dirigente de los mencheviques; se formó en en la Conferencia de agosto de los mencheviques liquidacionistas y de todos los grupos y tendencias contrarias al Partido; cesó sus actividades después de la elección del CC del Partido menchevique en agosto de 1917. Durante la Primera Guerra Mundial, el CO tomó una posición socialchovinista.
[
6] Boletín del Secretariado en el Extranjero del Comité de Organización ("Izvestia Zagraníchnogo Sekretariata O.K."): periódico meochevique publicado de febrero de 1915 a marzo de 1917 en Suiza; 10 números en total.
[
7] Véase la carta de F. Engels a F. Sorge del 19 de abril de 1890.
[
8] Ibid., del 4 de marzo y del 14 de septiembre de 1891.
[
9] Véase C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XXII.
[
10] Los comités de la industria armamentista fueron creados en 1915 en Rusia por la gran burguesía imperialista para ayudar al zarismo en la guerra. Tratando de someter a los obreros a su influencia y de inculcarler ideas nacional-defensistas, la burguesía ideó la organización de "grupos obreros" anejos a esos comités. A la burguesía le convenía que en esos grupos hubiese representantes de los obreros, encargados de hacer propaganda entre las masas obreras en favor de una mayor productividad del trabajo en las fábricas de materiales militares. Los mencheviques participaron activamente en esta empresa seudopatriótica de la burguesía. Los bolcheviques declararon el boicot a los comités de la industria armamentista y lo aplicaron eficazmente con el apoyo de la mayoría de los obreros.
[
11] Fracción de Chjeídze: fracción menchevique en la IV Duma de Estado, dirigida por N. Chjeídze, en la cual ocuparon siete asientos delegados-liquidacionistas de los socialdemócratas.
[
12] Nashe Dielo ("Nuestra Causa"): Revista menchevique del liquidacionismo, órgano principal de los socialchovinistas en Rusia; apareció en 1915 en Petersburgo en lugar de la revista Nasba Zariá, clausurada en octubre de 1914.
[
13] Golos Truda ("La Voz del Trabajo"): períodico menchevique legal editado en 1916 en Samara después de la clausura del períodico Nash Golos ("Nuestra Voz").

martes, 13 de mayo de 2008

Se recrudece el debate sobre la Revolución en Nepal (3)


El presente articulo de Nueva Democracia, de Chile esta tomado de la pagina comunista vasca Kimetz. Invitamos a los camaradas y amigos a participar en el debate, tomando posición con cirtica y autocritica.



Desatar la guerra popular en el mundo, combatir el revisionismo prachandista en el MCI.

www.nuevademocracia.urc.cl

http://www.nuevademocracia.urc.cl/ND15/ND15_Art07.htm

Si los comunistas pensásemos que el Movimiento Comunista Internacional (MCI) y las organizaciones por él generadas son o deben ser como un bloque de granito, monolítico y sin fisura alguna, cometeríamos un error de subjetivismo, que nos llevaría a negar el hecho de que en su interior se refleja en forma inevitable la lucha de clases que se desarrolla continuamente en la sociedad dividida en clases.


