miércoles, 27 de junio de 2018

El renegado Garzón arremete contra el libro, de Daniel Bernabé, “La trampa de la diversidad”. Un articulo del camarada M. Alonso



El renegado Garzón arremete contra el libro, de Daniel Bernabé, “La trampa de la diversidad”.
Miguel Alonso.

Me he encontrado un artículo firmado por Alberto Garzón, de la revisionista Izquierda Unida (que como todo el mundo sabe, no es izquierda ni está unida) en el que arremete contra el libro del escritor Daniel Bernabé, uno de los fundadores del portal lamarea.com, “La trampa de la diversidad”.

El libro, que aun no he leído, parece que hace una certera critica del discurso fraccionador de las reivindicaciones de los “movimientos sociales”, haciendo de cada una de ellas, la contradicción principal, sin relación con la lucha de clases.

Repito no he leído aun el libro de Bernabé. pero no es de extrañar que el archi-revisionista Garzón ataque las tesis expuestas en el mismo, pues ponen en evidencia el discurso post-moderno y la línea reformista y oportunista de IU y sus socios de Podemos.

Línea que se ha basado en el fraccionamiento de las luchas, dotando a cada una de ellas, de un programa individualizado sectorial o en el caso del feminismo, plegándose a los dictados ideológicos del feminismo radical pequeño burgués y de sus reaccionarias teorias, por lo general norteamericanas.

Garzón presenta el libro como una queja que no da respuestas, pues las mismas, hoy, serian volver a la II Internacional Socialista (claro de la III Comunista, ni nombrarla) pero lanza el dardo de ortodoxo y economicista a dicho enfoque.

Dice Garzón:
A pesar de que las hipótesis de Bernabé son muy fuertes, no hay claridad en las definiciones ni en los mecanismos causales que deberían fundamentar las explicaciones. Conceptos centrales como posmodernismo, neoliberalismo, clase media o diversidad son definidos de forma ambigua, como si fueran conceptos evidentes por sí mismos. Y nada más lejos de la realidad, pues se tratan de elementos cuya definición es imprescindible para que la explicación sea consistente.
De forma aún más gravosa, el argumento utilizado para combinar esos conceptos es preferentemente funcionalista. Los argumentos funcionalistas son circulares y la mayor parte de las veces teleológicos, y se puede percibir con claridad que eso contamina toda la obra. Como se sabe, el funcionalismo trata de explicar el comportamiento de las partes del sistema de acuerdo a las necesidades del propio sistema. Necesidades, claro está, que han sido preestablecidas de antemano y que tampoco quedan claras. Esto es un error muy habitual en parte de la tradición marxista, aunque fue duramente combatida en los años ochenta por autores tan diversos como los marxistas analíticos (John Elster, Erik Olin Wright…)

En este comentario revela este personaje su ideología post-moderna y su relativización de los conceptos, pues creo que conceptos como pos-modernismo, clase media, diversidad, incluso neo-liberalismo (concepto inventado por los doctos revisionistas para negar el imperialismo como fase superior del capitalismo, tesis marxista-leninista) si están muy claros y solo la pandilla de revisionistas y oportunistas pretenden confundir con acusaciones como “funcionalistas” sus argumentos, equiparándolos sutilmente a un dogmatismo mecanicista.
Citar como a argumento de autoridad a la pandilla de los “marxistas analíticos” y su cruzada anti-dialéctica, nos señala, con claridad, las fuentes de las que bebe el Sr. Garzón.

Afirma: El problema de este tipo de explicaciones es que no son legítimas, aunque sean de recurso muy fácil.

¡Por Dios, no son legitimas! Afirma este traficante de los intereses de la clase obrera y al movimiento revolucionario. Él que se califica de comunista (si alguna vez lo fue), pero lean, no son ataques infundados, son sus propias palabras:

Y es que hay cierto marxismo que es capaz de explicar la irrupción de Podemos, el ascenso de Ciudadanos, la derrota de Pedro Sánchez, la victoria de Pedro Sánchez, etc. todo a partir del mismo recurso: es funcional al sistema. ¿Por qué echaron a Pedro Sánchez? Porque el sistema lo necesitaba. ¿Por qué ganó Pedro Sánchez las primarias y la moción de censura? Porque el sistema lo necesitaba. Este tipo de explicaciones son ilegítimas.
Como decía, Bernabé cae en muchas explicaciones de este tipo, aunque más sutiles. Cabe recordar que no es lo mismo decir «el Estado es utilizado por la burguesía para reforzarse», lo que sería una descripción legítima, que «el Estado existe para reforzar a la burguesía», que sería una explicación funcionalista ilegítima. Y desgraciadamente las hipótesis de Bernabé tratan de explicar fenómenos sociales a través de argumentos funcionalistas que, como veremos, son ilegítimos.

Lo que vemos claramente, Sr. Garzón es la revisión del concepto marxista del Estado como un instrumento de dominación de una clase para hacer pasar de tapadillo como “legitima” el Estado es utilizado por la burguesía para reforzarse»

Claro, para el Sr. Garzón, es “legitimo” la defensa del Estado burgués, como aséptico mecanismo democrático, para sustentar su estrategia de idiotización electoralista, que renuncia claramente a la destrucción del mismo, por medios revolucionarios, como base necesaria para crear una nueva sociedad.

Pero a continuación dice: (para Bernabé)  «la clase media, que fue una ficción pensada para el control social, cumple eficazmente su función» (pp. 99). De forma similar el libro sugiere, como hemos visto, que el posmodernismo es una creación del neoliberalismo para acabar con la izquierda o que el feminismo y las políticas de la diversidad son funcionales al sistema y que por ello se explica, como mínimo, su moda. Especialmente llamativo es, como hemos visto, el papel de la clase media, que parece ser explicada también por la necesidad del sistema. Este modo de argumentar es erróneo y descarta explicaciones alternativas que están mucho mejor fundadas (Sic) y que para empezar describen el cómo, es decir, el mecanismo por el cual las necesidades del sistema se vinculan con las acciones individuales.

“La clase media” (o más bien clase mierda, ese sector de la pequeña burguesía desclasada) es claramente un invento demagógico de la sociología del capitalismo anglosajon, para borrar las definiciones de clase marxistas y revolucionarias por una estructura de “clase baja, clase media y clase alta” (también conocida como “los tres tercios”) con un discurso ideológico acorde al paradigma del “sueño americano” pero parece que docto Garzón lo desconoce o simplemente lo oculta.

Y pasa a defender el post-modernismo con las siguientes palabras:
Esta explicación del surgimiento del posmodernismo, o de su moda y difusión, descarta otras explicaciones alternativas que son mucho más rigurosas (Sic). Por ejemplo, que el posmodernismo fue una de las reacciones de la izquierda ante la crisis evidente tanto de los proyectos políticos realizados en su nombre como, sobre todo, del marco teórico historicista propio del marxismo. Es decir, los autores de la nueva izquierda francesa, incluidos bajo la etiqueta de posmodernismo, iniciaron un nuevo tipo de revisionismo de las tesis originales del marxismo. Un revisionismo diferente al de Bernstein o el de Lenin, pero revisionismo al fin y al cabo.

Que defienda el post-modernismo, usando sus palabras, parece “legitimo,” pero equiparlo al Leninismo o calificar a Lenin de revisionista es el colmo del delirio de este farsante oportunista, que utiliza el libro critico de Bernabé, para soltar su veneno de renegado eso sí, con el lenguaje medido y alambicado que lo caracteriza.
Lenin retomo el camino trazado por Marx y Engels que habían abandonado revisionistas como Bernstein y demás social-traidores de la II Internacional, llevándolo a un nuevo y superior nivel que conocemos como Leninismo.
Sr. Garzón Uds. son los auténticos herederos de esa podrida corriente revisionista que vació de su contenido revolucionario y transformador al marxismo.

