domingo, 4 de octubre de 2015

¡40 AÑOS DE LA VICTORIA DE KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA! Un documento del camarada Abel Kelen (parte I)

Hemos recibido este magnifico documento en el que se analiza y desenmascaran todas las patrañas de los imperialistas y los revisionistas sobre la gran victoria de la Revolución en Kampuchea Democratica. Dada su extensión lo publicaremos en varias partes.
DR-redacción.


¡40 AÑOS DE LA VICTORIA DE KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA!

Abel Kelen

(Traducido del francés por Joaquin Alvarez Gonzalez)



Introduccion

El 17 de abril de 2015 se cumplieron 40 años de la lucha del pueblo Camboyano por su libertad independencia y el socialismo. Fue en esta oportunidad que Abel Kelen , camarada de nuesto Centro de Debates MLSM. escribio este documento, que resume con caracter materialista dialectico, la historia reciente, de los acontecimientos de la lucha del pueblo camboyano y su gloriosa revolucion dirigida por el PCK (Partido Comunista de Kampuchea)

Este documento que nos recuerda, como Camboya y posteriormente la Kampuchea Democrática , fueron bombardeadas por los imperialistas yankees y sus aliados,así como por los traidores vietnamitas y sus aliados socialimperialistas sovieticos al punto que ya en 1972 Henry Kissinger amenazo (y luego cumplio) que los aviones estrategicos de USA destruirian Kampuchea en 72 horas.

La propaganda imperialista, luego de la destruccion de la Kampuchea Democratica, necesito, imaginar un escenario, de destruccion y muerte que se le adjudicara a los Khmer Rojos, por todas esas muertes y destrucciones que ellos mismos cometiron,en su carrera por la dominacion de otros pueblos.

Este documento, que nos mete de lleno en la historia reciente, asi como en las mentiras acerca de los Kmer Rojos difundidas por todos los medios imperialistas,es esclarecedor, de la lucha del pueblo camboyano, y nos recuerda el unico camino de la revolución socialista, aquel que nos legara Marx, Engels, Lenin Stalin y Mao,que que es el camino de difundir, y practicar por todos los pueblos revoluicionarios.



Federico Lenzi

Paris Octubre 2015

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La historiografía imperialista ha ensuciado siempre la memoria de las revoluciones pasadas que quebrantaron, durante un tiempo su dominación. No hay nada extraño en ello. Son innumerables los intelectuales de todo tipo, plumíferos del imperialismo, «especialistas» en la URSS de Lenin y Stalin, en la República Popular de China en tiempos de Mao, encargados todos ellos de que los pueblos hagan suyos los miedos y temores de la burguesía. Su tarea consiste por tanto en describirnos hasta qué punto la revolución es algo repugnante; cómo los dirigentes revolucionarios fueron unos monstruos sedientos de sangre y de caos; y -oh, cuánto- el Comunismo es una abominación.

Entre esas revoluciones calumniadas, la de Camboya ocupa un lugar particular. En este caso, nos enfrentamos a una potente y permanente campaña de falsificación histórica. Se trata posiblemente de la única revolución ante la que incluso hasta pretendidos «comunistas» que rechazan el reformismo y preconizan la necesidad de la revolución armada claudican ante tamaña propaganda mentirosa y comparten la indignación de la burguesía, encubriendo sus mentiras. Esta revolución ha dado lugar ciertamente a muchos arrepentimientos. E incluso hasta los más celosos defensores (de palabra) de la lucha antiimperialista se vuelven tímidos cuando la burguesía agita el comodín de los «jemeres rojos», ante el cual todos son conminados a arrodillarse y a pedir perdón por haber apoyado y por haber «creído» en esa revolución, etc. Ante una revolución verdadera, hasta la historia se convierte en un asunto tabú para todos los propagandistas del imperialismo. Evocar las causas de la lucha del pueblo camboyano, la lucha de clases en la sociedad camboyana, el contexto político mundial de entonces y el hecho de que el gobierno de EE.UU. haya otorgado a Camboya el triste récord de ser el país más bombardeado de la historia, ¡a todo el mundo le da igual! (0) Escribid, llorad, cantad, recitad las palabras «genocidio» y «dictadura», es todo lo que la burguesía os permitirá hacer en relación a esta cuestión. Más allá del pensamiento dominante, ¡os acusarán de hacer revisionismo! Algunos han aprendido bien la lección. No hay más que recordar a Alain Badiou excusarse, durante un programa de televisión, por haber escrito «¡Kampuchea vencerá!» en la época en la que Vietnam invadió el país. Tal actitud de renuncia lo que consigue es extender una alfombra roja al imperialismo, el cual trata de reducir la historia de la revolución en Camboya a la obra de cuatro locos salidos de ninguna parte que impusieron un terror ciego sobre su pueblo. ¿Hay algo más práctico que ese esquema idealista para disimular los crímenes bárbaros de los imperialistas y negar la lucha de clases que tuvo lugar en ese país, así como la heroica lucha de liberación nacional dirigida por el FUNK? (1) Pero como bien ha dicho Nuon Chea durante su proceso: «… esos seres malignos, inmorales, no serán capaces de engañar y esconder la realidad a los ojos del pueblo y de las masas populares, no podrán esconder la realidad de la valiente lucha del pueblo camboyano y del apoyo obtenido de los pueblos del mundo que aman la paz y la justicia». (2)