Hasta el granito más duro sufre los efectos de las tormentas. El agua y el viento lo azotan erosionándolo, pero a diferencia de la roca los comunistas podemos defender nuestra cohesión ideológica y política mediante la lucha de líneas, disminuyendo los efectos negativos de los intentos de erosión revisionista en las organizaciones comunistas.Hoy los graves acontecimientos que se han venido desarrollando en Nepal desde el 2006 y que conducen a la liquidación total de la Guerra Popular en ese país, nos están indicando el surgimiento de una nueva corriente revisionista, esta vez al interior del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), organización comunista internacional, fundada en 1984, que ha declarado formalmente su adhesión a los principios del maoísmo, reconociéndolo en 1993 como la actual etapa de desarrollo del marxismo-leninismo. También ha reconocido formalmente la Guerra Popular (GP) como el camino para la conquista del poder por el proletariado, a la cabeza de las clases revolucionarias.Como cabeza visible de esta corriente revisionista del siglo XXI aparece hoy el presidente del Partido Comunista de Nepal (maoísta), Prachanda, y su dirección. Estos nuevos revisionistas pretenden sustituir la revolución, desarrollada a través de la GP, por elecciones gubernamentales y parlamentarias, sin haber destruido previamente el viejo aparato del Estado. En Nepal, la monarquía feudal, la gran burguesía, los expansionistas indios y el imperialismo continúan manteniendo el poder. La renuncia a la GP por parte de los prachandistas le ha dado estabilidad a los reaccionarios. Incluso si éstos sacrificaran a la monarquía, esto no cambiaría. Sólo el avance de la GP era la garantía para que el poder cambiara verdaderamente de manos.Ante el surgimiento de esta corriente revisionista los comunistas no podemos permanecer impávidos y sentarnos a la orilla del camino guardando silencio, como espectadores de la traición que avanza ante nuestros ojos. Si así los hiciéramos nos haríamos viles cómplices de los nefastos revisionistas nepaleses. Peor aún sería si lo avalásemos con nuestro apoyo. Los auténticos maoístas, formemos o no parte del MRI, estamos obligados a unir nuestras voces, nuestros esfuerzos y nuestras fuerzas para desenmascarar a estos nuevos revisionistas y a todos los que engañosamente levantan la roja bandera del maoísmo pero en el fondo la combaten.Los nuevos revisionistas están sugiriendo que la situación internacional ha cambiado, que la revolución de nueva democracia corresponde a otro momento histórico y que para poder analizar correctamente los acontecimientos actuales en el mundo exigen una “ruptura epistemológica” con el determinismo, para de esta manera comprender que hoy estamos dominados por un “superimperialismo”. Estos maoístas de palabra, demandan otra visión, “más actualizada”, para el avance revolucionario en el mundo.A modo de ejemplo de esta lucha que está en curso en el interior del MCI podemos citar el comentario redactado por el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar (UMQG), revista no oficial del MRI, a propósito de cumplirse 12 años del inicio de la Guerra Popular en Nepal (iniciada el 13 de febrero de 1996). Este comentario con fecha 11 de febrero de 2008 y bajo el título El 12 aniversario de la Guerra Popular de Nepal y su resultado pendiente, fue traducido y publicado (sin ningún comentario u observación anexa) por el periódico REVOLUCIÓN, órgano oficial del Partido Comunista Revolucionario (PCR) de EEUU. Este hecho es significativo, pues este órgano había guardado completo silencio desde las negociaciones de Prachanda con la alianza de los Siete Partidos burgueses hace ya dos años.Dicho comentario está dedicado no sólo a explicar el proceso electoralista en el cual se ha sumergido el PCN(M) luego de la firma de los “acuerdos de paz” (que significó un alto al fuego; la desmovilización, fragmentación e internación en campos vigilados del victorioso Ejército Popular de Liberación (EPL) dirigido por el PCN(M); el desmantelamiento de las zonas liberadas y de los órganos del nuevo poder que se construía, etc). Junto con ello justifica el camino emprendido por los revisionistas prachandistas.Este comentario reconoce los grandiosos avances y cambios que significó la GP en la vida de las masas explotadas de Nepal. Sin embargo, incluye el proceso electoral (que se ha pospuesto reiteradamente) como una continuidad del proceso revolucionario inicial. No lo considera como un quiebre de éste. No lo considera como la liquidación de la GP, sino que una nueva etapa de la lucha revolucionaria.Los revisionistas prachandistas integraron el gobierno provisional en abril de 2007, se retiraron de él en septiembre (para presionar a los otros partidos burgueses y revisionistas), y a fines de ese año volvieron a sus cargos ministeriales “de menor rango”. La nueva fecha para elegir gobierno y asamblea constituyente (que supuestamente dará lugar a cambios revolucionarios) fue fijada para el 10 de abril de 2008. Para el Servicio Noticioso UMQG esta situación merece el siguiente comentario: “Lo que se tiene que decidir ahora es que clase de poder estatal se consolidará y cuál sistema económico prevalecerá...”Es decir, dan por hecho que el futuro de la revolución nepalesa será decidida en una elección por “voluntad popular”, “pacíficamente”, “sin costos mayores”. No consideran el hecho de que el poder de las clases dominantes se encuentra intacto. Más aún con su renuncia a la lucha armada, los prachandistas han contribuido a reforzar ese poder contrarrevolucionario, creando así una situación que facilita la represión de las masas y de los cuadros revolucionarios que aún luchan. Las clases reaccionarias no duermen, en la oscuridad de la noche están afilando sus cuchillos carniceros. Conspiran contra el pueblo nepalés porque saben que se juegan su existencia.El Servicio Noticiosos UMQG embarcado en la lógica revisionista de Prachanda y su camarilla insiste en este comentario en que: “El problema fundamental en Nepal es qué clase de Estado reemplazará a la monarquía desprestigiada y odiada...”Para estos revisionistas el problema fundamental ya no es el problema del poder. El problema de quién tiene el poder. Para ellos ahora el poder ya no nace del fusil. Ahora el poder nace de componendas con sectores de la gran burguesía nepalesa que no tienen nada de revolucionarios o nacionalistas, sino que todo lo contrario, han sido históricamente fieles aliados del imperialismo yanki-británico y de los expansionistas indios.Estos mismos sectores burgueses han sido también muy cercanos colaboradores de la monarquía, co-gobernando con ella para explotar al pueblo y para reprimir sanguinariamente su lucha revolucionaria. Entre estos colaboradores contrarrevolucionarios del rey está incluido el Partido Comunista Nepalés (marxista leninista unificado), viejo partido revisionista que combatió furiosamente la Guerra Popular desde el gobierno y que, hoy es uno de las más cercanos aliados de los revisionistas prachandistas en su pretensión de lograr un tránsito pacífico desde un sistema monárquico de gobierno hacia un sistema republicano burgués en un país como Nepal, que mantiene su estructura de clase y su condición semifeudal y semicolonial.El revisionismo prachandista no puede ya ser considerado como una simple desviación derechista en el seno del MCI. Dejó de ser un simple planteamiento teórico oportunista para pasar a los hechos. Primero fue concretizado a partir del 2001 con sucesivos alto al fuego unilaterales y negociaciones con la monarquía. Siguió con las negociaciones con los siete partidos burgueses y pequeño burgueses con los que llegó a un acuerdo que culminó con la firma de los “acuerdos de paz” bajo el auspicio de las Naciones Unidas (organismo internacional bajo control de los imperialistas). Finalmente la Dirección prachandista puso en práctica esos acuerdos:a. Desmovilizó el victorioso Ejército Popular de Liberación, componente básico del Estado de Nueva Democracia que se construía en las zonas liberadas. Lo dividió y lo confinó en campos perfectamente ubicables y controlados por el enemigo de clase. Lo desarmó, almacenando su armamento en contenedores cerrados (donde el óxido los está inutilizando). Lo expuso a una situación precaria, con alimentos, medicamentos y viviendas insuficientes. Recibiendo de parte del Estado reaccionario un mezquino salario (con ello la gran burguesía y el imperialismo buscan destruir por completo la moral revolucionaria de los combatientes).b. Disolvió los órganos de poder creados por el Partido y las masas revolucionarias en el curso de la creciente Guerra Popular (comités populares, tribunales populares, etc). Aceptación de la reinstalación en las zonas liberadas por la GP de los antiguos puestos policiales del Estado burgués-terrateniente (en contra de la voluntad y de los intereses de las masas revolucionarias). Sin el EPL el pueblo nepalés no puede hacer su voluntad y la opción que le ofrecen los prachandistas son “elecciones democráticas” que no garantizan en absoluto el fin de la opresión. Con esta maniobra la contrarrevolución intenta destruir la voluntad revolucionaria del pueblo nepalés, yc. Destruyó el carácter revolucionario (bolchevique) del PCN(M) adaptándolo al sistema electoral pactado con los partidos burgueses y revisionistas. De esta forma gran parte de sus dirigentes están participando como parlamentarios en la Asamblea Provisional y como ministros en el Gobierno Provisional. Incluso ya se plantea la candidatura de Prachanda como presidente de un futuro gobierno electo por “sufragio universal”. Mientras tanto estos revisionistas están recibiendo sueldos y privilegios de parte del viejo Estado con la intención de sobornarlos, corromperlos y asimilarlos al sistema de dominación sobre el pueblo nepalés.Todos estos son hechos concretos, son motivos más que suficientes para situar a Prachanda y a su camarilla dirigente en el campo de la contrarrevolución, como enemigos de la clase obrera y del pueblo de Nepal, como enemigos del MCI. La sangre derramada en los campos de batalla por los heroicos cuadros y militantes del PCN(M), por los combatientes del EPL, por el proletariado y el pueblo revolucionario no debe ser inútil. Corresponde a los auténticos comunistas (maoístas) nepaleses reconstituir el PCN(M) como partido de la clase obrera y retomar el camino de la Guerra Popular para conquistar el poder y establecer el Estado de Nueva Democracia.Corresponde a los comunistas (marxista-leninista-maoístas) del mundo unir sus fuerzas en contra de la corriente revisionista del siglo XXI surgida al interior del maoísmo y cuya cabeza visible hoy es Prachanda.Se hace necesario para ello desarrollar un gran debate internacional para desenmascarar a estos nuevos revisionistas, para conjurar el peligro del surgimiento y desarrollo de desviaciones de derecha que deriven en el surgimiento de líneas oportunistas de derecha que abjuren del camino de la GP y se sumen al revisionismo prachandista.Hoy en el MCI (marxista-leninista-maoísta) se han elevado voces que condenan decididamente la traición de los prachandistas. Hay quienes lo defienden por ignorancia o porque comparten plenamente sus puntos de vista liquidadores. Pero también están aquellos que permanecen en silencio por oportunismo o porque vacilan. De cualquier manera el debate debe ser llevado adelante.Los efectos de la traición prachandistas no son irreversibles, son un recodo en el camino como señaló el presidente Gonzalo ante su detención y los golpes de la reacción peruana.En los acontecimientos que se desenvuelven en Nepal, por muy negativos que éstos sean, existen aspectos muy positivos y alentadores: Nepal es hoy un hervidero de lucha de masas de todo tipo, con diversos objetivos. Aunque carecen de una dirección revolucionaria unificada, ellas indican una aguda lucha de clases. Además, han habido manifestaciones de rebeldía en el interior del PCN(M) ante la política impuesta por los prachandistas. También hay que considerar la ubicación de Nepal en el mapa del mundo. Es justamente el sur de Asia donde se está desarrollando pujantemente la Guerra Popular dirigida por el Partido Comunista de India (Maoísta), que inevitablemente alentará el resurgimiento de la GP en Nepal. Por otra parte, los maoístas de América Latina estamos siendo testigos de los éxitos obtenidos por el Partido Comunista del Perú en la superación del recodo y en la difícil tarea de dotarse de una dirección reconocida y probada en medio de la Guerra Popular. Todo esto sirviendo a la Revolución mundial.Los verdaderos comunista (mlm) nepaleses no están solos, cuentan con el pleno respaldo del MCI (mlm) y con su apoyo combativo revertirán su situación.

Se recrudece el debate sobre la Revolución en Nepal (2)

En defensa del PCN (m) y del Movimiento Revolucionario Internacionalista. Respuesta a los camaradas de la UOC.mlm


Unión Obrera Comunista mlm
Colombia.