Concluye este servidor del pasado en la copa nueva del post-modernismo con la siguiente frase:
Me gustaría, por el contrario, que los lectores de este y otros libros, evitaran las argumentaciones funcionalistas y trataran de explicar los mismos fenómenos que nos preocupan a partir de presupuestos metodológicos distintos y más rigurosos. Al fin y al cabo, Bernabé aborda problemas muy reales, muchos de los cuales no he tenido espacio para reseñar (como el del tipo de compromiso militante, la espectacularización de la política, el mercado de consumo en general, etc.) pero que requieren una respuesta adecuada y contundente de la izquierda. Pero, honestamente, creo que el planteamiento de este libro no ayuda a ello.

Por todo lo dicho, me he propuesto leer atentamente el libro de Bernabé, que aunque utiliza conceptos oportunistas que no comparto, como el neo-liberalismo, ha inquietado tanto a los renegados de IU y compañía.

INDIA: Familiares del camarada Ajith denuncian que las autoridades de la prisión le niegan revisión medica.



correovermello-noticias
New Delhi, 27.06.18
Fuentes del portal noticioso Scroll.in citando a familiares del veterano dirigente maoísta de 64 años Konnath Muralidharan, Camarada Ajith, denuncian que las autoridades de la prisión de Yerawada Centrail, Pune, en la que se encuentra recluido desde hace tres años, le niegan una revisión medica para evaluar su estado de salud.
El camarada Ajith se a quejado a su hijo de sufrir dolores en el pecho y que a pesar de sus reiteradas peticiones de una revisión cardiaca estas no han sido atendidas.
La salud de Muralidharan ha sido motivo de preocupación para los activistas de todo el mundo, especialmente desde que ingresó durante dos semanas en el Hospital Sassoon de Pune, con dolor de pecho severo el 1 de septiembre de 2016. El líder maoísta, también conocido como Murali Kannampilly o por su nombre guerre Ajith, se había sometido a una cirugía de corazón hace unos años. El 6 de septiembre, el reconocido intelectual estadounidense Noam Chomsky se unió a activistas de derechos humanos, académicos, escritores y filósofos de la India y del exterior para exigir un tratamiento médico adecuado para Muralidharan. Chomsky también pidió que los rebeldes encarcelados reciban un juicio justo, transparente y rápido o sean liberados. La demanda fue respaldada por los profesores Gayatri Chakarvorty Spivak, Judith Butler y Partha Chatterjee, entre otros.
El camarada Ajith, fue responsable de la publicación "Un Mundo que Ganar" del Movimiento Revolucionario Internacionalista, así como un reputado teórico maoísta que hizo varios libros entre ellos una dura critica de la corriente oportunista de Robert Avakian y el PCR-USA.

INDIA: Victoriosa emboscada del EGPL aplasta a pelotón de las Jharkhand Jaguar (JJ)




correovermello-noticias
New Delhi, 27.06.18
Medios de la prensa india, informan de una victoriosa emboscada de unidades del maoísta Ejercito Guerrillero Popular de Liberación a unidades de las Jharkhand Jaguar (JJ), unidad de elite especializada en acciones anti-guerrilleras, en la zona fronteriza entre Jharkhand y Chhattisgarh.
Fuerzas represivas conjuntas de las JJ y CRPF realizaban un operativo anti-maoísta cuando calleron en una emboscada del EGPL, en la zona de Chinjo, cerca de aldea Tumera.
El combate de gran violencia, en el que se usaron minas plantadas por los maoístas y fuego de armas automáticas, causo la muerte de siete integrantes de las Jharkhand Jaguar (JJ) y otros cuatro resultaron heridos.
No se informa de bajas entre las fuerzas revolucionarias. 
Unidades de las Jharkhand Jaguar (JJ) participaron activamente en la reciente matanza cuadros maoístas y aldeanos en los bosques de Gadchiroli.
Esta nueva y victoriosa accion del EGPL se da en medio de un Bhand de 24 horas convocado por el PCI (maoísta) que paralizo importantes áreas de los estados de Jharkhand, Odisha y Chhattisgarh
Se informa de la quema por militantes maoístas de un autobús entre Timmapura y Basaguda en el distrito de Chhattisgarh de Bijapur.

As correntes filosóficas no movimento feminista (Anuradha Gandhy) (V)