Incluso el arrepentido Suong Sikoeun llegó a declarar en Le Monde el 8 de agosto de 2014:

«Estoy convencido de que el análisis marxista hecho por Pol Pot de la situación socioeconómica de Camboya, un país pobre y escasamente poblado, fue correcto. Los remedios que él había imaginado fueron también, en mi opinión, los adecuados. La cuestión en efecto era: ¿dónde encontrar los medios que podían asegurar el desarrollo de Camboya? La respuesta estaba clara: había que apoyarse en la ricicultura, en un país en el que el cultivo de arroz es esencial. Éste, que podía proporcionar excedentes agrarios, habría entonces permitido suministrar los medios necesarios para sentar las bases de una industrialización. Se trataba en sí misma de una buena política».

Una política que, sin embargo, el imperialismo –el peor enemigo de Camboya- castigará. Así, a pesar del subdesarrollo provocado por varios decenios de colonialismo francés, de la dominación y la guerra de exterminio llevada a cabo por EE.UU., y de la posterior agresión vietnamita con el apoyo del imperialismo soviético, Camboya no ha dejado de luchar por una independencia real. Y la única independencia verdadera que ha conocido en la época imperialista fue la de la muy corta etapa de Kampuchea Democrática. Este es un hecho que molesta a muchos.

Hoy, los intelectuales reaccionarios se esfuerzan en trabajar a la opinión pública para que Pol Pot sea comparado con Hitler, y Kampuchea Democrática lo sea con el Estado Islámico. Con ello lo que pretenden es negar el carácter fundamentalmente diferente de las clases sociales que se esconden tras esas realidades y la naturaleza de clase de los conflictos que subyacen en ellas. Nunca los medios burgueses se atreverán a comparar la barbarie nazi con el colonialismo francés ni con el ejército de agresión de EE.UU., y eso a pesar de que son sin lugar a dudas tres grandes fuerzas de agresión y de esclavización de los pueblos en la historia universal. Nadie puede negar lo que los fascistas alemanes han hecho durante la Segunda Guerra Mundial, o lo que los colonialistas franceses y británicos hicieron durante siglos en sus colonias de África y Asia. Esclavismo, violaciones en masa, masacres racistas, redadas de poblaciones enteras para realizar trabajos forzados y para participar en guerras, desplazamientos de pueblos, hambrunas organizadas, segregación étnica, etc. En cuanto a EE.UU., no solo han sido esclavistas de negros y han llevado a cabo el genocidio de los indios, sino que han sido además los autores de los dos atentados contra civiles más criminales de la historia en Hiroshima y Nagasaki y han hecho sufrir una guerra terrible a, entre otros, los pueblos de Vietnam, Laos y Camboya, y han destruido Iraq, habiendo sumergido a este país en un caos del que no consigue salir desde hace más de 10 años. ¿Quién es, por tanto, el que revisa la historia? ¿Quién es el principal promotor de guerras y de genocidios? ¿Quién es el garante de la supervivencia del oscurantismo? ¡¡El sistema imperialista mundial, y sólo él!! Comparar el movimiento armado dirigido por el Partido Comunista de Kampuchea con los nazis equivale a poner en el mismo nivel a las fuerzas de la resistencia y al agresor que ellas combaten y traicionar su lucha por su libertad. Se trata de la misma forma de proceder deshonesta que se utiliza hoy para poner en el mismo nivel a la resistencia armada palestina y a las fuerzas de ocupación sionistas.

