jueves, 8 de octubre de 2015

¡40 AÑOS DE LA VICTORIA DE KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA! Un documento del camarada Abel Kelen (parte V)


La guerra jemer-vietnamita va a implicar a otros actores extranjeros con sus propios intereses. EE.UU., deseoso de no dejar que la influencia de la URSS se extienda en Asia, va a apoyar al gobierno de Kampuchea Democrática contra Vietnam, al igual que la China de Deng Xiaoping, en este caso también a causa de sus conflictos con la URSS. Lo que es importante subrayar es que las misiones de la ONU en Camboya (MIPRENUC Y APRONUC) (21) no consiguen imponer el desarme de los resistentes «jemeres rojos» ni su estrategia de acuerdos de paz con la vista puesta en la celebración de elecciones «democráticas». Y eso a pesar de los compromisos que trataron de imponer a los dirigentes chinos. La ocupación vietnamita se retirará del país en 1991 y la ONU pondrá fin a su misión en 1993, después de haber dejado el triste recuerdo de numerosos casos de violaciones de niños cometidas por los soldados de la APRONUC. La misión de la ONU fue un fiasco total. Los «jemeres rojos» continuaron siendo una fuerza de guerrilla importante hasta 1998, fecha de la implosión del movimiento. En 1996, Ieng Sary toma la vía de la traición llevándose con él a 4.000 combatientes. El movimiento se encontrará debilitado con una última bolsa de resistencia en Anlong Veng. La traición de Ta Mok, organizando una parodia de tribunal popular contra el antiguo dirigente Pol Pot y otros cuadros, significará la caída definitiva de los «jemeres rojos». Los últimos «jemeres rojos» que juzgaron a Pol Pot como «traidor» serán los mismos que liquidarán el movimiento armado, lo que comportará el abandono de las riquezas de Camboya y de su fuerza de trabajo en beneficio de los imperialistas. La historia ha dictaminado quiénes eran los traidores.

II. LA VENGANZA DE LOS IMPERIALISTAS

El imperialismo es misericordioso. No tiene problema alguno en rendir homenajes a Mandela por haber tendido los brazos a los opresores de su pueblo y unirse a su causa. Pero como el dios de la Biblia, su misericordia sólo es equiparable a su venganza contra los insumisos. Los condena a cadena perpetua en su vida material y emprende la tarea de ensuciar su memoria y su lucha en las cabezas del pueblo por los siglos de los siglos, cuando no los asesina como en el caso de Ernesto Guevara, Amilcar Cabral, Um Nyobé, Thomas Sankara, Edith Lagos y tantos otros dignos hijos e hijas del pueblo.

Conviene en este punto volver a la reciente condena a perpetuidad de los últimos dirigentes todavía vivos de Kampuchea Democrática pronunciada por el tribunal imperialista que lleva el nombre de «Cámaras extraordinarias en el seno de los Tribunales Camboyanos» (CETC). No es un secreto que ese tribunal ha sido instaurado gracias al dinero de los imperialistas, entre los que se encuentran los explotadores de Camboya: EE.UU y Francia. (22) También participaron otros países que ayudaron con equipamiento y formación militar al régimen de Lon Nol, como Japón y Australia:

«El pago de los salarios del personal nacional depende íntegramente (subrayado por nosotros) de las contribuciones voluntarias de los países amigos de las CETC. Los principales países donantes según su composición nacional son Japón, la Unión Europea, Australia, Alemania y el Reino Unido». (23)

Se comprenderá fácilmente que este tribunal no es el de la «Justicia» con una gran «J» como nos lo quieren presentar, sino el de la venganza organizada de los saqueadores imperialistas en una gran campaña de criminalización del Comunismo y de sumisión de Kampuchea. El abogado de Nuon Chea, Victor Koppe, tuvo la valentía de poner en cuestión la legitimidad del tribunal, manifestando que éste tenía como objeto en realidad llevar a cabo «una ofensiva generalizada contra el comunismo como tal». (24) En efecto, ¿no reprochó el tribunal a Nuon Chea, el cual aún se considera marxista-leninista, de haber leído a Stalin y a Mao? Dejando de lado las maniobras deshonestas del tribunal, como el hecho de que la mayoría de los testigos fueron de la acusación -35 testigos por los co-fiscales, contra 4 para la defensa (!)- y que ni Norodom Sihanouk ni seis altos funcionarios del partido en el poder no respondieron a la convocatoria de los jueces, (25) lo esencial está en la sentencia pronunciada por el tribunal. El 7 de agosto de 2014, Nuon Chea y Khieu Samphan fueron condenados a cadena perpetua. ¿Su delito? «Crimen contra la humanidad», ¡por supuesto! He aquí según las palabras del tribunal, lo que constituye un crimen contra la humanidad:

«…Nuon Chea y Khieu Samphan, junto con los otros miembros del Comité Permanente y del Comité Central y los ministros del gobierno y los secretarios de Zona, participaron en una empresa criminal común. Este grupo de personas tenía como proyecto común realizar una revolución socialista rápida, (26) por todos los medios, a favor de un «gran salto adelante». La Cámara está convencida de que ese proyecto común fue puesto en práctica con la ayuda, entre otros medios, de políticas que tenían por objeto trasladar por la fuerza a los habitantes de las ciudades y proceder a desplazamientos forzados de poblaciones entre las distintas zonas rurales. En consecuencia, en abril de 1975, durante la primera fase de desplazamientos de la población, los soldados jemeres rojos procedieron a llevar a cabo la evacuación forzosa de Phnom Penh y a desplazar al menos a dos millones de personas bajo pretextos falaces y amenazas, a menudo bajo la presión de las armas, prácticamente sin avisar, y en una situación dominada por el terror y los actos de violencia. Una vez expulsada, la población de Phnom Penh padeció un asedio prolongado caracterizado por las penurias alimentarias, de tal manera que resultó gravemente debilitada. Es en tal estado de debilitamiento que la población fue obligada a marchar hacia las zonas rurales durante el mes más cálido del año, prácticamente sin alimentos, sin agua ni cuidados médicos, ni alojamiento o medios de transporte. Toda la población de Phnom Penh sin excepción fue evacuada, incluidos los monjes, los ancianos y los niños, los enfermos y los heridos que se encontraban en los hospitales, las mujeres embarazadas y las que acababan de dar a luz. Hay numerosos casos en los que los soldados jemeres rojos fusilaron y mataron a civiles durante la evacuación y numerosas personas murieron de agotamiento, de malnutrición o de enfermedad».

«La Cámara de primera instancia está igualmente convencida de que Nuon Chea y Khieu Samphan pusieron en obra el proyecto común recurriendo a una política consistente en llevar a cabo medidas específicas contra los antiguos soldados y funcionarios de la República Jemer. Esta política tuvo en especial por resultado la ejecución de Tuol Po Chrey inmediatamente después del 17 de abril de 1975, y de al menos 250 soldados y funcionarios de la República Jemer que habían sido llevados de Pursat».

Se observa claramente que en ninguna parte del informe del tribunal se menciona la palabra «genocidio», lo que –estamos seguros- no impedirá a los medios burgueses y a los intelectuales reaccionarios propagar esa palabra cada vez que se refieran a Pol Pot y a Kampuchea Democrática (el término tiene como objetivo asustar a la opinión pública). Así, lo que ha sido considerado como «crimen contra la humanidad» es principalmente:

1. La evacuación de la población de Phnom Penh..

2. La ejecución de antiguos soldados y funcionarios del dictador Lon Nol.

Hemos visto más arriba por qué los dirigentes del PCK habían tomado la decisión de la evacuación de Phnom Penh. Pero los acusadores hacen como que desconocen las circunstancias de esta decisión. No se atrevieron a dar su opinión sobre lo que había que haber hecho. Así pues, el propio documento de la sentencia estipula:

«Una vez expulsada, la población de Phnom Penh padeció un asedio prolongado caracterizado por las penurias alimentarias, de tal manera que resultó gravemente debilitada».

Pero por supuesto el tribunal hace como que no sabe que los evacuados fueron llevados a las cooperativas precisamente para solucionar el problema alimentario, y que, por tanto, no se les desplazó gratuitamente con el objetivo de hacerlos morir. Y de esta situación que atravesaba Phnom Penh, el tribunal pretendía responsabilizar a los «jemeres rojos» y no a los culpables de esa situación; es decir, a los imperialistas americanos y sus terribles bombardeos. Y además hay que tener en cuenta la situación en la que se encontraban todos los países dominados, en su gran mayoría países agrícolas que podían autoalimentarse pero que estaban sujetos –en razón de la división del trabajo impuesta por las grandes compañías extranjeras- a tener que exportar sus cultivos alimentarios en beneficio de los países imperialistas y a estar obligados a importar los alimentos de esos mismos países. Pero ni mucho menos era la intención de los acusadores –asalariados del imperialismo- la de poner en cuestión una situación catastrófica creada por el sistema económico de sus amos. Y sin hablar del negacionismo repugnante en lo que concierne a la intensidad de los bombardeos norteamericanos y sus consecuencias sobre la economía del país y el peligro que representaban para el futuro del pueblo de Kampuchea. En aquellas condiciones, no evacuar la ciudad habría significado la muerte para todos sus habitantes. Si no hay nadie o demasiados pocos brazos para cultivar la tierra en un país arrasado por la guerra y cuya economía está esencialmente dominada por la agricultura, es evidente que la hambruna habría golpeado fuerte y que una masa considerable de personas acabarían muriendo. ¡Quién no reconoce esta verdad tan simple es, o bien un hipócrita o bien un cretino!