Estimados camaradas:
De manera fortuita hemos encontrado, en la red, una carta de respuesta a nuestra misiva en la que manifestábamos nuestro desacuerdo con sus actuales posiciones de critica al PCN (m) y al MRI.
Desconocemos porque no recibimos la misma en nuestro correo electrónico, cuando si recibimos otros envíos del RO. Bien, en cualquier caso el debate esta abierto y consideramos necesario exponer, de forma urgente y concreta, nuestra posiciones de defensa del PCN (m) y del MRI.
Hablamos como comunistas, como materialistas, desde nuestra realidad histórica y de nuestra presente comprensión de la misma. No queremos actuar como sabelotodos de café o expertos en revoluciones virtuales. Estamos sujetos a critica y auto-critica que es método dialéctico para avanzar.
Para comenzar creemos necesario señalar cual es, a nuestro entender, la base filosófica de la mayoría de las criticas de “izquierda” al Partido Comunista de Nepal (m) y al MRI. Se trata del dogmatismo, la otra cara del revisionismo, que se opone a la aplicación viva del marxismo y lo reduce al recitado de "mantras" de citas de los grandes del pensamiento proletario, sin vida, simple letra muerta. Este peligroso estilo unilateral, que se inicio en la III Internacional, se instauro con cierta facilidad en medio del la lucha anti-revisionista que tanto caos o incertidumbre creo en muchos sectores del movimiento comunista internacional.
Desde un marxismo mecanicista, no encarnado, desde una visión ajena a la dialectica, este estilo estereotipado se convirtió en la "salvación" de muchos honestos comunistas. Honestos si, pero confusos y equivocados que en vez de ver la causa del revisionismo, en el terreno filosófico, en el abandono del método dialéctico y la restauración de la metafisica burguesa, ! aplicaron la misma metafisica burguesa en defensa del marxismo puro! Tratando de deslindarlo con la realidad contaminada del revisionismo, lo encapsularon en un dogma estéril, “formalmente” de extrema izquierda, correcto, pero sin capacidad de dar respuestas a las contradicciones vivas. Las causas del revisionismo eran las conspiraciones externas y se opusieron a "uno se divide en dos" aplicando en realidad la metafisica.
Esto también ocurrió en China y el camarada Mao advirtió contra su peligro.
Ejemplo de esta actuación fue el Partido del Trabajo de Albania y su dirigente Enver Hoxha, seguido por muchas organizaciones comunistas, que ataco, a lo que por entonces se denominaba Pensamiento Mao Tse-Tung, en vez de asumirlo como nueva y superior etapa del M-L.
Hoy podemos apreciar su dañino resultado en lo político; la liquidación de la Albania socialista y de muchas organizaciones comunistas.
Aunque formalmente todos los que nos declaramos maoístas rechazamos el dogmato-revisionismo, hay quienes solo incluyen su critica en sus “mantras” pero lo siguen practicando, siguen sin cambiar de ropaje.
Muchos de los que hoy critican al MRI y al PCN (m) se encuentran en esta categoría son incapaces de desprenderse de la metafisica y no aplican la dialectica. Son incapaces de pensar como comunistas, solo son capaces de leer y releer citas que los tranquilicen de su incomprensión de la realizad viva. Es tal su temor a ser cortados en pedazos, de caer en el “pecado”(visión religiosa y metafisica) revisionista, que olvidan luchar contra-corriente y de aplicar el alma de la dialectica “el analisis concreto de la realidad concreta”
Queremos recordar que la línea verdaderamente revolucionaria es aquella que es capaz de movilizar a las masas por la Revolución y la toma del Poder. porque no hay que olvidar que la guerra popular es la guerra de las masas.
En el pasado otras organizaciones revolucionarias lo han olvidado, se han aislado de las masas y han sufrido serias derrotas.
Los camaradas de la UOC califican de traición los acuerdos alcanzados por el PCN (m) en el llamado proceso de paz y llaman a luchar contra el prachandismo.
¿Es esto correcto? Veamos.
Los acuerdos de paz fueron suscritos en torno a un programa de 12 puntos para la Revolución Democrática. Los camaradas debían de recordar que la actual fase de la revolución en Nepal, reino semi feudal, es de carácter democrático ¿asi a que tanto escándalo porque se hable de democracia? ¿Que la burguesía habla de su democracia? bien, el pueblo habla de la suya.
Estos acuerdos incluían el acantonamiento de las unidades del EPL y del Ejercito feudal y un desarme proporcional en ambas partes bajo supervisión de la ONU asi como la integración del territorio con la disolución de los órganos de poder popular.
Esto formalmente es parte del acuerdo pero la realidad es que en las zonas bajo control de las fuerzas de EPL se han mantenido los órganos elegidos por las masas, que ejercen el poder. Esto esta contrastado tanto por observadores favorables a los maoístas como por los reaccionarios que lo denuncian como falta de voluntad “democratica”de los mismos.
¿En realidad piensan que han entregado todas las armas?
Recordemos que un acuerdo, como nos enseña el marxismo en el marco de la lucha de clases, es siempre una tregua llamada a desaparecer en cuanto uno de los contendientes acumula mas fuerzas
Reiteramos que la guerra popular no es solo lucha armada es fundamentalmente política, la política al mando camaradas, el partido siempre manda el fusil. Es la guerra de las masas. Es la guerra política del proletariado
Los limites de la guerra popular en el campo han sido rotos por la actual situación creada por el Acuerdo de Paz ,que a permitido ganar se forma efectiva y afectiva a amplios sectores de las masas, que eran rehenes de los reaccionarios, al terreno de la Revolución. A puesto la Revolución Democrática a la orden del día (en la realidad viva y cotidiana de las masas populares )y llevado a dar pasos a la constitución de una Republica democrática y federativa, aislando a los reaccionarios mas recalcitrantes y alejando el peligro de una inminente invasión imperialista.
Hoy nos consta, por propias fuentes, la inmensa popularidad del PCN (m) entre las masas trabajadoras y el temor que eso crea a la burguesía y los imperialistas.
¿Es esto una traición a la Revolución y a las masas? ¿Eso es arriar la bandera de la Revolución?
Nos extraña camaradas, que consideren como único garante revolucionario la lucha armada y no la Línea revolucionaria.
También el oportunismo y el revisionismo armado posee en Colombia un territorio y unos órganos, dizque, de poder popular pero ¿hacen guerra popular? No, no es una guerra de las masas. Son simples señores de la guerra que controlan un territorio.
Nos gustaría conocer todos los documentos del PCN (m) pero para nosotros esto no es posible en la actualidad y los existentes son limitados o son traducciones al castellano no oficiales, pero en los mismos, publicados fundamentalmente por UMQG y The Worker, no se contradice ningún principio del maoísmo como tercera y superior etapa de la actual ideología proletaria. Desconocemos los documentos donde aparece la teoria de la democracia del siglo XXI o los limites del marxismo o si son simples declaraciones periodísticas. Si conocemos que fueron objeto de critica de los camaradas del PCI (m).

