domingo, 19 de junio de 2016

Curso Básico de Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Capítulo 14: La Revolución Burguesa Rusa de 1905: Desarrollo de las tácticas proletarias

Curso Básico de Marxismo-Leninismo-Maoísmo.
Capítulo 14: La Revolución Burguesa Rusa de 1905: Desarrollo de las tácticas proletarias
Capítulo 14

El siguiente documento ha sido redactado por el Partido Comunista de la India (Maoísta) y es utilizado como guía de estudio por sus cuadros. El blog “Cultura Proletaria” ha decidido, por su gran importancia y por el interés que suscita, traducir el documento al español.


Capítulo 14: La Revolución Burguesa Rusa de 1905: Desarrollo de las tácticas proletarias

La división en el POSDR se produjo en un momento de grandes cambios en la situación mundial. El período de 35 años de paz en Europa entre los países capitalistas fue roto con una serie de guerras. La era del imperialismo había comenzado y las nuevas potencias imperialistas comenzaron la lucha por el nuevo reparto del mundo. Estas potencias entraron en una serie de guerras regionales a causa de esto. Una guerra importante entre estas potencias fue la guerra ruso-japonesa de 1904-1905. Estas guerras regionales eran sólo una manera en la que las potencias imperialistas se preparaban para el nuevo reparto del mundo con la Primera Guerra Mundial de 1914-1918.
En este mismo período hubo un nuevo estallido de revoluciones. El sitio con la más alta incidencia de estas revoluciones fue en el Este de Europa y en Asia. La primera de ellas fue la revolución burguesa rusa de 1905, que fue seguida por la revolución turca, persa y la revolución burguesa en China. La más importante de estas revoluciones, desde el punto de vista de la proletariado y del desarrollo de las tácticas revolucionarias marxistas, fue la revolución rusa 1905. El punto de partida de esta revolución fue la guerra ruso-japonesa.
La guerra ruso-japonesa, que comenzó el 8 de febrero de 1904, terminó con la derrota del zar y un tratado de paz humillante el 23 de agosto de 1905. Los bolcheviques adoptaron una posición revolucionaria para la guerra, oposición a su propio gobierno y oposición a cualquier falsa noción de nacionalismo o patriotismo. Su enfoque fue el de que la derrota del zar sería útil, ya que debilitaría el zarismo y fortalecería la revolución. Esto es lo que realmente ocurrió. La crisis económica de 1900-1903 ya había agravado las dificultades de las masas trabajadoras. La guerra intensificó aún más este sufrimiento. Mientras la guerra continuaba y las fuerzas armadas rusas se enfrentaban a derrota tras otra, el odio del pueblo contra el zar aumentó. El pueblo reaccionó con la gran revolución de 1905.