O feminismo e o pós-modernismo

A crítica às feministas por parte de mulheres não-brancas conduziu uma seção feminista em direção ao multiculturalismo e ao pós-modernismo. Partindo da escritora existencialista Simone de Beauvoir, consideram que a mulher é a “outra” (em oposição à cultura dominante prevalecente, por exemplo, Dálits, Advasis, mulheres, etc). As feministas pós-modernas glorificam a posição da “outra”, já que se supõe que devem ter uma visão onde não sejam parte da cultura dominante. Portanto, as mulheres são críticas das normas, dos valores e das práticas impostas a todos pela cultura dominante. Acreditam que os estudos devem estar orientados a partir dos valores das que estão sendo estudadas, as subalternas que foram dominadas. O pós-modernismo é popular entre os acadêmicos. Acreditam não existir uma categoria fixa, neste caso, a mulher. O eu é fragmentado em diversas identidades – sexo, classe, casta, comunidade étnica, raça. Estas diversas identidades possuem um valor em si mesmas, portanto, isto se converte em uma forma de relativismo cultural.
Assim, por exemplo, não existe nenhuma categoria de mulher única. A mulher pode ser uma das identidades do eu, havendo outras também. Haverá uma mulher dálit, uma mulher dálit prostituta, uma mulher de casta superior, e coisas semelhantes. Dado que cada identidade possui um valor em si, nenhuma importância é dada aos valores para os quais todos podem esforçar-se. Visto deste modo, não há nenhuma possibilidade de encontrar um terreno comum para a ação coletiva. O conceito mulher ajudou a reunir as mulheres para atuarem coletivamente, mas este tipo de política de identidades mais divide do que une.  A unidade está na base mais estreita.
As pós-modernas celebram a diferença e a identidade e criticam o marxismo por focar em uma “totalidade” – classe. O pós-modernismo também não acredita que a linguagem (ao menos as línguas ocidentais) reflita a realidade. Acreditam que as identidades são “construídas” através do “discurso”. Assim, muitas delas têm se centrado na “desconstrução” da linguagem,efeito que leva a pessoa ao nada – não há realidade material sobre a qual possamos estar seguros. Esta é uma forma de subjetivismo extremo. As feministas pós-modernas têm focado na psicologia e na linguagem.  O pós-modernismo, de acordo com o famoso filósofo francês Foucault, vai contra o que eles chamam “relações de poder”, mas este conceito é difuso e não está claramente definido.
Quem detém o poder? De acordo com Foucault, isto se dá apenas ao nível local, assim a resistência ao poder pode ser apenas local. Não é isto a base do funcionamento das ONGs que unem as pessoas contra um poder corrupto local e fazem ajustes com o poder anterior, os governos central e estadual? Com efeito, o pós-modernismo é extremamente divisivo, já que promove a fragmentação entre as pessoas e dá importância relativa às identidades sem um marco teórico para compreender as razões históricas da formação da identidade e para vincular as diversas necessidades. Podemos então ter um grupo similar a uma ONG, onde todo mundo celebre sua identidade – mulheres, prostitutas, homossexuais, lésbicas, tribais, dálits, etc, etc, mas não há uma teoria que mantenha uma compreensão global, uma estratégia comum. Cada grupo resistirá aos seus próprios opressores, da forma que os percebem. Com este argumento, logicamente, não pode haver nenhuma organização, no máximo apenas uma organização espontânea a nível local e com coalizões temporárias. Advogar por uma organização, de acordo com sua compreensão, significa reproduzir a força – a hierarquia, a opressão. Essencialmente, deixam ao indivíduo que resista por sí mesmo, e colocam-se contra a resistência organizada, consistente e a resistência armada.
CaroleStabile, uma feminista marxista, tem razão quando diz: “o cunho anti-organizativo é parte integrante do pacote pós-modernista. Organizar qualquer das mais provisórias e espontâneas coalizões são, para os teóricos sociais pós-modernos e feministas parecidas, reproduzir a opressão, a hierarquia e as formas intratáveis de dominação. O fato de que o capitalismo está muito organizado não faz muita diferença, porque cada um resiste contra uma forma difusa e polivalente de poder. Tampouco, como Joreen assinalou há mais de duas décadas, não parece importar que a falta de estrutura produza suas próprias formas de tirania. Assim, em vez de qualquer política organizada, a teoria social pós-moderna nos oferece variações sobre o pluralismo, o individualismo, a agência individualizada, e em última instância, soluções individualistas que não são – e jamais serão – capazes de resolver problemas estruturais” (1997).
Não é de se estranhar que para as pós-modernas, o capitalismo e o imperialismo não signifique nada mais que mais uma forma de poder. Apesar do pós-modernismo, em sua forma desenvolvida, não ser encontrado em uma sociedade semicolonial como a Índia, muitas feministas burguesas têm sido influenciadas por ele. A crítica veemente das feministas às organizações revolucionárias e revisionistas no terreno da burocracia e da hierarquia também reflete a influência do pós-modernismo nos últimos tempos.
Resumo
Apresentamos brevemente as principais correntes teóricas nos movimentos feministas que se desenvolveram no Ocidente na época contemporânea. Enquanto o debate com o marxismo e dentro do marxismo dominou a década de 1970, na década de 1980 o feminismo cultural, com sua agenda separatista, concentrou-se nos aspectos culturais da opressão da mulher e colocou isto em primeiro plano. As questões da escolha sexual e do papel reprodutivo das mulheres chegaram a dominar o debate e as discussões nos círculos feministas. Muitas feministas socialistas também têm dado importância a estas questões, porém não da forma extrema que as feministas culturais fazem. A transformação da família heterossexual se converteu na principal consígna do movimento feminista burguês e as seções mais ativas entre elas trataram de levar tal consígna para a prática também. Enquanto muitas delas previram uma mudança em todo sistema social desta maneira, nos fatos, se converteu em uma perspectiva reformista, que trataram de teorizar.
O pós-modernismo fez sentir sua influência na década de 1990. Porém, em finais de 1990 o marxismo está se convertendo de novo em uma teoria importante dentro da análise feminista.  Após esta visão crítica da maneira pela qual o movimento feminista (em particular as tendências feminista radical e feminista socialista) analisa a opressão da mulher, as soluções que têm oferecido e as estratégias que têm desenvolvido para levar o movimento adiante, podemos dizer que os defeitos em sua teoria levaram a defender soluções que têm conduzido o movimento a um beco sem saída. Apesar do enorme interesse gerado pelo movimento e do apoio amplo de mulheres que tratavam de compreender suas próprias insatisfações e problemas, o movimento não pôde converter-se em um movimento de ampla base consistente incluindo não só as classes médias, mas também as mulheres da classe trabalhadora e de setores etnicamente oprimidos.
As principais debilidades em sua teoria e estratégias foram:
– Buscar as raízes da opressão da mulher em sua função reprodutiva. Dado que o papel das mulheres na reprodução é determinado pela biologia, é algo que não se pode mudar. Em vez de determinar as causas materiais e sociais da origem da opressão feminina, se concentraram em um fator biológico, caindo assim na armadilha do determinismo biológico.
– Em relação a seu papel biológico, se centra na família patriarcal nuclear como estrutura básica da sociedade na qual está arraigada sua opressão. Assim, deram ênfase na oposição à família heterossexual como a base principal da opressão das mulheres.  Como resultado, a estrutura socioeconômica mais ampla, onde existe a família e que dá forma à esta, foi ignorada.
– Defender que a contradição entre homens e mulheres seja a contradição principal, concentrando sua atenção no sistema sexo/gênero – os papéis de gênero que homens e mulheres são ensinados a desempenhar. Isto significa concentrar-se nos aspectos culturais e nos aspectos psicológicos da vida social, ignorando as forças políticas e econômicas mais amplas que dão origem à cultura patriarcal.
– Dar ênfase às diferenças psicológicas/de personalidade entre homens e mulheres como biológicos e defender o separatismo para as mulheres. Uma ênfase excessiva à libertação sexual das mulheres mediante criação de grupos separados, arranjos de convivência separada e lesbianismo. Isto significa basicamente que esta seção do movimento de mulheres se limitou a grupos pequenos e não apelava à mobilização da massa de mulheres.
– Cair na armadilha do imperialismo e sua promoção da pornografia, do turismo sexual, etc ao dar ênfase à necessidade de libertar as mulheres da repressão sexual. Ou em nome da igualdade de oportunidades, apoiar a contratação da mulheres no Exército dos Estados Unidos antes da guerra do Iraque (2003).
– A ênfase organizacional em oposição à hierarquia e à dominação se centram em pequenos grupos de tomada de consciência e na atividade alternativa, a qual é autodeterminada, opondo-se à mobilização e à organização da grande massa de mulheres oprimidas.
– Ignorar ou ser parcial às contribuições feitas pelos movimentos socialistas e pelas revoluções socialistas realizadas na Rússia, China, etc, na conquista de mudança de condição de grandes setores de mulheres.
Como a análise teórica incorreta e a estratégia errada pode afetar um movimento negativamente é algo que se pode ver claramente no caso do movimento feminista. A não compreensão que a opressão das mulheres está vinculada à estrutura socioeconômica e política mais ampla de exploração, ao imperialismo, buscou-se soluções dentro do próprio sistema imperialista. Estas soluções têm beneficiado, quando muito, a uma seção das mulheres da classe média, mas deixado a grande massa de mulheres oprimidas e exploradas longe da libertação. A luta pela libertação da mulher não pode ter êxito se a isola da luta para derrocar o próprio sistema imperialista.

Tradução: Alexandra Barbosa

martes, 26 de junio de 2018

PERÚ: COORDINADORA NACIONAL DE APAFAS RESPALDA HUELGA DE MAESTROS DEL PERÚ.