Los camaradas de la Unión Obrera Comunista de Colombia nos califican de nacionalistas, de liberales.
Eso camaradas, es lo mismo que los dogmáticos de Tirana decían de Presidente Mao. Reflexionen !
No camaradas, no somos nacionalistas, somos internacionalistas, porque reconocemos que la aplicación concreta del MLM a la revolución en un país tiene que ser obra de los comunistas de este, ya que son los que conocen las realidades concretas del mismo, y decimos aplicación practica y por tanto el desarrollo de un pensamiento que descubra las claves de la revolución en esas (y no en todas) condiciones concretas, definidas por el desarrollo de esa sociedad concreta. ¿Empirismo? No, simplemente hay que probar la tarta de manzana para saber como esta!
Recordemos camaradas los graves quebrantos que supusieron para la Revolución China los dictados de ciertos elementos amparados en organismos revolucionarios internacionales que consideraban que el único camino era la insurrección como en Revolución de Octubre.
Hoy sabemos, que el arsenal de la guerra del pueblo tiene muchas armas y aun tendrá mas en el futuro.
La comprensión de esto es una cuestión de principios, es una cuestión en la que no se puede actuar a la ligera, no sin correr el peligro de unirse al coro del enemigo.
¿Saben que los argumentos que ustedes utilizan son los mismos que lo de los trotskistas de El Militante?. Reflexionen, tienen que rectificar, hay que acabar de barrer la basura dogmática y a la línea que la sostiene, falsa izquierda derecha verdadera.
El MRI
Nadie puede negar de forma seria que esta agrupación internacional de organizaciones maoístas, surgida en los 80, ha representado un punto de arranque al actual repunte del movimiento comunista internacional en torno al maoismo como tercera y superior etapa del marxismo y que se ha convertido en su probado centro.
Ustedes en el pasado lo han defendido incluso, a pesar de sus diferencias con los analisis de algunos de sus componentes tenemos entendido, solicitaron su ingreso en el mismo. No ocultamos ni negamos errores o vacilaciones a lo largo de estos años en el MRI o en sus organizaciones. Su construcción se desarrolla en medio de la lucha de lineas, de la lucha de clases, pero esto lo ha fortalecido y buena prueba de ello son la guerras populares de las organizaciones que lo componen. Es correcto hacer critica pero critica entre camaradas, no para colgar etiquetas sin curar en enfermo. Creemos que tenemos que trabajar por la unidad y no por la división. No por una unidad sin principios, claro! pero hacer de la critica y autocrítica un mecanismo para avanzar en la misma.
Nosotros creemos que están equivocados en sus analisis pero también que debemos de tratarlos de forma respetuosa y no colgarles etiquetas.
Hemos tratado de ser concretos, evitando el estilo de acumulación de citas para justificar nuestras posiciones. Hemos querido hablar con nuestras propias palabras, concientes de nuestras limitaciones, pero deseosos que esta carta sirva para avanzar en la comprensión que permita hacer del maoismo mando y guia de la RPM

Galiza Febrero del 2008
Correo Vermello
Distribuidora.

Se recrudece el debate sobre la Revolución en Nepal


Despues del triunfo electoral del PCN (m) arrecian las criticas al mismo por diversas organizaciones comunistas internacionales. Para reforzar el conocimiento del mismo publicamos algunas de las mismas, en varias entradas y la respuesta de los camaradas de Galiza (España).






Lucha del Movimiento Comunista InternacionalContra el Oportunismo Prachandista
Polémica con los camaradas de Correo Vermello de España


El 30 de septiembre a nuestro correo electrónico llegó el siguiente mensaje.
De los Camaradas de Correo Vermello de España


Camaradas:
Con preocupación hemos recibido vuestra decisión de denunciar al MRI y a la dirección de los maoístas nepalíes.
Nosotros siempre hemos tenido en estima sus opiniones y en el pasado distribuimos sus publicaciones.
Esta nota es fraternal pero a su vez firme al manifestar nuestra defensa del MRI, probado centro de los maoístas a nivel internacional y de la Revolución en Nepal que dirige el PCN (m) bajo la justa dirección del camarada Prachanda.
Entendemos que la Base de Unidad en torno al Maoísmo como tercera y superior etapa del M-L tiene que venir acompañada de una practica respetuosa con sus diversas aplicaciones.
No negamos la necesidad de la critica entre camaradas pero nos parece necesario recordar, basándonos en las experiencias, tanto negativas como positivas, del Movimiento Comunista Internacional que es responsabilidad en definitiva de los comunistas de cada país la aplicación concreta de la verdad universal de la ideología proletaria.
Lo giros tácticos son siempre tomados en el terreno. Es fue y será.
Reciban un saludo vermello desde Galiza.
Correo Vermello


