viernes, 9 de octubre de 2015

¡40 AÑOS DE LA VICTORIA DE KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA! Un documento del camarada Abel Kelen (parte VI)



Evidentemente, es fácil tener razón cuando se monopoliza la palabra, la información, etc. «La mentira viaja con los gastos pagados por el gobierno», decía Robespierre. Ante los apabullantes medios de propaganda del imperialismo es difícil restablecer la verdad histórica sobre Kampuchea Democrática. De esta forma, la historia de Camboya no comienza el 17 de abril de 1975, contrariamente a las elucubraciones sobre «el año cero» del sacerdote Ponchaud y del diario France Soir. Sin embargo, podemos compartir aquí unas declaraciones de Nuon Chea durante su proceso. Que el lector no se enfade por su extensión. Son palabras demasiado justas como para ser silenciadas. En cambio, en lo que respecta a las otras versiones, aún no hemos acabado de escucharlas.

«…me gustaría responder a las alegaciones de los fiscales en las que afirman que el PCK empleó la violencia revolucionaria incluso antes de 1975. Esas afirmaciones muestran que ellos abordan los acontecimientos de Camboya desde un solo punto de vista. Pretenden no saber nada, no haber visto nada y no haber escuchado ningún otro punto de vista. En la jerga jurídica eso se llama «la justicia de los vencedores». Os recuerdo que antes de decidirse a emprender la lucha armada para la liberación del país, numerosos miembros del PCK así como civiles fueron ejecutados, detenidos, torturados y desaparecidos clandestinamente todos los días. Todos los camboyanos recuerdan todavía esos sucesos. Este tipo de violencia existió bajo todos los regímenes que gobernaron Camboya, y las víctimas eran campesinos y todos ellos inocentes. Para comenzar, tomemos el caso del colonialismo francés. Francia colonizó Camboya durante cerca de un siglo. Este régimen recurría siempre a la violencia por medio de detenciones, ejecuciones de campesinos desarmados… en el pueblo de Krang Leav, en la provincia de Kampong Chnang, esos campesinos no tenían los medios para pagar los impuestos y se manifestaron para exigir justicia. Pero, finalmente, los campesinos fueron los perdedores y el nombre de su pueblo fue cambiado por los franceses para pasar a llamarse «Pueblo de la bestialidad», o «Phum Tearunakamm» en lengua jemer. ¿Acaso no es eso violencia?

En Sangkum Reastr Niyum, los bulldozers demolieron las casas y los arrozales que pertenecían a los campesinos de Andaeuk Haeb, en Samlaut, en la provincia de Battambang. Se apoderaron de las tierras de la gente que habitaba allí desde hacía varias generaciones. Cuando protestaron con el fin de proteger sus bienes, los soldados dispararon sobre esas gentes que estaban desarmadas sin preocuparse de saber si eran hombres, mujeres, jóvenes o ancianos. Y, lo que es aún peor, las autoridades trataron de matar a más personas que habían cogido miedo y habían huido al bosque. Después, las autoridades acusaron a los propietarios de esas tierras de ser jemeres rojos. ¿No es sino en casos como éste donde se encuentran los orígenes de la violencia y del sufrimiento de la población?

Bajo el régimen de Lon Nol, apoyado por Estados Unidos, los soldados violaban a las mujeres, robaban los bienes del pueblo y mataban en todas partes adónde iban. Decapitaban a las gentes y clavaban sus cabezas sobre estacas, simplemente porque sospechaban que la población se oponía al régimen o porque estaban implicados en la revolución de los jemeres rojos. Los soldados de Lon Nol violaban sistemáticamente a las mujeres, saqueaban sus pertenencias y expulsaban por la fuerza a la gente de sus hogares.

Las minorías vietnamitas fueron masacradas por toda Camboya. Los Estados Unidos arrojaron toneladas de bombas sobre los pueblos, las casas, los arrozales y las pagodas. Decenas de miles de personas, civiles entre ellos, niños, ancianos y mujeres embarazadas y personas discapacitadas fueron asesinadas. ¿No es acaso esto un crimen contra la humanidad o un genocidio?