COORDINADORA NACIONAL DE APAFAS RESPALDA HUELGA DE MAESTROS DEL PERÚ 

La imagen puede contener: texto

FRANCIA: Imagenes de la manifestación por la liberación de Georges Ibrahim Abdallah en Paris

Wir teilen hier Fotos des Blocks der französischen Genossen auf der Demonstration für Georges Ibrahim Abdallah in Paris, an der sich am 23. Juni mehrere internationale Organisationen beteiligte und auch Genossen aus der BRD und Österreich in der ersten Reihe, Schulter an Schulter mit den Genossen standen.
(Dem Volke Dienen)

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As correntes filosóficas no movimento feminista (Anuradha Gandhy) (IV)

Feminismo Socialista

As mulheres socialistas ou marxistas que estavam ativas na nova esquerda e no movimento estudantil contra a guerra do Vietnam na década de 1960, uniram-se aos movimentos de libertação das mulheres, surgidos de maneira espontânea, influenciadas pelos argumentos feministas levantados dentro do movimento, formularam perguntas sobre seu próprio papel dentro do amplo movimento democrático e a análise da questão da mulher começou a ser tratada pela Nova Esquerda (especialmente uma corrente revisionista trotskista crítica da URSS e da China) da qual faziam parte. Apesar de serem críticas dos socialistas e dos comunistas, por ignorarem a questão da mulher, ao contrário da tendência feminista radical não romperam com o movimento socialista, mas concentraram seus esforços em combinar o marxismo com as ideias feministas radicais. Há um amplo espectro entre ambas as coisas.
Em um extremo do espectro encontra-se uma seção chamada feminismo marxista que se difere do feminismo socialista por aderirem mais estreitamente a Marx, Engels e aos escritos de Lenin e por centrarem suas análises na exploração das mulheres dentro da economia política capitalista. No outro extremo estão as que se concentram em como se cria a identidade de gênero através da educação das crianças. Se centram nos processos psicológicos e são influenciadas por Freud. Também se nomeiam feministas psicoanalíticas. O termo feminista é utilizado por todas elas.
Algumas feministas que estão envolvidas em um estudo sério e na atividade política a partir da perspectiva marxista, chamam-se feministas marxistas, tanto para se diferenciarem das feministas socialistas quanto em sua causa na questão da mulher. As feministas marxistas, como Mariarosa Dalla Costa, e outros grupos feministas na Itália, fizeram uma análise teórica do trabalho doméstico sob o capitalismo. Dalla Costa argumentou em detalhes que, através das mulheres, o trabalho doméstico reproduz trabalhadores, como mercadoria.
Segundo elas, é um erro considerar que apenas os valores de uso são criados através do trabalho doméstico. O trabalho doméstico também produz valores de troca – a força de trabalho. Quando surgiu a demanda de salário para o trabalho doméstico, Dalla Costa apoiou tal reivindicação porque, segundo ela, era um movimento tático para que a sociedade reconhecesse o valor do trabalho doméstico. Ainda que a maioria não estivesse de acordo com sua conclusão de que o trabalho doméstico gerasse mais-valia, apoiaram contudo a demanda de salários para o trabalho doméstico. Sua análise criou uma grande quantidade de discussões nos círculos feministas e marxistas do mundo todo e deu lugar a uma maior consciência sobre como as tarefas domésticas servem ao capital. A maioria das feministas socialistas foram críticas à demanda mas debateram-na longamente. Inicialmente, a questão das tarefas domésticas (princípios da década de 1970) era uma parte importante da discussão mas, pela década de 1980, tornou-se evidente que uma grande proporção de mulheres estava trabalhando fora de casa ou em algum momento de suas vidas trabalhariam fora de casa.
Em princípios de 1980, 45% da força total de trabalho nos EUA eram mulheres. Após isto, estudou-se a situação das mulheres como força de trabalho em outros países. As feministas socialistas analisaram como as mulheres dos EUA haviam sido objeto de discriminação em seus empregos e salários. A segregação de gênero em postos de trabalho (concentração de mulheres em determinados postos de baixos salários) também foi documentada em detalhes por elas. Estes estudos têm sido úteis para expor a natureza patriarcal do capitalismo. Contudo, para o propósito deste artigo, consideramos apenas a posição teórica tomada por elas sobre a opressão das mulheres no capitalismo. Apresentaremos a posição trazida por Heidi Hartmann em um artigo muito difundido e debatido: “O matrimônio infeliz entre marxismo e feminismo: para uma união mais progressista”, para entender a base do feminismo socialista.
Segundo Heidi Hartmann, o marxismo e o feminismo são dois conjunto de sistemas de análise que se casaram, mas cujo matrimônio foi infeliz, porque o marxismo é o dominador do matrimônio por seu poder analítico do capital. Mas de acordo com ela, enquanto o marxismo oferece uma análise do desenvolvimento histórico e do capital, não analisa as relações entre homens e mulheres. Ela afirma que as relações entre homens e mulheres estão determinadas por um sistema que é patriarcal, o qual é analisado pelas feministas.
Tanto a análise materialista histórica do marxismo e a análise do patriarcado como uma estrutura histórica e social são necessárias para compreender o desenvolvimento da sociedade capitalista ocidental e a posição das mulheres dentro dela, para entender como se desenvolveram as relações entre homens e mulheres e como o patriarcado marcou o curso do capitalismo. Ela é crítica com o marxismo na questão da mulher. Ela afirma que o marxismo se ocupou da questão da mulher apenas em relação ao sistema econômico, que as mulheres são vistas como trabalhadoras, que Engels dizia que a divisão sexual do trabalho seria destruída se as mulheres entrassem para a produção, e que todos os aspectos da vida das mulheres são estudados apenas em relação com a forma com que se perpetua o sistema capitalista. Inclusive o estudo sobre o trabalho doméstico se ocupou da relação das mulheres com o capital, porém não com os homens. Ainda que os marxistas estivessem conscientes do sofrimento das mulheres, se concentraram na propriedade privada e no capital como a fonte de opressão das mulheres. Mas, segundo ela, os primeiros marxistas não levaram em conta a diferença das experiências de homens e mulheres sob o capitalismo e o patriarcado. Afirma que o capital e a propriedade privada não oprimem as mulheres como mulheres, assim sua abolição não acabará com a opressão das mulheres. Engels e outros marxistas não analisam o trabalho das mulheres na família adequadamente. Quem se beneficia de seu trabalho em casa, pergunta ela. Não apenas os capitalistas, mas os homens também. Um enfoque materialista não deveria ter ignorado este ponto crucial. Dele, se deduz que os homens têm um interesse material na perpetuação da subordinação das mulheres.
Mais adiante sua análise sustentou que, contudo, o marxismo nos ajuda a compreender a estrutura do modo de produção capitalista, sua estrutura ocupacional, ideologia dominante e conceitos como exército de reserva. Conceitos como trabalhador assalariado ou classe fecham os olhos ao gênero, porque não levam em conta quem preenche esses conceitos vazios, quer dizer, quem virá a ser o trabalhador assalariado, quem será parte do exército de reserva, etc. Para o capitalismo é qualquer um, independentemente de gênero, raça e nacionalidade, quem quer que possa preencher estes conceitos de conteúdo. Aqui é, segundo ela, onde falta a questão da mulher.
Algumas feministas analisaram o trabalho da mulher utilizando a metodologia marxista, porém adaptando-a. Juliet Mitchell, por exemplo, analisou o trabalho da mulher no mercado, seu trabalho na reprodução, sexualidade e na criação dos filhos. De acordo com ela, o trabalho no mercado é a produção, o resto é ideologia. Para Mitchell, o patriarcado opera no âmbito da reprodução, da sexualidade, da criação dos filhos. Ela realizou um estudo psicoanalítico sobre como se formam as personalidades baseadas nos gêneros masculino e feminino. De acordo com Mitchel, “estamos tratando de duas autonomias: o modo econômico capitalista e o modo ideológico patriarcal. Hartmann discorda de Mitchell porque ela vê o patriarcado como ente ideológico e não lhe atribui bases materiais.