Lo que realmente quieren decir los miserables que se horrorizan por la evacuación de la ciudad es que las fuerzas de la Resistencia no deberían haber ganado la guerra, y que Phnom Penh debería haber quedado bajo control de los norteamericanos y sus lacayos de la camarilla Lon Nol- Sirik Matak. Lo que ellos atacan realmente es el cambio de clase en el poder en la sociedad que se produjo tras la caída de Phnom Penh.



En cuanto a la acusación hecha contra los dirigentes camboyanos de haber matado –en tiempo de guerra- a sus enemigos más peligrosos, es muy ridícula y no sirve, ni más ni menos, que para atacar a la revolución como tal. Se percibe en este caso la influencia de la diáspora camboyana en el extranjero, entre la que se incluyen los antiguos funcionarios y partidarios del régimen del golpe de estado de Lon Nol-Sirik Matak, los cuales encontraron refugio en EEUU y en Francia, países protectores tanto de Lon Nol, fallecido bajo el sol de Miami, como de Sosthène Fernández, quien tras llevar una vida confortable en «el país de los derechos del Hombre», retornó a Camboya donde florecieron sus buenos negocios tras la liberalización de la economía.

1 comentario:

pedro palo dijo...

Gracias companeros Dazibao rojo por estas publicaciones de tanta necesidad para el proletariado revolucionario, necesidad del conocimiento sobre la revolucion comunista en Kampuchea y sobre el liderazgo del gran maestro POL POT. Con esto se ayuda a la claridad frente a que miles de gamines intelectualuchos tergiversan dia a dia la ejemplarizante guerra popular en Kampuchea liderada por el gran lider POL POT.
La guerra popular en Vietnam es la mas aplastante derrota que han sufrido el genocida que gobierna el mundo capitalista: el imperialismo yankee.
Las ensenanzas del Partido de los trabajadores de Vietnam y su gran liderazgo de Ho Chi Ming trajo la victoria. Pero que hizo ese partido y que nos ha legado? movilizo a las masas, la clase como tal en la guerra popular, pelio el nino y el viejo, las ninas y las mujeres mayores jugaron un papel extraordinario para el triunfo de la guerra popular y de garantizar aplastarle el culo a los imperialistas. La tecnologia militar estaba en manos de los imperialistas Francia, Japon, yankee etc.La resistencia vietnamita solo tenian las manos y una conciencia de clase elevada e inducida por el partido y las ideas comunistas. Prueba esta verdad de que el pueblo es todo poderoso y es la fuerza supremamente peligrosa que no hay fuerza alguna capaz de detenerlo, y esta experiencia le importa un culo a los imperialistas y en particular a los yankees que tienen una cola reseca facil de incendiarsele. La economia de los imperialistas es bastante vulnerable de irse de culo, si el Partido sabe organizar y dirigir las amplias masas en Norteamerica, no pegara un brinco si se logra la capacidad de un liderazgo maoista en ese imperio de saber como darle unos estruendosos golpes de muerte.
Los malditos revisionistas trabajan incesantemente por desdibujar esa preciosa sangre derramada del proletariado kampucheano, ese lindo ejercito rojo bajo el liderazgo del gran dirigente Pol Pot, que rompio tajantemente con el capitalismo de fondo su ideologia. Esto no lo podia permitir el imperio yankee y los abiertos mamatetas de los revisionistas dirigentes Vietnamitas y su papa el revisionismo sovietico. Todos estos malditos canallas jamas se les perdonara y seran castigados por la clase que no traiciona la historia de la lucha de clases y todos los martires de la revolucion mundial MLM.
La cruzada contra el comunismo es el pan diario, cientos de escritores han sido corrompidos por bolsas llenas de dinero para que cantaleteen diariamente atraves de los medios de comunicacion llevando las ensenanzas de Hitler: una mentira contada millones de veces terminara sonando como verdad. Pero Lenin siempre destaco que lo importante es el proletariado, no es cuanta mentira le han inyectado sino que su realidad es de hambre y miseria, esa es la que cuenta para la realidad de una verdadera guerra popular pues ella tiene que estar alimentada de las masas, de la clase organizada y dirigida por un partido comunista maoista militarizado MLM como garantia de triunfo con guerra popular hasta el fin del Comunismo.
Gloria al todo poderoso Pensammiento Gonzalo!!!
Gloria al todo poderoso PCP!!!