El movimiento histórico se inició con una gran huelga dirigida por los bolcheviques, de los trabajadores del petróleo de Bakú, en diciembre de 1904. Esta fue la “señal” para una ola de huelgas y acciones revolucionarias en toda Rusia. En particular, la chispa de la tormenta revolucionaria fue el fusilamiento indiscriminado por parte de las fuerzas del zar contra un grupo de trabajadores, que protestaban desarmados en San Petersburgo, el 22 de enero de 1905. El intento del zar de aplastar a los trabajadores violentamente inspiró una respuesta aún más feroz de las masas. El conjunto de 1905 fue un período creciente del poder político de los trabajadores, la toma de granos de los terratenientes por los campesinos, e incluso una revuelta de los marineros rusos, del barco Potemkin, mostraban este crecimiento. El zar trató de desviar la lucha dos veces, ofreciendo por primera vez una “consulta popular” y, luego, un “medio legal”: la Duma (la Duma es el parlamento ruso). Los bolcheviques rechazaron las dos propuestas, mientras que los mencheviques decidieron participar en la Duma. El punto álgido de la revolución fue entre octubre y diciembre de 1905. Durante este período, el proletariado, por primera vez en la historia del mundo, creó los Soviets de Diputados Obreros, que eran asambleas de delegados de todas las fábricas y empresas. Los soviets fueron el embrión del poder revolucionario, y se convirtieron en el modelo para el poder soviético, creador después de la revolución socialista de 1917. Con una fuerte acción política en toda Rusia en octubre, las luchas revolucionarias continuaron subiendo hasta que se produjeron los levantamientos armados dirigidos por los bolcheviques en diciembre en Moscú, y otras ciudades y nacionalidades en todo el país, fueron brutalmente aplastadas y la marea de la revolución comenzó a recular. La revolución sin embargo no fue aplastada, y los obreros y campesinos revolucionarios recularon lentamente, siempre luchando con el viejo Estado. Más de un millón de trabajadores participaron en huelgas en 1906 y 740.000 en 1907. El movimiento campesino abrazó cerca de la mitad de los distritos de la Rusia zarista en la primera mitad de 1906, y alrededor de una quinta parte en la segunda mitad del año. Mientras, la cresta de la revolución había pasado. El 3 de junio de 1907, el zar llevó a cabo un golpe de estado, disolvió la Duma que había creado, y retiró incluso hasta los derechos limitados que se había visto obligado a conceder durante la revolución. Un período de intensa represión bajo el primer ministro zarista, Stolypin, llamada reacción Stolypin, comenzaba. Periodo que se prolongó hasta la próxima ola de huelgas y luchas políticas en 1912.
A pesar de que la revolución de 1905 había sido derrotada, sacudió los cimientos del régimen zarista. En el corto espacio de tres años, la clase obrera y el campesinado ganaron una rica educación política. Fue también el período en el que bolcheviques, debido a su práctica, hicieron correcciones y desarrollaron mejor su comprensión revolucionaria en cuanto a la estrategia y a la táctica del proletariado. Fue en el transcurso de esa revolución que el entendimiento bolchevique respecto a los amigos y enemigos de la revolución, a las formas de lucha y a las formas de organización quedó firmemente establecido.
Los bolcheviques y mencheviques tuvieron una comprensión opuesta de todas las cuestiones anterioremente mencionadas. La comprensión menchevique era la comprensión reformista y legalista que había crecido en muchos miembros de la Segunda Internacional. Se basaba en el entendimiento que la revolución rusa, siendo una revolución burguesa, tenía que ser conducida por la burguesía liberal, y, por lo tanto, el proletariado no debería tomar medida alguna que asustase a la burguesía y la llevase a los brazos del zar. Y la comprensión bolchevique, por otra parte, fue la comprensión revolucionaria de que el proletariado no podía esperar que la burguesía liderase la revolución y tendría que tomar él mismo el liderazgo de la revolución. Fue sobre esta base revolucionaria que los bolcheviques desarrollaron su comprensión sobre todas las demás cuestiones estratégicas y tácticas importantes de la revolución.
Así, los bolcheviques convocaron al pueblo a continuar y aumentar la revolución y derrocar al zar mediante la insurrección armada; los mencheviques intentaron controlar la revolución dentro de un marco pacífico y trataron de reformar y mejorar el zarismo; los bolcheviques llamaban al liderazgo del proletariado, el aislamiento de la burguesía liberal y una fuerte alianza con el campesinado; los mencheviques aceptaron una alianza con la dirección de la burguesía liberal y no consideraron al campesinado como una clase revolucionaria que debía ser aliada. Los bolcheviques estaban dispuestos a participar en un gobierno revolucionario provisional que se formase en base a la revuelta del pueblo victorioso y llamó al boicot de la Duma ofrecida por el zar; los mencheviques estaban dispuestos a participar en la Duma y propusieron que ésta se convirtiese en el centro de las “fuerzas revolucionarias” del país.
La comprensión menchevique no era un ejemplo aislado de una tendencia reformista. De hecho, la comprensión menchevique estaba completamente representada por las posiciones de los principales partidos y líderes de la Segunda Internacional en aquella época. Por lo tanto, Lenin y los bolcheviques no sólo estaban luchando contra el reformismo de los mencheviques, sino también contra la comprensión reformista que entonces dominaba a los llamados partidos marxistas de la Internacional. Las formulaciones de Lenin eran una continuación y desarrollo de la comprensión revolucionaria de Marx y Engels. Fue un mayor desarrollo de las tácticas revolucionarias marxistas aplicadas en las nuevas condiciones provocadas por la nueva fase del capitalismo, el imperialismo. Lenin sintetizó estas tácticas en muchos escritos durante el curso de la revolución, y, en particular, en su libro, “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática“. Este libro escrito en julio de 1905, después de que los bolcheviques y los mencheviques se separaran en el Congreso del POSDR, sacó a la luz las diferencias en la estrategia y en la táctica propuestas por los dos grupos.
Los principios tácticos fundamentales presentados por Lenin en esta y otras obras son:
1) El principio táctico más fundamental en el que se basan todos los escritos de Lenin es que el proletariado puede y debe ser el líder de la revolución democrático-burguesa. Y para hacer esto eran necesarias dos condiciones. En primer lugar, era necesario que el proletariado tuviese un aliado que estuviese interesado en una victoria decisiva sobre el zarismo y que estuviese dispuesto a aceptar la dirección del proletariado. Lenin consideraba que el campesinado era ese aliado. En segundo lugar, era necesario que la clase que estaba luchando contra el proletariado por dirigir la revolución (la burguesía liberal), fuese forzada a salir de la lucha por el liderazgo y al aislamiento. Así, la esencia fundamental del principio táctico de Lenin, la dirección del proletariado, significaba, al mismo tiempo, la política de alianza con el campesinado y el aislamiento de la burguesía liberal.
2) En los que respecta a las formas de lucha y de organización, Lenin consideraba que el medio más eficaz para derrocar al zarismo y fundar una república democrática era un levantamiento armado victorioso del pueblo. Llevando esto a la práctica, Lenin llamó a las masas a las huelgas políticas y al continuo armamento de los trabajadores. También reclamó la jornada de trabajo de 8 horas y otras demandas inmediatas para la clase obrera, alcanzando estas medidas de una forma revolucionaria al ignorar las autoridades y las leyes zaristas. De la misma forma, defendió la formación de comités revolucionarios de campesinos para lograr cambios como la apropiación de la tierra de una manera revolucionaria. Básicamente, tácticas para desprestigiar a las autoridades, paralizando la máquina estatal del zar y lanzándose a la iniciativa las masas. Esto llevó a la formación de comités de huelga revolucionarios en las ciudades y en el campo (a través de los comités revolucionarios de campesinos), que más tarde evolucionaron en los Soviets de diputados obreros y Soviets de Diputados Campesinos.
3) Lenin consideró también que la lucha revolucionaria no debía detenerse tras la victoria de la revolución burguesa y la fundación de la república democrática. Propuso que era deber del partido revolucionario hacer todo lo que fuese posible para que la revolución democrática burguesa fue seguida de la revolución socialista. De esta manera estaba dando forma concreta al concepto de revolución ininterrumpida de Marx.
Estos principios tácticos se convirtieron en la base para la práctica bolchevique durante el período siguiente. Dirigieron la victoria del proletariado en la revolución de octubre de 1917 y el establecimiento del primer Estado por el proletariado.

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