En 1979, Vietnam invadió y ocupó Camboya. En los años siguientes trasladaron la artillería para bombardear los campos de refugiados situados a lo largo de la frontera entre Camboya y Tailandia. Las viviendas fueron quemadas, las propiedades destruidas, numerosas personas perdieron la vida, entre ellas niños, mujeres, personas mayores y discapacitados.» (…)

«Si se afirma que el PCK recurrió a la violencia antes de 1975, ¿por qué los co-fiscales no presentan la realidad concerniente a los acontecimientos que se produjeron en el otro lado, cometidos contra el pueblo camboyano? Quiero constatar que los co-fiscales han insistido en recalcar las ejecuciones durante la guerra y han tratado de establecer una relación con las ejecuciones que se produjeron inmediatamente después del fin de la guerra. Obrando de esta manera, tratan de demostrar a la cámara que el PCK tenía un plan sistemático. Pero es injusto establecer esta relación. Si matar durante una guerra constituye un plan sistemático, ¿por qué entonces la parte contraria en esa guerra no es perseguida por los co-fiscales?

El PCK tenía un plan para hacer la guerra con el fin de liberar al país de la destrucción. La estrategia en el combate era la de vencer al enemigo, lo que en sí mismo no es un acto ilegal. En numerosos países del mundo, las personas luchan contra su gobierno en nombre de la causa en la que creen, y exigen cambios y, en especial, el derecho a decidir su propio destino y el de sus países.

Por citar algunos ejemplos, Sri Lanka, Siria, Libia, Vietnam e Iraq. Todos esos países han conocido una guerra civil y, durante esas guerras, las diversas facciones elaboraron planes para destruir al enemigo.

Si la Cámara estima que la planificación de una guerra constituye una intención criminal, como afirman los co-fiscales, entonces hay que perseguir a los dirigentes de esos países, y a los gobiernos… y a los jefes de la oposición, y sobre todo, a Estados Unidos, Vietnam y los dirigentes camboyanos actuales. No basta con perseguir únicamente al cuerpo del cocodrilo y permitir a la cabeza y a la cola escapar a la ley».

«Los co-fiscales pretenden que el PCK cercó Phnom Penh y que ello provocó penurias alimentarias. La acusación señala igualmente que fue inhumano bombardear las bases militares de Lon Nol establecidas en la ciudad. Sin embargo, la acusación no dice que los soldados de Lon Nol estaban equipados con artillería suministrada por Estados Unidos y que éstos arrojaron millones de municiones, así como más de 500.000 toneladas de bombas que devastaron el país, destruyeron casas, bienes, animales, granjas… y mataron a decenas de miles de personas (…) ¿No es esto un crimen o un acto inhumano?
Los criminales de guerra Richard Nixon y Henry Kissinger

Los americanos lanzaron sobre Camboya tres veces más bombas que sobre Japón durante la segunda guerra mundial. Para el PCK, los habitantes de las ciudades no eran enemigos, contrariamente a lo que adelanta la acusación. Los habitantes de Phnom Penh eran principalmente obreros, campesinos, pequeño-burgueses e intelectuales, de los cuales el PCK tenía de necesidad de contar con sus fuerzas para construir la revolución».