Segundo ela, a base material do patriarcado é o controle dos homens sobre a força de trabalho das mulheres. Controlam negando o acesso das mulheres aos recursos produtivos da sociedade (lhes negando um trabalho e um salário dignos) e restringindo sua sexualidade. Este controle, segundo ela, opera não só dentro da família, mas também fora, no local de trabalho. Em casa ela serve o marido e, no trabalho, serve o patrão. Aqui é importante notar que Hartmann não faz distinção entre os homens das classes dominantes e outros homens. Hartmann concluiu que não há patriarcado puro nem capitalismo puro. A produção e a reprodução se combinam em toda sociedade de forma organizada e, portanto, temos o que ela chama de capitalismo patriarcal.
De acordo com ela, há uma forte associação entre o patriarcado e capitalismo. Ela afirma que o marxismo subestimou a força e a flexibilidade do patriarcado e superestimou a força do capital. O patriarcado adaptou-se ao capital e o capital se flexibiliza quando encontra modos anteriores de produção, adaptando-os às suas necessidades de acumulação.  O papel da mulher no mercado de trabalho e no trabalho doméstico está determinado pela divisão sexual do trabalho, tendo o capitalismo utilizado-os para tratar as mulheres como trabalhadoras secundárias e para dividir a classe. Algumas feministas socialistas não concordam com a posição de Hartmann de que haja dois sistemas autônomos operantes: 1, o capitalismo no âmbito da produção, e 2, o patriarcado no âmbito da reprodução e da ideologia, e chamam a isto de “teoria dos sistemas duais”. Iris Young, por exemplo, crê que o sistema dual de Hartmann torna o patriarcado em um tipo de fenômeno universal, que existiu antes do capitalismo e em todas as sociedades conhecidas, a-histórico e propenso ao cunho cultural e racial. Iris Young e algumas outras feministas socialistas argumentam que há apenas um sistema, o patriarcado capitalista.
De acordo com Young, o conceito que pode ajudar a analisar isto com clareza não é a classe, porque não leva em conta o gênero, mas a divisão do trabalho. Ela argumenta que o gênero como base da divisão de trabalho é central, o fundamental na estrutura das relações de produção.
Entre as feministas socialistas encontra-se Maria Mies, que também é eco-feminista, e também se concentra na divisão de trabalho – “A divisão hierárquica do trabalho entre homens e mulheres e sua dinâmica para o homem, parte integralmente das relações de produção dominantes, quer dizer, as relações de classe de uma época e da sociedade e das divisões nacionais e internacionais mais amplas da mão de obra em particular.”
Segundo ela, uma explicação materialista nos obriga a analisar a natureza da interação de mulheres e homens com a natureza e, através dela, sua natureza humana e social. Neste contexto, critica Engels por não ter em conta este aspecto. A masculinidade e a feminilidade são definidos em cada período histórico diferentemente. Assim, no princípio, no que ela chama de sociedades matriarcais, as mulheres foram significativas porque eram produtivas – eram produtoras ativas da vida. Nas condições capitalistas isso mudou e elas são donas de casa, vazias de todas as qualidades criativas e produtivas. As mulheres como produtoras de filhos e de leite, como coletoras e agricultoras, tinham uma relação com a natureza diferente da dos homens. Os homens se relacionam com a natureza através das ferramentas. De acordo com ela então, a supremacia dos homens não vem da contribuição econômica superior, mas do fato de que eles inventaram as ferramentas destrutivas através das quais controlam as mulheres, a natureza e outros homens.  Ela ainda acrescenta que as relações patriarcais foram estabelecidas na economia de pastoreio. Os homens descobriram o papel do macho na fecundação. O monopólio das armas e o conhecimento da função reprodutiva do macho, conduziram a mudanças na divisão de trabalho. As mulheres já não eram importantes como coletoras de alimento ou como produtoras, seu papel era a criação dos filhos. Deste modo, ela conclui que “podemos atribuir a divisão simétrica do trabalho entre homens e mulheres a este modo predatório de produção, ou melhor, de apropriação, que se baseia no monopólio masculino sobre os meios de coerção, quer dizer, das armas e da violência direta por meio da qual as relações permanentes de exploração e a dominação entre os sexos se criam e se mantém”.
A família, o Estado e a religião têm tido um papel importante para sustentar isto. Embora Mies diga que devemos rechaçar o determinismo biológico, ela mesma se desvia para ele. Várias de suas propostas para a mudança social, assim como as das feministas radicais, se direcionam para as transformações das relações homem-mulher e a responsabilidade na criação dos filhos. A preocupação central das feministas socialistas, de acordo com ela, é a liberdade reprodutiva. Isto significa que as mulheres devem ter o controle sobre ter filhos e quando tê-los.
A liberdade reprodutiva inclui o direito às medidas de controle de natalidade, o direito ao aborto seguro, aos centros de convivência, um salário decente que permita o cuidado dos filhos, atenção médica e moradia. Também inclui a liberdade de escolha sexual; que é o direito a ter filhos fora da norma sociocultural, que dita que os filhos devem ser criados em uma família formada por um homem e uma mulher, o que equivale dizer que às mulheres que estão fora desta posição também deve ser permitido ter e criar seus filhos. A criação dos filhos deve deixar de ser, a longo prazo, tarefa exclusiva das mulheres e dos pais em geral. As mulheres não devem sofrer por não ter filhos ou pela maternidade obrigatória. Mas elas reconhecem que para garantir tudo o que foi citado acima a estrutura salarial da sociedade deve mudar, o papel da mulher deve mudar, a heterossexualidade compulsória deve acabar, o cuidado dos filhos deve converter-se em uma empresa coletiva e tudo isso não é possível dentro do sistema capitalista. O modo de produção capitalista deve ser transformado, mas não somente, porém há que junto transformar-se o modo de procriação.
Mais tarde, entre as escritoras, surge Gerda Lerner com uma importante contribuição.  Em seu livro, “A Criação do Patriarcado”, ela explica detalhadamente as origens do patriarcado. Ela sustenta que este é um processo histórico que não é um momento apenas da história, devido não apenas a uma causa mas a um processo que precede a mais de 2500 anos, por volta de 3100 A.C. até, mais ou menos, 600 A.C. Afirma que Engels, em seu trabalho pioneiro, fez importantes contribuições à nossa compreensão da posição da mulher na sociedade e na história. Ele definiu as principais questões teóricas para os próximos cem anos. Fez proposições sobre a historicidade da subordinação das mulheres, mas não foi capaz de fundamentar tais proposições. Do estudo das sociedades e estados antigos, ela conclui que é na apropriação da capacidade sexual e reprodutiva da mulher pelo homem que se encontra a base da propriedade privada; que isto precedeu à propriedade privada.
Os primeiros estados que se organizaram de forma patriarcal foram o da Mesopotâmia e Egito. Os antigos códigos de leis institucionalizaram a subordinação sexual das mulheres (os homens no controle da família) e a escravidão, mediante o poder do Estado. Isto foi feito pela força, através dos privilégios de classe das mulheres das classes mais altas e da dependência econômica das demais mulheres. Através dos seus estudos sobre a Mesopotâmia e outros estados antigos, ela traça como ideias, símbolos e metáforas foram desenvolvidos, através das quais as relações patriarcais de sexo/gênero se incorporaram à civilização ocidental. Os homens aprenderam a dominar outras sociedades mediante o domínio de suas próprias mulheres. Mas as mulheres seguiram desempenhando um importante papel como sacerdotisas, enfermeiras, etc, como se vê no culto à deusa e apenas mais tarde a desvalorização da mulher também na religião é levada à cabo.
As feministas socialistas utilizam termos como “marxismo mecanicista”, “marxismo tradicional” ou “marxismo economicista” em referência àqueles que defendem a teoria marxista concentrando-se unicamente no estudo e análise da economia e política capitalistas, e os diferenciam de si próprias. Criticam o marxismo por não considerar a luta contra a opressão da mulher como o aspecto central da luta contra o capitalismo.  Segundo elas, organizar as mulheres (projetos feministas de organização) deve ser considerado como trabalho político socialista e toda atividade política socialista deve ter uma seção feminista.