Del Revolución Obrera a los camaradas de Correo Vermello

Camaradas:
Correo Vermello
Con extrañeza hemos recibido su comunicación, donde sin ningún argumento, tercian a favor del Prachandismo.
Con extrañeza, por cuanto ignoran toda la argumentación que, con toda seriedad nos hemos preocupado por elaborar y presentar al movimiento obrero y al Movimiento Comunista Internacional en particular. Nuestra organización se ha esforzado por desarrollar un debate serio, profundo y detallado de lo acontecido en Nepal; oportunamente, al observar hacia dónde marchaba la revolución en Nepal, nuestro Comité de Dirección realizó reuniones Plenarias y una Asamblea Extraordinaria dedicó sus esfuerzos a desarrollar este debate y sacar una posición correcta sobre un problema que atañe al movimiento obrero mundial.
Aún así, a pesar de haber expresado de manera amplia nuestros planteamientos, antes y después de la firma de la traición en Nepal, la nota de ustedes, los desconoce y solamente se limitan a descalificarnos, sin ningún tipo de argumentación que es la forma correcta de adelantar un debate serio y productivo.
No sabiendo los pormenores de la forma como han llegado ustedes a sus conclusiones, quisiéramos solicitarles nos permitieran conocer los análisis que han hecho para filar del lado del prachandismo; creemos que es la mejor manera de contribuir al necesario debate que permita hacer de esta inevitable lucha, una poderosa fuerza impulsora del proceso de unidad del Movimiento Comunista Internacional, la cual debe darse sobre la base de la clarificación de la Línea General.
Aun cuando su nota es tan limitada en argumentación, sí permite tener claro las conclusiones más importantes a las que llegaron; y como quiera que se trata de desarrollar la lucha de líneas en beneficio de la claridad para el proletariado y los comunistas revolucionarios, nos parece conveniente enfatizar brevemente en algunos puntos a propósito de su carta. Lo cual se presenta en documento adjunto y que publicamos en nuestro periódico para conocimiento de todo el movimiento.
Calurosos saludos internacionalistas,
Semanario Revolución ObreraOctubre 30 de 2007
Denunciar el oportunismo prachandistaes la única posición consecuentemente internacionalista
En comienzo, saludamos que los camaradas de Correo Vermello hayan expresado públicamente sus opiniones, así sea de manera tan escueta, lo cual esperamos sirva de inicio para profundizar aún más en el importante debate en torno a las posiciones que se dan alrededor de los llamados "giros tácticos" en la dirección de la Guerra Popular en Nepal.
La comunicación de los camaradas de Correo Vermello, expresa de manera concentrada la lamentable decisión de respaldar el prachandismo y presenta algunas ideas que deben analizarse con cuidado.
“Denunciar al MRI y la dirección de los maoístas nepalíes”. Cabe la pena apuntar que no es conveniente juntar en un mismo saco la dirección prachandista con el MRI, incluso ni siquiera con el Comité del MRI que es su centro de dirección. Una cosa es la decisión del Comité Central del Partido Comunista de Nepal (maoísta) de poner fin a la Guerra Popular, y otra, la actuación del CoMRI que ha guardado silencio durante más de un año frente a esa decisión.
En cuanto a los prachandistas, hay que reafirmar que fueron ellos mismos quienes se denunciaron públicamente como traidores a la revolución, fueron ellos quienes expresaron públicamente que había que poner fin a la Guerra Popular para entrar en un proceso de negociación con los enemigos y construir un República parlamentaria. Por tanto, lo más leal con la clase obrera mundial, es precisamente cumplir con la obligación de todos los comunistas revolucionarios de pronunciarse de manera pública, o en respaldo a esta decisión, o condenándola, como oportunamente lo hicieran la Unión Obrera Comunista (mlm) en Colombia y el Partido Comunista de la India (maoísta), precisamente, un partido miembro del MRI.
A ese respecto, vale la pena recordar la vieja máxima de nuestro maestro Mao Tse Tung en su famoso texto Contra el Liberalismo: “Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma. Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido y demás colectividades revolucionarias...”
En cuanto a denunciar al Comité del MRI, ello no es más que la consecuencia lógica de su actuación, impropia de una organización que se había caracterizado por ser durante más de veinte años un "probado Centro de Dirección". Pero hoy, a más de un año de consumada la traición prachandista, lamentablemente el CoMRI no ha dicho una sola palabra al respecto. No puede ser Centro de Dirección del movimiento obrero internacional una organización impotente para ponerse al frente de un problema que tiene repercusiones en el desarrollo de la revolución proletaria mundial y en el Movimiento Comunista Internacional.
No es tampoco argumento válido el que este asunto esté siendo debatido internamente en el MRI, pues de hecho los prachandistas se encargaron de hacerlo público. No sólo firmaron una paz mentirosa, desmovilizaron el Ejército Popular y desmantelaron el Poder Popular, sino que de inmediato lanzaron una gran campaña por todo el mundo, y principalmente por Europa, para ganar apoyo a la traición.
La polémica se hizo pública inevitablemente y lo correcto por parte del MRI hubiera sido pronunciarse públicamente también y organizar la discusión. Ello es un reflejo de que en el CoMRI se ha impuesto una línea pequeñoburguesa que ha acorralado a la línea proletaria y lo ha enterrado como dirección de los comunistas en el mundo. La bancarrota del MRI es una realidad objetiva, y sólo en la medida en que se haga consciente, se podrá avanzar más rápido hacia una nueva Conferencia Internacional de los auténticos marxistas leninistas maoísta.
“La Base de Unidad en torno al Maoísmo como tercera y superior etapa del M-L tiene que venir acompañada de una practica respetuosa con sus diversas aplicaciones” Los camaradas de Correo Vermello lamentablemente caen en craso error de nacionalismo, impropio de los comunistas que somos defensores del carácter internacionalista del movimiento obrero, y por eso jamás nos opondremos a que nuestros camaradas de otros países opinen y contribuyan al desarrollo de la revolución en cualquier país.
Precisamente, aprendiendo de nuestros maestros y antecesores, es que consideramos nuestro deber apoyar todo estallido revolucionario en el mundo y sacar de ellos lecciones para la lucha, pero también advertir de los malos pasos, criticar los errores y combatir franca, abierta y lealmente el oportunismo, el sacrificio de los intereses futuros de las clase obrera, a cambio de las ventajas inmediatas y pasajeras. El internacionalismo proletario presupone nuestra obligación de tomar como nuestra, la lucha del proletariado y las masas en cualquier parte del mundo.
Ahora bien, decir que lo que está sucediendo en Nepal son simples “Giros Tácticos”, es no diferenciar entre la estrategia y la táctica. En Nepal no se trata sólo de un cese al fuego, ni de firmar un “Acuerdo de Paz”, ni de desmovilizar al Ejército Popular, ni de desmantelar los órganos de poder de las masas y entrar a hacer parte de un gobierno reaccionario interino -todo ello, ya de por si contrario a la Guerra Popular y mucho más aún cuando ésta se encuentra en la etapa de la ofensiva estratégica-, lo más delicado está en el cambio de programa, en la renuncia a la revolución de Nueva Democracia y a toda revolución, traición “sustentada” por los prachandistas en que no es posible triunfar en las actuales condiciones del imperialismo, haciéndolo ver como invencible. Ese es el mensaje que están enviando a las masas del mundo y ello deja de ser un problema de la táctica y un problema exclusivo de Nepal para convertirse en el problema central de la revolución proletaria mundial ahora, y punto de deslinde entre los marxistas y los oportunistas.
Los errores del prachandismo no son casuales ni de los últimos meses, vienen desde el 2001 y apuntan a desarmar al proletariado anunciando la supuesta insuficiencia del marxismo leninismo maoísmo para los tiempos actuales, haciendo aparecer las revoluciones y la experiencia del siglo pasado como erróneas y envejecidas. En reemplazo de la teoría leninista del imperialismo como capitalismo agonizante y antesala del socialismo, ofrece la “teoría” del “estado globalizado del imperialismo estadounidense”, una versión moderna de la teoría kautskiana del ultraimperialismo; en reemplazo de la revolucionaria teoría de la Dictadura del Proletariado, piedra de toque para diferenciar entre marxismo y revisionismo, según Lenin, ofrece la “Democracia del Siglo XXI”, versión moderna de la añeja y podrida democracia burguesa del Siglo XIX.
Como pueden ver camaradas de Correo Vermello, no son simples “Giros Tácticos”. El Programa de los prachandistas su concepción, su punto de vista y su método han dejado de ser los de los comunistas revolucionarios.
Por eso camaradas, la Unión Obrera Comunista (mlm), fiel a su juramento de defender los intereses de la clase obrera y a su indeclinable posición internacionalista, tomó la decisión de hacer de público conocimiento nuestras profundas divergencias con los prachandistas, y es a ojos vistas la actuación más correcta, ajena a todo tipo de liberalismo y, sobre todo, en cabal cumplimiento de nuestro deber internacionalista, tanto con el proletariado, como con el Movimiento Comunista Internacional y con el Movimiento Revolucionario Interna-cionalista, a quién defendimos con orgullo, firmeza y valentía mientras jugó su papel de jefe de los comunistas en el mundo; actitud que igualmente tuvimos con el Partido Comunista de Nepal (maoísta) mientras se mantuvo dentro de los linderos de los marxistas leninistas maoístas, hasta tanto no firmó la traición con los enemigos de la revolución. Cumplimiento de nuestro deber internacionalista del cual no pueden dar cuenta las organizaciones que ahora han guardado completo e irresponsable silencio frente a los cambios en Nepal.
Hoy puede verse como una gran parte de las organizaciones que otrora levantaban la bandera de la Guerra Popular en Nepal y llamaban a las masas a “mirar a los Himalayas”, guardan un imperdonable silencio cómplice y contribuyen a la desinformación que brinda la burguesía; actitud ajena por completo al marxismo, que se ha caracterizado precisamente por todo lo contrario, por enfrentar con toda firmeza las teorías contrarias al proletariado y por desnudar el oportunismo donde quiera que se presente.
Lamentamos profundamente la adhesión de los camaradas de Correo Vermello al prachandismo, aunque confiamos plenamente que las posiciones proletarias, que de seguro existen a su interior, serán capaces de revertir la correlación de fuerzas, y poner en la picota al oportunismo, lo cual les permitirá continuar con la importante labor de contribuir a la difusión de la línea revolucionaria de los auténticos comunistas revolucionarios.
Comisión de Agitación y PropagandaPeriódico Revolución Obrera

Edición: 232. 1-7 de Noviembre de 2007

jueves, 8 de mayo de 2008

63 Aniversario de la Victoria contra el Fascismo


8 de Mayo de 1945.
La bandera roja hondea sobre el Reichstag y a las 23:01 cesaban todas las acciones mililtares de los imperialistas nazis.
Es la victoria de los pueblos, encabezados por la URSS bajo la justa dirección del camarada Stalin.

Enfrentar a la reacción con las armas del proletariado


Partido Comunista Maoísta: sobre las elecciones en Italia

21 de abril de 2008. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. El siguiente artículo de la revista Proletari Comunisti (Proletarios Comunistas) publicado en marzo, explica el punto de vista del Partido Comunista Maoísta de Italia con respecto a las recientes elecciones generales llevadas a cabo en Italia.