Por eso mismo, defender la lucha heroica del pueblo de Camboya contra el imperialismo y sus lacayos es una cuestión de principios. En cuanto a toda crítica legítima de los errores de los camaradas de Camboya –crítica que corresponde realizar a la clase obrera y a los campesinos pobres de Camboya-, esta no debería llevarnos a olvidar la necesaria recomendación de Mao Zedong sobre la importancia de trazar la línea de demarcación entre la revolución y la contrarrevolución. Los «jemeres rojos» fueron unos revolucionarios que lucharon por la independencia y el socialismo. Frente a todos los esbirros de la burguesía que van a apropiarse de esta fecha del 17 de abril de 2015 para atacar la revolución y el Comunismo, nosotros debemos seguir reafirmándolos, y reafirmarlos siempre.

Esta tarea es aún más importante para nosotros, comunistas de Francia, en razón de los lazos históricos que existen entre los pueblos de Francia y Camboya. En nuestro país nació la Asociación de Estudiantes Jemeres (AEK), la cual trabajó para encontrar las vías que permitieron arrancar a Camboya de las garras del imperialismo y nuestro país albergó también la sede del Comité de Patriotas de Kampuchea Democrática en el extranjero y acogió a los diversos camaradas camboyanos que militaban entonces en las filas del Partido Comunista Francés. El internacionalismo proletario se debe a nuestros camaradas de Camboya, ¡no los olvidamos! Los crímenes cometidos contra un pueblo hermano, ¡no los perdonamos! Del apoyo a la experiencia revolucionaria de Kampuchea Democrática, ¡no nos arrepentimos!

1 comentario:

pedro palo dijo...

La guerra popular en Vietnam es la mas aplastante derrota que han sufrido el genocida que gobierna el mundo capitalista: el imperialismo yankee.
Las ensenanzas del Partido de los trabajadores de Vietnam y su gran liderazgo de Ho Chi Ming trajo la victoria. Pero que hizo ese partido y que nos ha legado? movilizo a las masas, la clase como tal en la guerra popular, pelio el nino y el viejo, las ninas y las mujeres mayores jugaron un papel extraordinario para el triunfo de la guerra popular y de garantizar aplastarle el culo a los imperialistas. La tecnologia militar estaba en manos de los imperialistas Francia, Japon, yankee etc.La resistencia vietnamita solo tenian las manos y una conciencia de clase elevada e inducida por el partido y las ideas comunistas. Prueba esta verdad de que el pueblo es todo poderoso y es la fuerza supremamente peligrosa que no hay fuerza alguna capaz de detenerlo, y esta experiencia le importa un culo a los imperialistas y en particular a los yankees que tienen una cola reseca facil de incendiarsele. La economia de los imperialistas es bastante vulnerable de irse de culo, si el Partido sabe organizar y dirigir las amplias masas en Norteamerica, no pegara un brinco si se logra la capacidad de un liderazgo maoista en ese imperio de saber como darle unos estruendosos golpes de muerte.
Los malditos revisionistas trabajan incesantemente por desdibujar esa preciosa sangre derramada del proletariado kampucheano, ese lindo ejercito rojo bajo el liderazgo del gran dirigente Pol Pot, que rompio tajantemente con el capitalismo de fondo su ideologia. Esto no lo podia permitir el imperio yankee y los abiertos mamatetas de los revisionistas dirigentes Vietnamitas y su papa el revisionismo sovietico. Todos estos malditos canallas jamas se les perdonara y seran castigados por la clase que no traiciona la historia de la lucha de clases y todos los martires de la revolucion mundial MLM.
La cruzada contra el comunismo es el pan diario, cientos de escritores han sido corrompidos por bolsas llenas de dinero para que cantaleteen diariamente atraves de los medios de comunicacion llevando las ensenanzas de Hitler: una mentira contada millones de veces terminara sonando como verdad. Pero Lenin siempre destaco que lo importante es el proletariado, no es cuanta mentira le han inyectado sino que su realidad es de hambre y miseria, esa es la que cuenta para la realidad de una verdadera guerra popular pues ella tiene que estar alimentada de las masas, de la clase organizada y dirigida por un partido comunista maoista militarizado MLM como garantia de triunfo con guerra popular hasta el fin del Comunismo.
Gloria al todo poderoso Pensammiento Gonzalo!!!
Gloria al todo poderoso PCP!!!