A estratégia do feminismo socialista para a emancipação da mulher

Depois de traçar a história da relação entre o movimento de esquerda e o movimento feminista nos Estados Unidos, uma história onde ambos têm caminhado em separado, Hartmann está convencida de que a luta contra o capitalismo não pode ter êxito sem que as feministas participem dela. Ela propõe uma estratégia em que afirma que a luta pelo socialismo deve aliar-se com grupos de diferentes interesses (por exemplo, os interesses das mulheres são diferentes dos interesses da classe) e, em segundo lugar, afirma que as mulheres não devem confiar que os homens as libertem após a revolução. As mulheres devem ter sua própria formação, separada e sua própria base de poder. Young é outra que também apoia a formação de grupos autônomos para mulheres, mas reflete que há questões relativas à mulher que não implicam um ataque ao capitalismo como um todo.
Segundo a estratégia que propõe, não há necessidade de um partido de vanguarda para que a revolução tenha êxito, assim como afirma que os grupos de mulheres devem ser independentes da organização socialista. Jagger expõe isto claramente quando escreve que “o objetivo do feminismo socialista é derrubar toda a ordem social que alguns chamam de patriarcado capitalista, em que as mulheres sofrem alienação em todos os aspectos de suas vidas. A estratégia feminista socialista não é apenas apoiar várias organizações mistas e socialistas, mas também formar grupos independentes de mulheres e, em última instância, um movimento independente de mulheres comprometido com a mesma dedicação na destruição do capitalismo e na destruição da dominação masculina. O movimento de mulheres se unirá em coalisão com outros movimentos revolucionários, mas não renunciará à sua independência organizativa.
Elas realizaram agitações e propagandas de temática anticapitalista contra a dominação masculina. Já que identificam o modo de reprodução (procriação, etc) como a base da opressão das mulheres, incluem o conceito marxista de base da sociedade. Assim, creem que muitas das questões abordadas, como a luta contra o estupro e o abuso sexual e pelo aborto livre, são ao mesmo tempo anticapitalista e um desafio à dominação masculina. Também apoiam os esforços para criar instituições alternativas como centros de saúde, encorajam a vida em comunidade ou alguma outra forma de solução como caminho. Nisto aproximam-se das feministas radicais. Porém, diferente das radicais, cujo objetivo é que tais instituições permitam às mulheres afastarem-se da cultura patriarcal para criar seu próprio paraíso, as feministas socialistas não creem ser possível um retiro deste tipo dentro do marco do capitalismo. Em resumo, as feministas socialistas veem isto como um meio de organizar e ajudar mulheres enquanto que as feministas radicais têm como objetivo separarem-se completamente dos homens. As feministas socialistas, tanto quanto as radicais, acreditam que os esforços para mudar a estrutura familiar, a qual elas chamam de pilar da opressão da mulher, devem começar agora.  Assim, elas têm encorajado a vida em comunidade, ou quaisquer tipos de arranjo como meio, onde as pessoas tentem superar a divisão de gênero na distribuição do trabalho e nos cuidados dos filhos, em que lésbicas e heterossexuais possam viver em conjunto.
Apesar de serem conscientes de que isto é apenas parcial e que não podem lograr êxito dentro da sociedade capitalista, afirmam que é importante fazer este esforço. As feministas radicais dizem que tais arranjos “são vividos na revolução” o que significa que, segundo elas, este ato é a própria revolução. As feministas socialistas são conscientes de que a transformação não virá lentamente, que haverá períodos de agitação, mas que estas são preparações.
Esta é, portanto, sua prioridade. Ambas, feministas socialistas e radicais, têm sido objeto de fortes críticas por parte das mulheres negras por ignorarem essencialmente a situação destas mulheres, concentrando toda sua análise sobre a situação das mulheres brancas de classe média e teorizando sobre elas. Por exemplo, Joseph assinala a condição das escravas negras, que nunca foram consideradas “femininas”. Nos campos e plantações, no trabalho e no castigo, foram tratadas iguais aos homens. A família negra nunca pôde estabilizar-se sob condições de escravidão, e os homens negros, apesar de serem também escravos, dominavam as mulheres escravas. Também, mais tarde, as mulheres negras tiveram que trabalhar para se sustentar e muitas delas têm sido empregadas como trabalhadoras domésticas nas casas de burgueses brancos. O assédio enfrentado ali, nas longas horas de trabalho, tornou suas experiências muito diferentes das experiências das mulheres brancas. Daí não estarem de acordo com que a família seja a fonte da opressão (para as mulheres negras, era uma fonte de resistência ao racismo). Sobre a dependência das mulheres em relação ao homem, as negras, em muitas ocasiões, dificilmente podem depender dos homens negros, dada a alta taxa de desemprego que sofrem. E sobre a função reprodutiva das mulheres, reproduzem desta maneira mão de obra para os burgueses brancos. O racismo é uma situação generalizada para todas elas e isto as coloca em aliança com o homem negro em vez das mulheres brancas. Em continuidade, as mesmas mulheres brancas têm estado implicadas na perpetuação do racismo, sobre a qual as feministas, segundo elas, devem refletir. Inicialmente, as mulheres negras quase não participaram no movimento feminista, até que na década de 1980 lentamente desenvolveram um movimento feminista negro que está tratando de combinar a luta contra a dominação masculina com a luta contra o racismo e o capitalismo. Estas e outras críticas por parte das mulheres de outros países do terceiro mundo têm dado lugar a uma tendência dentro do feminismo chamado feminismo global. Neste contexto, o pós-modernismo também ganhou seguidores entre as feministas.