Las elecciones fueron convocadas dos años antes de lo previsto cuando una moción de censura en el parlamento tumbó al partido de “centro - izquierda” de Romano Prodi. El centro de apoyo de Prodi, unificado recientemente en el Partido Democrático, provino de una fusión de divisiones de dos partidos ahora extintos, el reformista Partido Comunista y el derechista Partido Democrático Cristiano que gobernó a Italia por muchos años desde la Segunda Guerra Mundial. En la votación de abril para la elección de un nuevo parlamento, la llamada coalición de “centro - derecha” liderada por Silvio Berlusconi ganó la mayoría sobre la de “centro - izquierda”, liderada en este momento por el alcalde de Roma Walter Veltroni, un miembro del antiguo Partido Comunista quien dijo que se inspiró en el político norteamericano Robert Kennedy, y a menudo se le compara con Barak Obama. Muchos de los principales observadores (tales como la BBC) dicen que no hubo diferencias significativas en los programas presentados por los dos contendientes.

El ya dos veces ex-Primer Ministro, cuyo nuevo Partido de la Libertad para el Pueblo incluye a continuadores del partido fascista de Benito Mussolini, es el principal magnate de Italia y domina a los medios. Se espera que el nuevo gobierno que formará dentro de poco incluya a los principales ministros de la Liga del Norte, un partido que a pesar de tener su base en un lugar de Italia donde los inmigrantes trabajadores han creado gran riqueza, es mejor conocido por su violenta posición anti–inmigrantes. Hace poco, después de posesionarse, Berlusconi dijo que Italia debería “cerrar sus fronteras y abrir campamentos para los inmigrantes que son forzados al crimen.”

La caída del gobierno de Prodi es, primero que todo, el resultado de la crisis de consentimiento que se expandió y profundizó entre las filas de los trabajadores y las masas del pueblo. Las políticas de este gobierno siguieron el mismo curso que las de Berlusconi con respecto a las medidas económicas y sociales, asuntos internos y política exterior. Todas las grandes expectativas, incluyendo esas alentadas por el apoyo dado a este gobierno por los partidos que supuestamente representaban los intereses de los trabajadores han sido defraudadas. El pasado 20 de octubre, un millón de personas marcharon en las calles, organizadas por el Partido de Refundación Comunista [una división del antiguo Partido Comunista que no se unió a los Demócratas Cristianos en el Partido Democrático, un partido parlamentario que aún se adjudica los símbolos comunistas mientras apoya al centro - izquierda] para presionar al gobierno de tal forma que este pudiera ganar acogida y confianza. Pero los acuerdos alcanzados en los asuntos de pensiones y asistencia social, así como la subsiguiente Ley Financiera traicionaron inmediatamente esta confianza. El gobierno ya ha agotado sus reservas de aprobación en los temas de democracia y paz, junto con la construcción de una nueva base de la OTAN en Vicenza, la ocupación de Afganistán [donde Italia tiene varios miles de soldados], el “paquete de seguridad”, etc.

Este debilitamiento del gobierno de Prodi llevó a los patrones y sus mafias a considerar a esta administració n como deficiente. El “Escándalo Mastella” [cuando el Ministro de Justicia de Prodi fue obligado a renunciar en un escándalo de corrupción en enero] es solo el último en una serie de episodios que podrían haber provocado su colapso. Sin embargo, este escándalo llevó a la luz la arrogancia de casta que también caracterizó al gobierno de Prodi. La ronda de aplausos brindada en el parlamento, en defensa de Mastella, por casi toda la mayoría de centro – izquierda junto con la oposición de centro – derecha, ha aumentado su distancia de las masas e intensificado la crisis de credibilidad del gobierno.

Las fuerzas oficiales de izquierda fueron patéticas y ridículas cuando argumentaron que hasta el momento el gobierno ha “actuado mal” hacia las masas – una admisión verídica– pero justo cuando estuvo al punto de “actuar bien”, alguien lo hizo caer. Además de la crisis de aprobación, surgió una contradicción interna junto con el nacimiento del Partido Democrático y el naciente liderazgo de Veltroni. Esto mostró a la burguesía que había una oportunidad para incluir más políticas derechistas. A través de la convergencia Berlusconi/Veltroni , sería posible avanzar más rápidamente hacia un gobierno y un estado “fuertes”. En consecuencia, las repentinas elecciones son una movida necesaria para formar un gobierno más al calce de la clase dominante. Un juego tramposo con un final conocido: los votos no decidirán la forma de gobierno sino solamente su composición.

Ahora más que nunca, demoler toda ilusión electoral entre los obreros y las masas populares es aún la tarea principal para los auténticos comunistas. La crisis de aceptación entre las masas encontró eco en los principales movimientos de lucha. Hasta ahora no han encontrado una representació n o el peso político necesario para producir una crisis “desde la izquierda” y un nuevo escenario en el cual los obreros y las masas puedan influenciar de una forma determinante la formación del gobierno, el programa y el balance de las fuerzas con el estado y los patrones.

Al próximo gobierno, sin importar quien gane la competencia entre Berlusconi y Veltroni, avanzará a un paso cada vez más acelerado hacia la construcción de lo que llamamos en términos simples, un régimen de fascismo moderno y un estado policial.

Decimos fascismo moderno porque el elemento cohesivo ideológico, cultural y programático que mantiene unidos a los partidos que contienden por el gobierno es su aceptación de la primacía absoluta de la dictadura capitalista, su anti-comunismo profundo, un nuevo sistema corporativo de relaciones industriales [el modelo de gobierno de la coalición desarrollado bajo Mussolini] y los cambios reaccionarios propuestos a la Constitución [adoptada poco después de la Segunda Guerra Mundial, la cual Berlusconi llama “muy soviética” debido a la influencia del Partido Comunista en su redacción, entonces una poderosa voz debido a que había liderado la resistencia armada contra el régimen de Mussolini durante la guerra], para quitar los elementos provenientes de la Resistencia.

Es un fascismo “moderno”, un fascismo apropiado para Italia, Europa y el sistema mundial en 2008, al igual que lo que existe en los Estados Unidos imperialistas o lo que está avanzando de una forma agudamente marcada en la Francia de Sarkozy.

Los estrechos lazos entre la construcción de dicho régimen y el estado policial se muestra en la forma en que convierten las luchas sociales en problemas de orden público y adoptan “paquetes de seguridad” para blindar al estado, pretendiendo erigir un aura de santidad alrededor de las fuerzas represivas, y para canalizar el abono reaccionario que esparcen ampliamente entre las masas con el fin de llevar hacia una forma de estado totalitaria.

La ideología reaccionaria del estado se mantiene en oposición a cada tema de lucha social y política: la vida en las fábricas así como el problema de la basura [la basura no recolectada ha alcanzado proporciones críticas en Nápoles] o los derechos de las mujeres e inmigrantes. La competencia electoral entre los principales partidos no se desarrolla entre dos soluciones alternativas, sino entre el personal político, en cuanto a quién aplicará la única solución en oferta en los hechos.

Para trazar el papel de los comunistas en relación con estas elecciones y en esta fase política, necesitamos partir de los elementos avanzados en la actualidad provenientes de la lucha de clases, el proletariado y los movimientos de masas bajo el gobierno de Prodi.