«Me gustaría igualmente responder a las alegaciones de la acusación en relación sobre que el régimen de Kampuchea Democrática habría sido un Estado esclavista. Eso no es verdad. Mis compatriotas saben que el PCK no luchó por liberar el país con el objetivo de sojuzgar a la población, como manifiesta la acusación. Muy al contrario, el PCK liberó al pueblo, el cual estaba siendo sojuzgado. Debemos todos comprender bien que antes de la liberación del 17 de abril de 1975 la mayoría de los campesinos eran pobres: no podían satisfacer sus necesidades básicas cotidianas, estaban enfrentados a grandes dificultades, no había servicios públicos ni protección social para los pobres, la corrupción era omnipresente, la corrupción y la injusticia estaban profundamente enraizadas en las altas jerarquías camboyanas… Así, la gente fue volviéndose cada vez más pobre. Los pobres debían pedir dinero prestado a los ricos para poder cubrir sus necesidades básicas, acudir al médico y pagar sus impuestos. Los ricos, por su parte, se aprovechaban de esta situación y acosaban a los pobres, exigiéndoles un interés a su discreción y practicando tipos usurarios. Los intereses mensuales podían alcanzar no menos del 50 por ciento del capital prestado. Teniendo en cuenta este tipo de interés excesivo, la gente no tenía los medios necesarios para devolver sus deudas. De esta forma, los acreedores confiscaban su granja, su arroz y su casa, y cuando la gente ya no tenía ni granja, ni arroz, ni casa, se veían obligados a trabajar como esclavos para poder devolver una deuda de la que no podrían nunca hacer frente. Muy a menudo, se veían obligados a vender a sus hijos para que trabajaran como esclavos para otras personas a cambio de alimentos. Este tipo de explotación y la miseria de la población era uno de los numerosos problemas que el PCK estaba determinado a resolver al liberar al país y a su pueblo de la esclavitud, de la explotación de los seres humanos y de la invasión de su territorio por parte de otros países. Y, para ello, había que construir un país donde cada uno viviera en igualdad, beneficiándose de la independencia, de la autonomía; un país que decidiera por sí mismo su destino (…) el PCK no concibió nunca una política cualquiera o un plan destinado a reducir a la población al esclavismo, a privarles de alimentos, a forzarles a trabajar o a matarlos. Al contrario, a mediados de 1976, el Comité Permanente preparó y adoptó un plan para cuatro años para la construcción del socialismo en todos los dominios». (27)

Nuon Chea, y Pol Pot antes que él, no negaron nunca que haya habido errores y crímenes, pero los resitúan en su contexto: mentiras de ciertos cuadros locales sobre las condiciones de trabajo en las cooperativas, venganzas personales contra los habitantes de las ciudades por parte de campesinos que habían sufrido durante la guerra, la inexperiencia y las presiones ejercidas por los complots vietnamitas, etc. Es evidente asimismo que los cuadros del PCK tienen grandes responsabilidades. Por ejemplo, debilidad en la aplicación del centralismo democrático, un punto de vista metafísico de la lucha de clases bajo el socialismo, etc. Pero las condiciones históricas objetivas no deber ser olvidadas. «Los revolucionarios son los herederos de situaciones envenenadas», como decía muy justamente Catherine Quiminal. (28) Hay que tener en cuenta que Kampuchea Democrática no ha tenido más que tres años y ocho meses para reconstruirse y desarrollarse, y tanto el aislamiento de la revolución camboyana como el grado de destrucción sufrido durante la guerra, además de la traición de Vietnam, no ha sido escogido por los revolucionarios de Camboya, sino que han tenido que hacer frente a ello. Era eso o no continuar con la revolución.

Y entonces los monopolios imperialistas imponen a Camboya la división internacional desigual del trabajo que las masas obreras pagan con sus vidas. El canalla del fiscal Andrew Cayley (29) tuvo la vergüenza de declarar: «Los acusados que están ante vosotros son ladrones del tiempo y vulgares asesinos de una generación entera de camboyanos. Han robado decenios de desarrollo y de prosperidad a ese país». Se quería hacer creer a las masas que no es el imperialismo el responsable de la miseria pasada y presente de Camboya, que no es el que «roba decenios de desarrollo y de prosperidad a ese país». Evidentemente Kampuchea Democrática no ha llevado a cabo la reconstrucción del país con la ayuda de las instituciones financieras internacionales que entregan las riquezas del pueblo en las manos de los monopolios imperialistas. Evidentemente cuando ni la tierra ni las fábricas pertenecen a los imperialistas y a sus marionetas locales, cuando los explotadores no pueden sobreexplotar la fuerza de trabajo de los pueblos dominados, consideran a la producción agrícola de Kampuchea Democrática como un «sometimiento a la esclavitud».