Crítica

Basicamente, se virmos os princípios teóricos do feminismo socialista, podemos ver que tentam combinar a teoria marxista com a teoria feminista radical em sua ênfase em mostrar que a opressão da mulher é a força central e motora da luta dentro da sociedade. Os escritos teóricos têm sido predominante na Europa e Estados Unidos e focados na situação na sociedade capitalista avançada. Toda sua análise é relacionada ao capitalismo em seus países. Inclusive sua compreensão do capitalismo é limitado no estudo da dialética da economia capitalista.
Há uma tendência em universalizar a experiência e a estrutura dos países capitalistas avançados para todo o mundo. Por exemplo, no sul da Ásia e na China, que tiveram uma longa época feudal, vemos que a opressão das mulheres nesse período foi muito mais severa. A perspectiva maoísta na questão da mulher na Índia também identifica o patriarcado como uma instituição que tem sido a causa da opressão das mulheres na sociedade de classes. Mas não o identifica como um sistema independente, com suas próprias leis de movimento. O entendimento é que o patriarcado toma o conteúdo e as formas das diferentes sociedades, dependendo de seu nível de desenvolvimento, da história e da condição específicas desta sociedade em particular, que foi e está sendo utilizado pelas classes dominantes para servir aos seus interesses. Portanto, o patriarcado não é um inimigo em separado.
As mesmas classes dominantes, sejam imperialistas, capitalistas ou feudais e o Estado que controlam, são os inimigos da mulher, já que sustentam e perpetuam a família patriarcal, a discriminação de gênero e a ideologia patriarcal dentro desta sociedade. Recebem o apoio de homens comuns, que sem dúvida, absorvem as ideias patriarcais, que são as ideias da classe dominante e que oprimem as mulheres. Contudo, não se pode comparar a posição dos homens comuns e dos homens das classes dominantes. As feministas socialistas, dando ênfase à reprodução, subestimaram a importância do papel da mulher na produção social. Aquestão crucial é que, sem mulheres tendo controle sobre os meios de produção e sobre a produção de artigos de primeira necessidade e da riqueza, como pode acabar a subordinação das mulheres? Isso não é só uma questão econômica, mas também uma questão de poder, uma questão política.
Embora isso possa ser considerado no contexto da divisão sexual de trabalho, na prática, a ênfase delas está nas relações dentro da família heterossexual e na ideologia do patriarcado. Por outro lado, a perspectiva marxista destaca o papel da mulher na produção social, e removê-la de desempenhar um papel importante na produção social tem sido a base de sua subordinação na sociedade de classes. Assim, estamos interessados na forma de divisão do trabalho, nas relações com os meios de produção e em como está organizado o trabalho na sociedade de classes, onde as classes dominantes exploram as mulheres e as obrigam à subordinação. As normas e as regras patriarcais ajudaram a intensificar a exploração das mulheres e a reduzir o valor do seu trabalho.
Apoiando o argumento dado por Firestone, as feministas socialistas estão dando ênfase ao papel das mulheres na reprodução para construir todo seu argumento. Elas tomam a designação de Engels: “De acordo com a concepção materialista, o fator determinante da história é, em última instância, a produção e a reprodução da vida imediata. Isto, de novo, é de um duplo caráter: por um lado, a produção dos meios de existência, de comida, roupa, teto e as ferramentas necessárias para sua produção; de outro, a produção dos próprios seres humanos, a propagação da espécie. A organização social sob a qual as pessoas de uma época em particular vivem é determinada por ambos os meios de produção”. (A origem da família, da propriedade privada e do Estado).
Com base nesta citação salientam que em sua análise e estudo apenas se concentraram na reprodução, ignorando por completo a produção. A citação de Engels dá o marco básico da formação social. O materialismo histórico, nosso estudo da história, deixa claro que nenhum aspecto pode ser isolado ou mesmo compreendido sem levar em conta o outro. O fato é que, ao longo da história, as mulheres têm desempenhado um papel importante na produção social, e ignorar isto é afirmar que o papel da mulher na esfera da reprodução é o aspecto central e que deve ser o foco principal, é de fato aceitar o argumento da classe dominante patriarcal de que o papel social da mulher está na reprodução, que isto é o mais importante e que não há outra coisa.
As feministas socialistas também distorcem e esvaziam de conteúdo o conceito de base e superestrutura em sua análise. Firestone diz que (e também as feministas socialistas como Hartmann) a reprodução é parte da base. Disto se deduz que todas as relações sociais relacionadas com a reprodução devem ser consideradas como parte da base da família, outras relações homem-mulher, etc. Se todas as relações econômicas e reprodutivas são parte da base, o conceito de base torna-se tão amplo que perde seu significado completo, e não pode ser então uma ferramenta analítica como deveria. A divisão do trabalho baseada no gênero tem sido uma ferramenta útil para analisar o cunho patriarcal na estrutura econômica em determinadas sociedades. Mas as feministas socialistas que estão colocando à frente o conceito da divisão de trabalho por gênero, por ser mais útil que a propriedade privada, estão confundindo o ponto, histórica e analiticamente. A primeira divisão do trabalho foi entre homens e mulheres, e isso devido a causas naturais e biológicas – o papel da mulher na criação dos filhos. Mas isto não significa a desigualdade entre os sexos – a dominação de um sexo sobre outro.
A proporção de mulheres para a sobrevivência do grupo foi muito importante – recolhiam os alimentos, começaram a cultivar plantas, domesticaram animais, isso tudo era essencial para a sobrevivência e o avanço do grupo. Ao mesmo tempo levou-se a cabo uma divisão de trabalho que não se baseava no sexo. A intervenção de novas ferramentas, a domesticação de animais, a descoberta da cerâmica, do trabalho do metal, da agricultura, tudo isso e mais, contribuiu para uma divisão mais complexa de trabalho. Isto deve ser visto no contexto global da sociedade e de sua estrutura – o desenvolvimento do clã e estruturas de parentesco, de interação e enfrentamento com outros grupos e o controle sobre os meios de produção que estavam sendo desenvolvidos. Com a geração de excedentes, com guerras e a subjugação de outros grupos que poderiam ser destinados ao trabalho, iniciou-se o processo de retirada das mulheres da produção social.
Isto levou à concentração dos meios de produção e do excedente às mãos dos chefes dos clãs/tribos, começando assim o que se manifestaria como dominação masculina. Se este controle dos meios de produção se manteve de forma comunal ou se desenvolveu-se na forma de propriedade privada, ou se mais adiante a formação de classes foi levada a cabo totalmente ou não, é diferente em cada sociedade. Temos que estudar os fatos particulares de sociedades específicas. Com base na informação disponível em seu tempo, Engels seguiu o processo na Europa Ocidental, nos tempos antigos, para nós é isto, traçar este processo em nossas respectivas sociedades. A plena institucionalização do patriarcado apenas poderia vir mais tarde, que é a defesa ou a justificativa ideológica para a retirada das mulheres da produção social, e a limitação do seu papel à reprodução em uma relação monogâmica, o que apenas poderia vir depois do pleno desenvolvimento da sociedade de classes e do surgimento do Estado.
Assim o mero fato da divisão sexual do trabalho não explica a desigualdade. Afirmar que a divisão do trabalho baseada no gênero é a base da opressão das mulheres, em vez da classe, levanta questões. Se não encontramos razões materiais e sociais para chegar à origem da desigualdade, nos vemos obrigados a aceitar o argumento de que os homens têm uma tendência inata para o poder e a dominação. Tal argumento é contraproducente, já que significa que não há sentido na luta por igualdade, que nunca poderia ser alcançada. O fato de ter filhos, por si próprio, não pode ser a razão para esta desigualdade já que, como dissemos, no princípio já foi um papel louvado e acolhido na sociedade primitiva. Outras razões materiais teriam que apresentar-se como causa, razões que as feministas radicais e as feministas socialistas não investigam. No âmbito ideológico, as feministas socialistas têm feito análises detalhadas que expõem a cultura patriarcal em suas sociedades, por exemplo, o mito da maternidade.
Contudo, a ênfase unilateral por parte delas centra-se apenas nos fatores ideológicos e psicológicos e as faz perder de vista a estrutura socioeconômica mais ampla em que se baseia esta ideologia e esta psicologia. Em questões organizacionais, as feministas socialistas estão imitando as feministas radicais e as anarcofeministas. Definiram claramente sua estratégia, mas esta não é uma estratégia para a revolução socialista. É uma estratégia completamente reformista porque não aborda a questão de como o socialismo pode ser levado à cabo. Se, como creem, os partidos socialistas/comunistas não devem fazê-lo, então os grupos de mulheres devem levar uma estratégia de como vão derrotar o macho da burguesia monopolista. Elas estão restringindo suas atividades práticas a pequenas organizações em grupos, à construção de comunidades alternativas, à construção de comunidades alternativas, à propaganda geral e à mobilização em torno de demandas específicas. Esta é uma forma de prática economicista. Estas atividades em si mesmas são úteis para organizar as pessoas no nível mais básico, mas não são suficientes para derrocar o capitalismo e levar adiante o processo de libertação da mulher. Isto supõe um trabalho de organização que implica no confronto com o Estado, sua inteligência e seu poder armado.
As feministas socialistas deixaram de lado esta questão, em certo sentido a deixou nas mãos dos partidos revisionistas e dos partidos revolucionários aos quais elas criticam. Portanto, toda sua orientação é reformista para empreender a organização e a propaganda limitadas dentro do sistema atual. Um grande número de teóricas feministas radicais e feministas socialistas têm sido contratadas em empregos bem remunerados característicos da classe média, nas universidades e nas escolas superiores, e isto se reflete no elitismo lançado em seus escritos e na sua distância do movimento das massas. Também se reflete no campo da teoria de um Estado feminista marxista, “contudo, pela década de 1980, muitas feministas socialistas e feministas marxistas que trabalhavam nas universidades e nos colégios, ou próximo a eles, não apenas se haviam integrado completamente à classe média, mas também haviam abandonado a análise de classes do materialismo histórico…”.