Los trabajadores que rechazan los acuerdos de pensiones y el estado de bienestar y algunos sectores avanzados de la lucha por salarios que ya no están bajo el control de los sindicatos oficiales, el levantamiento en Nápoles y Campania [la quema de enormes pilas de basura y protestas populares contra los basureros impuestos por el gobierno y de propiedad de la Mafia, en las barriadas urbanas y sus alrededores–para reprimir este movimiento, el gobierno de Prodi envió al mismo oficial de la policía responsable de la represión de las manifestaciones del G-8 en Génova], la manifestación de mujeres del 24 de noviembre [en defensa del aborto y otros derechos], las manifestaciones en contra de la represión y las diferentes formas de resistencia en la esfera cultural representan un movimiento complejo y aún frágil, pero es un importante terreno en el cual acumular fuerzas para un auténtico movimiento de oposición que ganará fuerza siempre que se separe de los dos polos de la burguesía, siempre y cuando demuestre otra política basada en una comprensión diferente, un programa diferente y opuesto también al populismo reaccionario y la anti – política de la pequeña burguesía.

Unir este movimiento de lucha, llevar a cabo la dirección proletaria en diferentes formas, desarrollar un frente unido basado en la organización autónoma e independiente de las masas y mantener la estrategia y táctica de una “guerra” prolongada en el enfrentamiento con la burguesía y sus dos polos con las tareas de los comunistas y las combativas vanguardias de los obreros, a diferencia de las dos propuestas nocivas actuales.

La primera es la participación en las elecciones con una lista propia de candidatos. Esto, lejos de facilitar la entrada de los proletarios en el “escenario de la farsa de la política” o de representar allí las reivindicaciones de las masas, esta estrategia genera confusión, marginación y corrupción ideológica. Usar la metáfora del “escenario de la farsa”, reduce al movimiento del proletariado y de las masas a un papel de “extra”.

El otro peligro igualmente nocivo proviene de las formas anarco-economicista s o populistas de nuevo cuño de rehuir a las tareas políticas actuales. Para forjar al calor de la lucha de clases las herramientas necesarias para desarrollar la misma (el partido comunista de nuevo tipo, el sindicato clasista, el frente unido de oposición), el proceso electoral en cuestión también requiere consignas apropiadas para plantar un solo estandarte en todo el movimiento de oposición, una dirección para plasmar el papel autónomo de la clase obrera y los proletarios. La consigna “¡Ni centro-derecha ni centro-izquierda, por un gobierno de los obreros!” sirve a este objetivo.

Es importante que esta consigna conquiste las filas de la clase obrera y se convierta en punto de referencia para todo el movimiento de oposición. En esta campaña electoral, no es basta decir “Luchar, sí; votar, no”. Necesitamos popularizar vigorosamente la consigna de “otro gobierno” que exprese una comprensión diferente del gobierno, el estado y la política. Otro poder.

La consigna del “gobierno de los obreros” también contribuye a propagandizar en pro de las soluciones comunistas a los problemas de la vida diaria experimentados por los proletarios y las masas del pueblo, la perspectiva del poder proletario, del socialismo y del comunismo.

Por lo tanto, el trabajo de los comunistas apunta a unir, fortalecer e incrementar la oposición actual hacia los dos polos de la burguesía, a convertirse en una base de la oposición para el nuevo gobierno que resulte de las elecciones.

sábado, 3 de mayo de 2008

1º de Mayo


¡Tener las miras en la meta del comunismo!