¡Mentiras y calumnias enormes se han arrojado contra esta revolución! Y no hace falta ser comunista para reconocerlo. El intelectual norteamericano Noam Chomsky, al que no se le puede acusar de simpatía por el Comunismo, declaraba sin embargo con honestidad lo siguiente a propósito del término «el genocidio de los Jemeres rojos»: «Hay que ser un poco prudente a propósito de este asunto de «genocidio» (…). No es evidente que Pol Pot haya matado a tantísima gente, o incluso simplemente a más gente que la que Estados Unidos mató en Camboya en la primera mitad de los años 70. Nosotros no hablamos de «genocidio» más que cuando son los otros los que masacran [Estados Unidos bombardeó e invadió Camboya a partir de 1969, y apoyó a las fuerzas de las derechas anti-parlamentarias durante una guerra civil que duró hasta 1975; Pol Pot gobernó el país entre 1975 y 1978]. Hay, por tanto, mucha indeterminación en cuanto a la importancia exacta de la masacre perpetrada por Pol Pot, pero el mejor estudio que existe hoy estima las muertes en Camboya, entre todas las causas posibles, durante el periodo de Pol Pot, en una cifra de varios centenares de miles, hasta un máximo de un millón. Así pues, echad simplemente un vistazo a la masacre que tuvo lugar entre 1970 y 1975, el periodo en el cual nosotros somos los responsables, en este caso los muertos fueron también centenares de miles

1 comentario:

pedro palo dijo...

Gracias companeros Dazibao rojo por estas publicaciones de tanta necesidad para el proletariado revolucionario, necesidad del conocimiento sobre la revolucion comunista en Kampuchea y sobre el liderazgo del gran maestro POL POT. Con esto se ayuda a la claridad frente a que miles de gamines intelectualuchos tergiversan dia a dia la ejemplarizante guerra popular en Kampuchea liderada por el gran lider POL POT.
La guerra popular en Vietnam es la mas aplastante derrota que han sufrido el genocida que gobierna el mundo capitalista: el imperialismo yankee.
Las ensenanzas del Partido de los trabajadores de Vietnam y su gran liderazgo de Ho Chi Ming trajo la victoria. Pero que hizo ese partido y que nos ha legado? movilizo a las masas, la clase como tal en la guerra popular, pelio el nino y el viejo, las ninas y las mujeres mayores jugaron un papel extraordinario para el triunfo de la guerra popular y de garantizar aplastarle el culo a los imperialistas. La tecnologia militar estaba en manos de los imperialistas Francia, Japon, yankee etc.La resistencia vietnamita solo tenian las manos y una conciencia de clase elevada e inducida por el partido y las ideas comunistas. Prueba esta verdad de que el pueblo es todo poderoso y es la fuerza supremamente peligrosa que no hay fuerza alguna capaz de detenerlo, y esta experiencia le importa un culo a los imperialistas y en particular a los yankees que tienen una cola reseca facil de incendiarsele. La economia de los imperialistas es bastante vulnerable de irse de culo, si el Partido sabe organizar y dirigir las amplias masas en Norteamerica, no pegara un brinco si se logra la capacidad de un liderazgo maoista en ese imperio de saber como darle unos estruendosos golpes de muerte.
Los malditos revisionistas trabajan incesantemente por desdibujar esa preciosa sangre derramada del proletariado kampucheano, ese lindo ejercito rojo bajo el liderazgo del gran dirigente Pol Pot, que rompio tajantemente con el capitalismo de fondo su ideologia. Esto no lo podia permitir el imperio yankee y los abiertos mamatetas de los revisionistas dirigentes Vietnamitas y su papa el revisionismo sovietico. Todos estos malditos canallas jamas se les perdonara y seran castigados por la clase que no traiciona la historia de la lucha de clases y todos los martires de la revolucion mundial MLM.
La cruzada contra el comunismo es el pan diario, cientos de escritores han sido corrompidos por bolsas llenas de dinero para que cantaleteen diariamente atraves de los medios de comunicacion llevando las ensenanzas de Hitler: una mentira contada millones de veces terminara sonando como verdad. Pero Lenin siempre destaco que lo importante es el proletariado, no es cuanta mentira le han inyectado sino que su realidad es de hambre y miseria, esa es la que cuenta para la realidad de una verdadera guerra popular pues ella tiene que estar alimentada de las masas, de la clase organizada y dirigida por un partido comunista maoista militarizado MLM como garantia de triunfo con guerra popular hasta el fin del Comunismo.
Gloria al todo poderoso Pensammiento Gonzalo!!!
Gloria al todo poderoso PCP!!!