lunes, 25 de junio de 2018

El diario Público, la manada y el feminismo radical P/B. Un articulo del camarada M. Alonso


  
El diario Público, la manada y el feminismo radical P/B.
Miguel Alonso.

Que el diario Público, del Estado español, es el altavoz del feminismo radical pequeño-burgués y sus tesis, es evidente para cualquier lectora o lector que haga un simple análisis de sus artículos.
El vergonzoso tratamiento de favor, por unos jueces reaccionarios del viejo Estado, de los violadores del llamado caso de “la manada” y que ha provocado un justo y amplio rechazo social, es aprovechado por este diario, dizque progresista, para promover por medio de decenas de artículos o seleccionadas opiniones, el discurso, fundamental para la tesis de la “guerra de sexos”, de que “todos los hombres son violadores en potencia”.
Este argumento, repito, central en el feminismo radical de la pequeña-burguesía, tiene el mismo rigor científico y carácter reaccionario que el que sostienen su álter ego, los machistas, como los de la manada, cuando afirman que “todas las mujeres son putas.”
Veamos como ese feminismo reaccionario, que gusta cabalgar sobre las espaldas de las justas demandas de las mujeres para una plena igualdad, ignora o simplemente obvia que vivimos en un sistema económico injusto para hombres y mujeres que se llama capitalismo en su fase imperialista y que cuando habla de “empoderamiento” de las mujeres oculta cínicamente que dicho “poder” en la sociedad actual, solo significa puestos de responsabilidad en la explotación del resto de la sociedad, de las clases populares (mujeres y hombres) por la minoría burguesa.
¡Pero, señoras feministas, si eso hace siglos que ya existe!
Desde Isabel I de Inglaterra o Catalina de Rusia a en la actualidad Ángela Merkel en Alemania, las mujeres de las clases dominantes, feudales o capitalistas, no han dejado de ostentar “poder” para oprimir al pueblo.
Y desde la colina del pueblo, han sido las mujeres trabajadoras con sus luchas sindicales y sociales, las que han desbaratado o limitado el poder de los explotadores en franca lucha de clases y no las sesudas mentes del feminismo burgués y sus micro-cosmos post-modernos.
Los roles sociales son históricamente determinados por los modos de producción y modelos de sociedad, siendo esta la contradicción principal que define todas las demás, que solo serán cabalmente resueltas por medio de una revolución que elimine el sistema de explotación y opresión en el que vivimos. 
Pero volvamos al Público y sus artículos, un ejemplo del pasado domingo, de este discurso del feminismo radical P/B  es el articuloMillones de agresores” de la periodista Cristina Fallarás.
Luego de referirse a una encuesta en twitter en la que se afirma que en dos semanas más de 2 millones de mujeres denunciaron diversas agresiones machistas afirma:
La narración es masculina. No está, todas las narraciones: El relato de la Historia es masculino, las religiones son masculinas, la historia de la Literatura es masculina, los medios de comunicación son masculinos, la educación es masculina, la teoría y los movimientos políticos son masculinos, la elaboración legal es masculina, el desarrollo médico, científico, etc es masculino… Ojo, que me he cuidado muy mucho de poner “machista” en cada uno de los lugares donde pone “masculino”. Les dejo a ustedes la tarea.
Una evidencia que parece de Perogrullo y es esencial: Los más de dos millones de mujeres que narraron en la red tuiter, o sea en público, las agresiones sexuales sufridas –insisto, en sólo dos semanas– no lo hicieron en otro lugar. Queda claro que su silencio no se debía a un supuesto pudor, sino a que no tenían dónde hacerlo. Iría más allá y hablaría de prohibición, pero vamos a dejarlo en que el relato masculino al que me he referido antes se obstina en perpetuarse. O sea, directores, presidentes, consejeros de administración, rectores, magistrados, teóricos y todos, los etcéteras macho que se les ocurran.
No pretendo cuestionar las denuncias, mas si llamar la atención sobre algo implícito en el discurso feminista radical P/B,  la infantilización de las relaciones sexuales entre adultos, como parte de una eterna y deseada adolescencia en las sociedades burguesas desarrolladas y su síndrome de Peter Pan. Una sociedad atomizada, individualista y plagada de miedos al otro.
Sí, porque parece, según ese discurso, que todas las mujeres son niñas adolescentes, que no saben responder a cualquier insulto o tocamiento indeseado.
Las mujeres de las clases populares que han visto la explotación desde niñas, no tienen tanto problema para responder de forma contundente a estas situaciones. Ahora bien, si nos referimos a mujeres criadas según los cánones “ hipócrita correctos” de la P/B y su moralina puritana, puede ser que si tengan un problema para integrarse en el mundo real de la sociedad capitalista y sus valores “reales”, muy distintos de los que les enseñaron en su burbuja acríticamente correcta.
Otro ejemplo más de sutil de manipulación de la historia, también del domingo en el Público, lo tenemos en la entrevista a Nathalie Baye que afirma: "Entre hombres y mujeres hay una guerra no escrita"
La prestigiosa actriz rinde homenaje a esta generación de mujeres en la película ‘Las guardianas’, del director Xavier Beauvois. Adaptación de la novela de Ernest Pérochon, el filme retrata un momento esencial en la historia del empoderamiento femenino.
Relata el film como, en plena 1ª Guerra Imperialista Mundial, las mujeres francesas tuvieron que asumir la responsabilidad en todas las ramas de la producción capitalista hasta que al final del sangriento conflicto, cuando volvieron los hombres, trabajadores y campesinos, tuvieron que cederles sus puestos en la industria y en las granjas.
En la entrevista se afirman cosas como las siguientes:
“Estas mujeres fueron las primeras revolucionarias y gracias a ellas se puede seguir viviendo hoy. Fueron pioneras y yo siento un gran orgullo porque hayan confiado en mí para contar la historia de estas mujeres en esa época —dice Baye—. Entrar en una historia como ésta es realmente una magnífica manera de llevar nuestros testimonios de admiración por esa generación de mujeres”.
Veamos, que alguien en Francia, olvide a las heroicas mujeres de La Commune, no es casual, señala cabalmente en qué lado se sitúa, pero si a esto, le añadimos que no habla de las otras mujeres que en Rusia, también en 1917, si cambiaron la historia de las mujeres y del mundo, resulta aun más evidente el carácter contra-revolucionario y reaccionario que rezuman sus afirmaciones.
Espero que este artículo sirva para reflexionar sobre estas cuestiones de la lucha ideológica y haya dado en el blanco para desmontar o poner en evidencia las falacias reaccionarias que oculta el discurso seudo radical feminista del diario Público y otros medios afines