Si bien las crisis son el pan de cada día en los países inmersos en relaciones semifeudales y semicoloniales como Colombia y la mayoría de los países del mundo, este 1º de Mayo de 2008 llega en medio de quizás la crisis política más aguda en décadas. Por una parte, lo que se ventila en los medios de comunicación locales y extranjeros: más de medio centenar de congresistas (de la coalición uribista) han sido acusados de vinculaciones con los paramilitares de derecha, y muchos de ellos están ya en la cárcel; el presidente se enfrenta a brazo partido con los jueces para proteger a sus secuaces (tanto los parlamentarios como los cabecillas paramilitares) ; se recrudece y degrada el conflicto militar con la guerrilla reformista; con la “asesoría” de las agencias de inteligencia imperialistas, el ejército y la militarizada policía incursionan en países vecinos para secuestrar y asesinar a los opositores.
Por la otra, lo que da origen a lo anterior: aumenta vertiginosamente la concentración de la tierra, ya no sólo en manos de los terratenientes tradicionales y de los narcoparamilitares, sino de los capitalistas locales e imperialistas que buscan el desarrollo de la industria de biocombustibles; aumenta el desplazamiento forzoso; el país se subordina más al imperialismo —principalmente yanqui pero también europeo, japonés y australiano— no sólo en lo económico sino en lo político, lo militar y hasta lo jurídico. Para las clases dominantes, terratenientes y capitalistas aliados y apéndices del imperialismo, la “salida” a la crisis, es decir, la solución de los problemas que les impide explotar más y con menos resistencia (no la solución de los problemas de la mayoría) es la mayor represión, legal e ilegal, buscando no dejar siquiera respiro a las luchas del pueblo, desarrollando más la tendencia a la fascistizació n.
Sin embargo, a pesar de que, con los medios de comunicación convertidos en desvergonzados aparatos de propaganda del régimen hambreador y genocida de Uribe, han logrado ganar los corazones y las mentes de un sector importante de las clases trabajadoras, de ninguna manera ha implicado la claudicación de sectores del pueblo también importantes, lo que ha agudizado la polarización actual como se vio incluso en las gigantescas marchas del 4 de febrero (convocada por el gobierno y sus áulicos) y del 6 de marzo (convocada por la oposición de diverso tipo). La polarización que se requiere tiene que ser de otro tipo, exige pasar de la resistencia a la revolución.
El 1º de Mayo, el día del trabajador, el día de quienes producen la riqueza de la sociedad y son explotados y oprimidos en la Colombia y el mundo actuales, es un día apropiado para manifestar la visión del país y el mundo que queremos, y para difundir los planes para lograrlo. El 1º de Mayo es un día en que se templa y pone a prueba el valor de cambiar el mundo y en que sacamos un balance de nuestras luchas para tumbar a las clases dominantes explotadoras. Lo que necesitamos es un mundo en que los intereses de la humanidad, y no el interminable afán de ganancias, rijan la sociedad, en que las masas cuentan y ya no son bestias de carga, en que pueden usar sus fuerzas creativas para transformar a conciencia al mundo y a sí mismas. El futuro depende de nosotros. Y depende de las lecciones que saquemos de las luchas pasadas y actuales, de los triunfos y reveses, de los aciertos y errores. Queremos aprender del pasado pero no aferrarnos a él.
No podemos darnos el “lujo” de estrechar las miras, de buscar un común denominador con sectores “sensatos” de los explotadores y opresores. Ni aquí ni en ninguna parte del mundo. Tenemos siempre que “tener el premio en la mira”, no temer “asustar a la burguesía” y terminar no destruyendo la máquina estatal y pretender y aprovecharla para nuestros propios fines. Los reveses como los de las grandes revoluciones proletarias del siglo 20 no nos pueden llevar a buscar como meta una supuesta “democracia del siglo 21”, más parecida a las de los siglos 17 y 18 y más lejana de los logros de las revoluciones rusa y china cuando fueron socialistas. El concepto burgués de democracia es que su característica esencial son las elecciones y los derechos formales, pero realmente es una dictadura contra el pueblo. Y caer en la trampa de la democracia “pura” empantana a los (ex) revolucionarios en la “política de los números”, castrando y minando el espíritu revolucionario de las masas.
La concepción revisionista (falsamente comunista) clásica es que mientras el Estado esté actuando en “beneficio” de los intereses del pueblo puede considerarse democrático con o sin elecciones. El problema fundamental y esencial está en otro lado, en el problema de eliminar las “4 todas” planteadas por Marx: que la revolución comunista tiene que apuntar a la eliminación de todas las clases y diferencias de clase en general, todas las relaciones de producción sobre las que éstas descansan, todas las relaciones sociales correspondientes a ellas y todas las ideas que resultan de estas relaciones sociales, lo cual no puede hacerse realidad sin una dictadura proletaria, que significa democracia para el pueblo y crear las condiciones que imposibiliten la existencia de la burguesía, porque, como señalara Marx, la nueva sociedad acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y por tanto presenta todavía en todos sus aspectos “los estigmas de la vieja sociedad de cuya entraña procede”.
En el tumultuoso mundo de hoy, posterior a la pérdida del Poder del proletariado en la Unión Soviética (en 1956) y China (en 1976), el pueblo revolucionario ha seguido luchando a pesar de la posibilidad siempre real de volver a sufrir reveses. Y ha hecho grandes avances. Las gestas de las guerras populares en Perú y Nepal han mostrado que la situación internacional desfavorable no frena la furia revolucionaria de las masas cuando se levantan en rebelión dirigidas por una vanguardia comunista. Y a pesar de los reveses o las vacilaciones, de los recodos en el camino, enriquecen el caudal de la experiencia de la clase a nivel mundial.
Desde el inicio de la guerra popular en Nepal en 1996, los maoístas, el movimiento revolucionario en general y el pueblo del mundo ha recibido gran inspiración de esta revolución, considerándola justamente como una nueva esperanza en el mundo. Hemos seguido y apoyado paso a paso el levantamiento de los del fondo de la sociedad, que guiados por una correcta línea de preparar, iniciar y desarrollar una guerra popular, desataron su energía y creatividad revolucionarias y llegaron a convertirse en dueños de su propio destino en buena parte del país, transformando de manera notoria la situación de la mujer, de los dalits (o “intocables”) y de los campesinos pobres y sin tierra, marcando con esto una gran distancia con experiencias de lucha armada en otras partes del mundo incluida Colombia.
Tras el levantamiento de masas de hace un año, y los subsiguientes acuerdos con los partidos parlamentarios y el reciente triunfo relativo en las elecciones para la asamblea constituyente, la intensidad y profundidad de la lucha de clases se ha hecho más viva, llevando a que los revolucionarios de Nepal y el mundo tengan que lidiar de nuevo de manera aguda con situaciones que parecían ya lejanas: ¿Cuál camino triunfará, el demócrata burgués, es decir de dictadura burguesa solapada, o el de nueva democracia, como una forma de dictadura del proletariado? ¿En qué dirección irá la sociedad? ¿El “nuevo” Estado, y en particular el ejército, estarían en manos de las masas revolucionarias de Nepal que han estado luchando y sacrificándose? ¿El “nuevo” Estado se aliará con las masas revolucionarias de todo el mundo, o se convertirá en parte de la “comunidad internacional” dirigida y moldeada por los imperialistas? Es no sólo la teoría marxista básica sino la vida misma la que continuamente muestra que no hay tal cosa como un Estado que no tenga un carácter de clase, que no sea un instrumento armado de una clase para reprimir a otra.
En países agredidos u ocupados por el imperialismo, o amenazados de serlo como lo está hoy Irán también la lucha de clases nos presenta retos similares. Allí como en otras partes, algunos han estado (¡y están!) muy ansiosos por forzar una línea colaboracionista de clases que llame a unirse con el régimen reaccionario a falta de un ejército popular (recordemos que “sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo”). ¡El comunismo no aboga ni cree en que el fin justifica los medios! ¡Ningún revolucionario debe apoyar desvergonzadamente a las fuerzas reaccionarias bajo el pretexto de la formación de un frente unido con él contra la amenaza de invasión yanqui! Con el pretexto de la invasión yanqui, ninguna fuerza progresista y revolucionaria del mundo debe ceder ante un régimen como el fundamentalista islámico ni debe socavar la lucha por derrocar este régimen. Del mismo modo, ninguna fuerza progresista y revolucionaria del mundo debe socavar la lucha contra la posible invasión imperialista encabezada por el imperialismo yanqui con el pretexto de derrocar al régimen fundamentalista.
La lucha contra el imperialismo no está ni puede estar separada de la lucha por derrotar a los reaccionarios. Por eso, los comunistas no pueden olvidar la lucha contra un polo en favor del otro polo. Como justamente sintetiza el Presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, Bob Avakian: “tenemos que luchar simultáneamente contra dos tendencias que representan (en palabras de Engels) ‘los polos opuestos de una misma mediocridad’.”
Ese gran deber le corresponde al proletariado, y únicamente a este: unir y dirigir al pueblo en una lucha revolucionaria apuntada al imperialismo y a los gobiernos reaccionarios de todos los países. Únicamente el proletariado internacional, la clase contrapuesta a los imperialistas en todo el mundo, tiene intereses que corresponden a la destrucción del sistema imperialista, a la liberación de todas las naciones y a la creación de una sociedad libre de clases y de explotación: el comunismo.
Los propagandistas del enemigo llevan muchos años diciendo que esta visión y esta misión es un sueño imposible y peligroso. Pero es un sueño que parte de las condiciones materiales del propio proletariado internacional, de su trabajo colectivo, de las condiciones de explotación y de su lucha común. Es un sueño que debe luchar y lucha constantemente por plasmarse pese a montones de mentiras y tergiversaciones, y sigue sembrando entusiasmo y decisión y dando rumbo. Lo que es verdaderamente peligroso y engañoso es pensar que es posible resolver los problemas de la humanidad sin arrancar de raíz el mismo sistema capitalista, es decir, el sistema social cuya propia fuerza motriz es la explotación del hombre por el hombre, que fomenta toda opresión y disparidad, que ha sacrificado millones de personas en injustas guerras de agresión y rapiña. Jamás será posible reformar ese sistema.
Los beneficiarios y los protectores del sistema mundial depredador jamás escucharán las razones ni cederán a las demandas del pueblo, aunque se exprese esa voluntad de una manera masiva y firme. Los imperialistas y los reaccionarios son una minúscula minoría y sólo pueden mantener su dominación del planeta mediante sus ejércitos, policías y servicios de espionaje.
La ciencia e ideología comunista, el marxismo-leninismo- maoísmo, es poderosa porque analiza correctamente el mundo y porque corresponde a los intereses de la mayoría de la humanidad. Cuando el proletariado y los oprimidos la comprendan, se transforma en una fuerza material y puede transformar el mundo. Así, el proletariado y el pueblo de Colombia, desarrollaremos la revolución de nueva democracia y socialista, como parte de la revolución proletaria mundial, rompiendo las cadenas que nos atan al imperialismo, a la vez que derribando, de manera integral y no fragmentada, las otras dos montañas que oprimen al pueblo —el capitalismo y el semifeudalismo— , y lucharemos por ser parte de cambiar las condiciones desfavorables, dándole verdadero sentido al “promover y esperar” una nueva situación.
De Colombia a Irán, de Nepal y México a Turquía y la India, de Estados Unidos a Alemania, este es un 1º de Mayo lleno de grandes retos, de grandes responsabilidades, no sólo para los partidos y organizaciones comunistas en los diferentes países y para su centro embrionario internacional, el Movimiento Revolucionario Internacionalista, sino para todos los verdaderos revolucionarios. Hay quienes se ponen a la cola de las cosas tal como se dan, otros se quedan al margen viendo los problemas, despotricando, y los verdaderos revolucionarios asumen el reto y la responsabilidad, contribuyendo a una nueva síntesis teórica y práctica a medida que se desarrolla la lucha y como parte de ella.

¡Contra el pro-imperialista régimen hambreador y genocida de Uribe, desarrollar la protesta popular!
¡Organizarse y resistir! ¡Elevar la resistencia a revolución! ¡Fijar las miras en la meta del comunismo!
¡Viva el marxismo-leninismo- maoísmo! ¡Viva el internacionalismo proletario! ¡Viva el MRI!

Grupo Comunista Revolucionario de Colombia —1º de Mayo de 2008